¿AMLO no quiso que Mejía Berdeja fuera candidato para Coahuila?

Por Jorge Arturo Estrada

El presidente decidió que, Ricardo Mejía Berdeja, no fuera el ganador de la encuesta de Morena en Coahuila. No conocemos las razones, aún. Así, Armando Guadiana fue designado vencedor y será el coordinador de la Defensa de la 4T en la entidad. Esto, lo coloca como el virtual candidato de Morena a la gobernatura de Coahuila. Para algunos, fue sorpresiva la decisión de López Obrador, porque consideraban que, el subsecretario de Seguridad del Gobierno Federal tendría todo el apoyo de Andrés Manuel para hacerse con la candidatura. No fue así.

Luego de sus exabruptos iniciales, el lagunero se disculpó, aceptó su derrota y fue recompensado con el permiso para seguir haciendo campaña personal y fortaleciendo su presencia en Coahuila. Para lo que pudiera ofrecerse. Algo le falló, deberá mejorar y hacer cambios.

Durante su campaña, para intentar ganar la coordinación, Ricardo Mejía mostró intensidad y saber sumar personas y grupos, sobre todo a los políticos marginados por 18 años de moreirismo. Su mayor triunfo fue generar la percepción de que era el preferido del presidente para ser el candidato a gobernador de Coahuila.

Esto, puso nerviosos a propios y extraños, a lo largo y ancho de la entidad. Pero por lo visto, no lo era. El resultado de las encuestas lo demuestra, lo mismo las duras palabras del Presidente de la República, hacia las muestras de inconformidad del subsecretario. Las encuestas están hechas por incorruptibles y al que no le gusten los resultados que se vayan, sentenció el mandatario. Él impuso ese método, es su instrumento de control y es con el que maneja la sucesión y a sus corcholatas; y también, al partido completo. Entonces, el capricho de uno de sus subalternos no debe arruinarlo y no será tolerado.

Las razones por las que Andrés Manuel no hizo candidato directamente a Ricardo, solamente él las conoce. Tal vez luego se filtrarán. Por lo pronto, el lagunero sigue como subsecretario, cerca de AMLO, y puede aspirar a ser diputado local en el 2023, o a federal o a senador en el 2024, incluso podría competir por la presidencia municipal de Torreón. Mejía no está acabado. En política se puede morir varias veces, decía Winston Churchill. Los priistas y demás adversarios no deben cantar victoria todavía.

Para ganar Coahuila este 2023 se deben hacer campañas perfectas. Ni más ni menos.

| Guadiana es considerado como el rival más débil por panistas, priistas y morenistas

Armando Guadiana no sabe ganar elecciones. Es el más simpático y carismático de los tres suspirantes morenistas que aspiraban a ser candidatos a gobernador de Coahuila. Sin embargo, le falta visión para armar un proyecto y la disciplina para ejecutarlo, y ha mostrado incapacidad para construir campañas ganadoras. Adicionalmente, Morena Coahuila, poco aporta, ya que es un fracaso como organización, ni siquiera son capaces de realizar elecciones internas. Por eso, es considerado el rival más débil de los guindas.

El sabinense, no juega en equipo, le gusta más usar a su reducido séquito de dos o tres personas, multiusos, que no tienen tiempo para ejecutar todas las tareas que demanda una campaña electoral estatal. De esta forma, Don Armando ya ha perdido dos elecciones de tres en las que ha participado en los últimos cinco años.  Su designación causó molestia en su partido y alivio entre panistas y priistas.

Es evidente, que la encuesta la ganó Guadiana y que Ricardo Mejía no es tan conocido ni tan apreciado todavía. Pero su estilo de competencia no es de ganador en un estado con una estructura priista tan sólida y profesionalizada. En la elección que lo llevó al senado, fue beneficiario del tsunami obradorista, que en el 2018 arrasó a lo largo y ancho del país. Además, desde hace sexenios el PRI local pierde las senadurías, no le pone ni mucho dinero ni entusiasmo.

Guadiana no es un mal candidato, conecta bien con la población de todos los sectores sociales. Él proviene de una familia de mineros y estudió becado en el Tec de Monterrey, desde preparatoria hasta Maestría. Es simpático y penetra entre la población.  Además, es un exitoso hombre de negocios que hizo fortuna con sus empresas y regresó a la política activa a los casi 70 años de edad.

Sin embargo, no sabe ganar elecciones, conecta bien con el electorado, pero no forma estructuras ni para hacer campañas, ni para cuidar los votos, ni para movilizar votantes. No ha aprendido a comunicar con eficiencia, su discurso es disperso y se diluye. Él se conforma con salir en medios y hacer ruido, sin cuidar si su mensaje fue visto, comprendido y compartido. Adicionalmente, su presencia en redes es rudimentaria, poco profesional; y sus acciones de campaña, se dan más con base en ocurrencias y tienen poca consistencia. Las métricas de sus mensajes son deficientes y no se logra la penetración ni la recordación necesaria, a veces ni el alcance.

En este caso, lo peor es que Morena, como partido político, es un cero a la izquierda. Ellos pocas veces han logrado trabajar como equipo. Son mini tribus que están ocupadas haciendo tropezar a sus compañeros, a los que ven permanentemente como adversarios. Solamente para tener mini satisfacciones, ni siquiera para obtener beneficios concretos.

Aun así, las elecciones para el Palacio Rosa, en el 2023, serán muy competidas y ganará quien cometa menos errores. Todo puede pasar, son tiempos inéditos, incluso podría haber cambios en los candidatos perfilados. Es época de elecciones y traiciones. Veremos.


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