La guía del buen comer
Manuel Fragoso Álvarez
¿Y usted qué tan bien come? -No pues muy bien, mi cafecito con pan en la mañana, luego en el trabajo mis cuatro gorditas de harina: dos de chicharrón, una de discada y otra de deshebrada y mi coca que no falte. Al medio día pues un guisito con sus frijolitos su sopa y un buen refresco para que pase. En la cena unos frijolitos con chorizo unas de harina y mi taza de café, pues sí que me alimento muy bien, ¿0 no?
¿Y qué sería eso de un buen comer bien? Según los nutriólogos y los “chefs” de las redes sociales nos dicen que: la buena alimentación es aquella que aporta a cada individuo todos los elementos nutricionales, que necesita el individuo en cada etapa de la vida para tener una buena salud. Cada persona tiene unos requerimientos nutricionales en función de su edad, sexo, talla, actividad física que desarrolla y estado de salud o enfermedad. No son las mismas necesidades nutricionales de un bebé, un adolescente (que come como si no hubiera probado alimento en días), un adulto o una persona de mayor edad que necesita otro tipo de complementos alimenticios. También los atletas, corredores ciclistas, maratonistas necesitan de otro tipo de alimentación especial que cubra sus necesidades.
Se nos advierte que, para mantener una buena salud, hay que tener un estilo de vida saludable; es decir hay que elegir una alimentación equilibrada, realizar alguna actividad o ejercicio físico de forma regular, descansar y divertiste forma parte de ello.
Pero desafortunadamente, la mayoría de las personas no hacemos caso de lo anterior y menos en nuestro país en donde se consumen 214 toneladas de alimentos chatarra, lo que más se come son: las papas fritas, nachos, coca cola, bebidas azucaradas, dulces, chocolates, galletas y comida rápida como hamburguesas, pizzas y hot dogs. Siendo México un líder en consumo de productos ultraprocesados, lo que se relaciona con altos índices de obesidad y enfermedades como diabetes, (donde Coahuila ocupa un nada honroso segundo lugar a nivel nacional) y que puede provocar en el paciente, ceguera, insuficiencia renal, ataques cardiacos, derrames cerebrales y amputación de miembros inferiores, colesterol e hipertensión que conlleva a problemas cardiacos serios.
Podríamos pensar que un jugo de naranja en la mañana, un plato de cereal con leche y plátano y un poco más tarde un par de huevos, sería algo ideal, pero parece que esto no es del todo cierto, porque luego aparecen las investigaciones, (unos nutriólogos opinan una cosa y otros otra) dicen que el jugo de naranja es dañino para el estómago, sobre todo si lo tomas en ayunas, con el plátano es igual por su alto contenido de carbohidratos, potasio, magnesio, azúcares y almidón y del huevo ni se diga, por su alto contenido (dicen) de colesterol.
Bueno pues nos tomamos una avena y ya, asunto arreglado. Pero también en eso hay diferentes criterios, algunos nutriólogos no están de acuerdo con el consumo de avena, ya que dicen que ésta fue creada como alimento para engordar reses, aves y cerdos y que es como “cebada” o sea para cebarlos o engordarlos, pues no sirve como alimento saludable. Y mucho menos los llamados cereales de caja, porque en un estudio realizado por el Instituto Nacional de Salud Pública de México (INSP) se analizaron 371 tipos de cereales de caja y los resultados revelaron que el 69% de los estos productos eran categorizados como “cero saludables” debido a su alto contenido de azúcar. Y esto, puede generar efectos negativos en el organismo, como la desregulación metabólica y cardiovascular, porque el consumo frecuente de estos cereales contribuye a problemas metabólicos que afectan el equilibrio general del cuerpo. Los verdaderos cereales que debemos consumir son las semillas de plantas gramíneas como el trigo, arroz, maíz, avena, (no procesadas por supuesto) centeno, mijo y quinua, ya que estos sí son una fuente importante de fibra, vitaminas y minerales que son necesarias para el cuerpo humano.
Actualmente hay una nueva oleada de alimentos llamados “orgánicos” que son carísimos, porque supuestamente no tienen químico alguno en su elaboración. dichos productos están libres de pesticidas, saborizantes artificiales, colorantes, endulzantes y todos esos químicos que se pueden leer en la etiqueta de casi todo aquello que consumimos. El único problema es que su valor de producción es alto.
Dicen que no es el veneno, sino la cantidad, todo en exceso es malo y es dañino, pero si una vez a la semana te comes una hamburguesa, o un hot-dog, o asistes a una “carne asada” no te vas a morir en ese momento, obviamente como dice mi hermano Jorge, te la tienes que ganar, si toda la semana haces un poco de ejercicio, no eres tan sedentario, pues date tu gusto y disfruta sin remordimientos.
Termino con un letrero que vi y que dice: la carne da cáncer, el pescado tiene mercurio, el pollo hormonas, el cerdo te da colesterol, el aire contiene plomo, el agua cloro, las frutas y verduras, pesticida. Y si la cerveza contiene lúpulo, cebada, y alcohol que mata todos los microbios y sirve para curar, pues…
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