Bad Bunny y las mujeres empoderadas
Manuel Fragoso Álvarez
Para Pitágoras, la música era una expresión de la armonía universal, creía que la música tenía propiedades curativas y purificadoras para el alma, además de su conexión con las matemáticas. La música era considerada como una ciencia esencial, no solo para el entretenimiento, sino también para la salud y la armonía del ser humano. La RAE dice que la música es “el arte de combinar los sonidos en una secuencia temporal atendiendo a las leyes de la armonía, la melodía y el ritmo, que por lo general producen un efecto estético o expresivo y resultan agradables al oído”.
La música es un reflejo de nuestra sociedad, y ambas son influenciadas una por la otra y viceversa. Es una retroalimentación que traspasa fronteras, hay ritmos muy pegadizos y también hay muchas canciones que se nutren de un machismo que se sabe que existe y es aceptado y hasta festejado.
Todas las culturas, antiguas y nuevas, conocidas tienen alguna forma expresarse por medio de la música o del ritmo, ya que ésta es una manifestación artística, una forma de comunicación y una parte fundamental de la expresión cultural y la identidad de cada sociedad a lo largo de la historia, reflejando sus creencias, valores y tradiciones, y se utiliza en rituales, ceremonias, entretenimiento y como manifestación social.
Pero dicen que en gustos se rompen géneros, y gustos musicales hay una gran diversidad, pero cómo entender, que sea el regetonero Benito Martínez, alias Bad Bunny, el que amenizará el medio tiempo del Super Bowl el 8 de febrero de 2026. Este “cantante” que en sus canciones sexualiza a las mujeres, con mensajes llenos de violencia, sexo y machismo exacerbado en sus letras. ¿Por qué este señor que igual se viste de mujer, de hombre de drag y hasta de Kiko el del del chavo del 8?
¿Cómo surge este nuevo fenómeno musical tan en boga, y visto como el hit de nuestros días? ¿Cómo si en sus letras denigran la imagen de la mujer? ¿Dónde están esas mujeres empoderadas, feministas, que resuelven y son autosuficientes? Son ellas mismas las que propician al bailar esos nuevos “ritmos”, “perreando” en donde literalmente como perras en celo, frotan su trasero en la ingle de la pareja de baile en turno, o asumiendo posturas sexuales donde muestran sus atributos corporales y subiendo sus videos a las redes sociales. Y en verdad esto sólo habla de la descomposición social, de la ausencia de valores familiares, del no importa el ridículo que hagas si te dan un like, ni la dignidad perdida en aras de hacerte viral o simplemente no pasar desapercibido y ser simplemente “alguien”.
En algunos países de Europa como España, ya se está prohibiendo la difusión en medios de este tipo de música. Consideran importante pensar en el futuro de nuestros hijos, garantizarle un patrimonio cultural encausado a la exaltación de los valores y de sentimientos constructivos y estéticamente sanos y no donde se exalte la violencia de genero y vean a la mujer como un simple objeto.
Desde hace varios años ese llamado “género musical” se ha posicionado en el gusto de chicos y grandes, sin embargo, ha generado críticas e inconformidad por la carga de sexualidad en sus letras y su baile, de acuerdo a análisis llevados a cabo por psicólogos, ya que este género musical habla sobre sexo, drogas y sobre todo menosprecio a la mujer hasta tal punto que la ven como una “esclava de sus movimientos” y como un objeto meramente sexual. Instituciones serías, ONG, así como grupos de mujeres activistas han enviado peticiones a los políticos, así como levantado enérgicas protestas en contra de esto.
Los jóvenes, hombres y mujeres, son los que ponen la nota, suben sus videos a Instagram y Snapchat, las que más cantan y hacen covers y bailes de las canciones más explícitas son las mujeres. Basta con abrir los videos de YouTube y podremos encontrar a jóvenes mujeres y hasta a niñas “perreando” esto con el beneplácito de sus padres que lo ven como algo “chistoso” sin saber que están propiciando la sexualización de sus hijas poniéndolas ante ese escaparate público que es la Red.
¿El vestirse de mujer o usar prendas femeninas en algunas de sus presentaciones, ayudan en algo a esta liberación postfeminista? O simplemente vio una buena oportunidad de aumentar su rating e ingresos por supuesto, dirigiendo sus letras y presentación personal hacia un grupo que se sentía invisibilizado y ahora aspira a que lo vean como un representante de la ideología de estos grupos.
«Una nalgada y la dejo como po. Le doy por donde hace pipí y por donde hace popó. Dios te está mirando, Dios te está escuchando. Eso es lo que les estamos enseñando a nuestros hijos. Pa’ creer en Dios no hay que ser cura”. BATICANO. Bad Buny
No creo que en la letra de esta canción apoye mucho al empoderamiento de la mujer, no cuando las hipersexualiza y denigra con estas letras misóginas y paganas.
Sé que muchos pensarán, si no te gusta ¡no lo escuches! Cámbiale, pero no es eso, es el hecho del mensaje que están mandado a la sociedad, esta que ya no tiene horario para decir maldiciones o aberraciones que van en estas “canciones”, ésta en la que cualquier niño, o adolescente puede escuchar estos bodrios con solo apretar un botón ya de su celular o de la computadora. ¿Qué estamos haciendo mal?
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