El ojo que todo lo ve
Manuel Fragoso Álvarez
El lunes cinco de enero de este año que inició, amanecimos con la noticia (aunque ya nos lo habían anunciado con antelación) de que, a partir de este 9 de enero, todas las líneas telefónicas móviles deberán estar asociadas a una persona física o moral ya que, según esto, es una medida que busca combatir delitos de extorsión, fraude y secuestro en México de acuerdo con el Gobierno Federal. Y tal vez estaría bien, pero como todo lo que hace y planea este “gobierno” esto es mínimamente sospechoso y estamos ante la duda al no saber qué hacer, ya que como muchos sabemos, las bases de nuestros datos ya ha caído otras veces en manos de hackers y al estar en manos de este estado que ha cooptado los derechos humanos a su antojo, pues creemos que no será para lo que dicen sino para aviesos fines. Y es que la burra no era arisca, pero así la hicieron.
La Red en Defensa de los Derechos Digitales (R3D) alertó que esta acción conlleva riesgos y violaciones a la privacidad, que derivan de entregar datos personales y biométricos a las empresas, pues las bases de datos ya han sido ofertadas en el pasado y cayeron en manos de estafadores y defraudadores. Consideró que este tipo de acciones fortalecen un “sistema de vigilancia con mucha discrecionalidad”, ya que los usuarios lidian con la disyuntiva de entregar sus datos o “enfrentarse a la exclusión” y esto nos lleva a un registro obligatorio y que caso de no cumplirlo, la línea telefónica será suspendida.
Con lo anterior se les da facultad de requerir datos a las empresas telefónicas sin necesidad de orden judicial, estos datos van a afectar principalmente a poblaciones en una situación de vulnerabilidad, como lo serían los periodistas, opositores al régimen, críticos del sistema, las que protesten, los migrantes y todos aquellos que el gobierno considere personas “non gratas” para ellos, bajo el argumento de que buscan combatir delitos o salvaguardar la seguridad nacional y lo que esto signifique
Para los defensores de los derechos digitales, no resulta seguro entregar la CURP a las empresas telefónicas, ya que esto no significa que va a disminuir la incidencia delictiva. Y no va a contribuir a la disminución de los delitos, pero ese ha sido el argumento que dio el gobierno para impulsarla y que dicha medida sea aceptada. De acuerdo con la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones (ATDT), los datos proporcionados quedarán en resguardo de las compañías telefónicas en conformidad con la Ley General para la Protección de Datos Personales y se supone que el Gobierno de México no tendrá acceso a esos datos (¿¿¿¿¿¡??????).
El registro obligatorio está contemplado en la nueva Ley en Materia de Telecomunicaciones y Radiodifusión, impulsada por la presidentA Sheinbaum, aprobada en el senado en julio del 2025 y publicada en el Diario Oficial de la Federación (DOF) a mediados de ese mismo mes. ¿Cómo le harán para registrar 158 millones de líneas telefónicas? Esto es una parte del problema, aunque hay otros como la violación a los derechos humanos, el acceso de información personal casi publica y el uso de nuestros datos biométricos de forma ilegal.
Aunque esto no es nuevo ya que desde hace años somos vigilados, en el país del norte el analista tecnológico ex, CIA y NSA, Edward Joseph Snowden, puso en jaque a su gobierno provocando un escándalo, al revelar las técnicas ilegales de captación masiva de datos de la NSA. En menos de ocho días Snowden se convirtió en la persona más buscada, por el gobierno de su país. “Ahora todos somos vigilados y nos abstenemos de expresar ciertas opiniones o afiliarse a un movimiento político determinado. Y esto limita la libertad de las personas”.
Lo anterior es una llamada de atención hacia nuestra apatía, a nuestra inmovilidad y valemadrismo ante el hecho de que somos vigilados a través de las redes sociales como: Facebook, Twitter, Gmail, WhatsApp, los GPS de nuestros celulares, tarjetas de crédito y esto es a nivel mundial, somos rastreados y espiados vilmente, sin ningún impedimento, protesta o resistencia por parte nuestra. Con toda esa información que estamos generado a cada momento, les estamos obsequiando un diario automático y detallado de nuestras necesidades y vida diaria, mismas que serán utilizados con aviesos fines y control social. ¿Quieres buscadores y cuentas de correo gratuitos, hablar con tus amigos, enviar todo tipo de cosas sin soltar un peso? Te lo dan, pero vas a tener que pagar. ¿Cómo? Cediéndoles tu vida… porque cuando algo es gratis, la mercancía eres tú.
Aunque pensemos que no somos “sujetos de importancia” para la “seguridad nacional”, no importa, finalmente solo somos algoritmos, no personas, nuestro perfil es automático y existe, es nuestro historial y todos los movimientos que realicemos se convertirán, en algún momento, en nuestros antecedentes. Correos “gratuitos”, aplicaciones que “bajamos” o las cookies que “activamos”, sin leer, para autorizar el uso de nuestra información. Todo se los damos en bandeja de plata, el problema es que esta información nos hace vulnerables.
No somos ermitaños ¿Podríamos vivir sin toda esta tecnología y comunicación a la que nos acostumbraron?
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