¿Ser político o ser congruente?
Manuel Fragoso Álvarez
Hoy al escuchar una palabra, por la cual te van a poner multas o hasta cárcel, recordé mis años mozos en la secundaria donde todos poníamos y a todos nos ponían apodos: un compañero se quebró la mano los amigos le empezamos a decir el Sin-aloa, el morenito era el Memín, el güero el Pambazo, la Cirila el de las pestañas grandes, el Vocho el de los ojotes, y había además todo un zoológico: el .Chango, la Marsopa, la Jirafa, el Caballo, el Burro y no por tonto, el Perro porque era bien bueno para pelar, el Tigre porque siempre traía las mismas garras, el Oso por grande y cómo caminaba y párele de contar.
Pero en estos tiempos donde toda ha cambiado y esta “generación de “cristal” (yo le llamo Generación “Jarritos de Tlaquepaque”) es sumamente sensible, tiene la piel bien finita y se sienten ofendidos por todo y si algo les ofende, creen que es importante que todo el mundo lo sepa. Y es en las redes sociales esas que usamos para liberar hostilidad con el pretexto de que estamos salvando al mundo con nuestro siempre “interesantes” comentarios donde más se nota esto. Primero fue la palabra puto, prohibida por la FIFA so pena de dar por perdido el partido si la gente del “respetable público”, la coreaba al iniciar el juego, ¿Se acuerdan, en el saque del centro el primer balonazo la gente de todo el estadio gritaba puuuuutttttoooo? Y ahora salen con que te van a meter a la cárcel si dices chiringuillo.
Algunos comediantes comentan acerca de esas señoras que se sienten ofendidas por un chiste sobre la Virgen, o madres de niños con alguna discapacidad, (no conocen South Park) o de un grupo de chicas que se levantan en medio de un chiste sobre lo ridícula que es la homofobia. Recuerdo tres casos censurados: El primero el del payaso Platanito hablando de unos niños, otro que fue suspendido por hablar de la niña que se perdió en la cuna de su casa y no la encontraban y por último un comediante (no homosexual) hablando de ellos. Porque ya hemos visto que pueden contar cualquier anécdota si eres parte de ese grupo: puedes hablar de gays si lo eres, de negros si estás, de enfermos de cáncer si tú lo padeciste o padeces, en contra de los ciegos si no ves, pero… si no eres de esa, ahora llamada minoría, serás quemado en leña verde por los críticos de sillón, salvaguardas de nuestro mundo políticamente correcto y la moral en turno.
¿Será tan peligroso el humor que hay voces dispuestas a acallarlo o cuando algún grupo se siente ofendido? Porque en el fondo no nos interesan la causa y cuando nos quejamos, desde una computadora creemos que cambiamos el mundo cuando en realidad lo único que estamos haciendo es explayar nuestras frustraciones. Cuando tu posteas algo en la Red y alguien te responde con un comentario: “eso que escribes me ofende”. -Pero a otros les gusta e incluso los invita a reflexionar. -“No me importa, ofende mi sensibilidad”. Esto me ha pasado con algunas publicaciones, en una de ellas por la que más me llovió fue la de un comentario acerca de un tipo que sale con una falda muy mona, “no se le ve bien” escribí y eso bastó para que muchos se molestarán diciendo una serie de improperios y mostrándome, incluso, artículos acerca de los derechos humanos de las minorías. Igual me importó un bledo.
La Escritora J.K.Rowlin fue satanizada acusada de transfobia en redes, por un comentario que hizo al decir: “personas que menstrúan” en lugar de mujeres y hasta Daniel y Emma le dieron la espalda y en muchas librerías quitaron sus libros. La nota fue que 150 escritores, académicos e intelectuales, firmaron una carta abierta en la que denuncian una creciente “intolerancia” por parte del activismo progresista hacia ideas discrepantes. Mencionan que hay “señalamientos y boicoteos y una autocensura que empobrece el debate público”.
¿Estamos llegando a ver la Cancel Culture como algo “normal”? -Esto se refiere a la práctica de retirar el apoyo a figuras públicas después de que hayan hecho o dicho algo considerado desagradable u ofensivo según la moral en turno. El debate es o debe ser acerca de: ¿En dónde acaba la cero tolerancia, ¿Qué es lo políticamente correcto, hasta dónde es un “exceso” la libertad de expresión y hasta dónde puedes no estar de acuerdo con otros?
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