Ciudad de México, ene 6 El sacerdote Filiberto Velázquez, párroco de la iglesia de San Juan Bautista en la comunidad de El Naranjo, municipio de Coyuca de Catalán, fue desplazado de su comunidad en Guerrero tras recibir amenazas del crimen organizado, de acuerdo con información original de Infobae México. La violencia y las advertencias en su contra obligaron al religioso a abandonar su labor pastoral y buscar seguridad fuera de su jurisdicción, en un contexto de creciente inseguridad en la región.
Según detalló Infobae México, el padre Velázquez fue advertido por grupos criminales de que su vida y la de los feligreses estaban en riesgo si continuaba con su labor en El Naranjo, una zona que ha sido disputada por cárteles que buscan controlar territorios para sus actividades ilícitas. La presión y miedo generados por esas advertencias lo llevaron a tomar la difícil decisión de dejar su parroquia, donde había servido a la comunidad durante años.
Autoridades eclesiásticas confirmaron que el movimiento del sacerdote se realizó con la intención de preservarle la integridad física, ya que las amenazas eran directas y persistentes y ponían en peligro no solo al padre Velázquez sino también a quienes asistían a la iglesia. El desplazamiento forzado del religioso pone en evidencia el impacto del crimen organizado en la vida cotidiana y la labor pastoral en zonas vulnerables de Guerrero, donde los sacerdotes y líderes comunitarios han sido blanco de intimidación.
La situación en Guerrero continúa siendo crítica, ya que varias comunidades han denunciado la presencia y presión de grupos armados que buscan someter a las poblaciones locales, lo que incluye la persecución de líderes sociales, religiosos y ciudadanos que no se alinean con sus intereses. El desplazamiento del padre Velázquez se suma a una lista creciente de personas forzadas a abandonar sus hogares y funciones por la inseguridad.
Organizaciones defensoras de derechos humanos han señalado que el fenómeno de desplazamiento interno en Guerrero ha aumentado en los últimos años debido a la ola de violencia ligada al crimen organizado, obligando a sacerdotes, maestros, autoridades comunitarias y familias enteras a buscar refugio en otras localidades o incluso fuera del estado para proteger sus vidas.
La Conferencia del Episcopado Mexicano y autoridades diocesanas han manifestado su preocupación por la situación de vulnerabilidad de los sacerdotes y la falta de garantías para desempeñar su labor sin ser objeto de amenazas o ataques. El caso del padre Filiberto Velázquez reaviva el llamado a que se implementen mecanismos de protección efectiva para líderes religiosos y comunitarios que laboran en zonas de alto riesgo, y que se garantice la seguridad de las comunidades afectadas.
Descubre más desde Más Información
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
