Por Miguel Villarello
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Ejidatarios de Jagüey de Ferniza advierten de toma de medidas drásticas ante la explotación y uso irracional del agua subterránea por parte de Aguas de Saltillo (Agsal) y por no haberles entregado indemnización alguna desde hace más de 20 años.
Aunque no precisaron la fecha, la advertencia la lanzaron mediante un comunicado fechado el 6 de abril de este año, una de cuyas copias enviaron a la presidencia municipal y en el cual afirmaron que tomarán cuatro pozos ubicados en el ejido para detener su funcionamiento hasta que sea atendida su demanda.
Uno de ellos es Antonio Hernández Molina, quien platica al respecto y dice que el problema de demanda contra Agsal es por negarse a entregarles la indemnización correspondiente por uso de suelo que data de 1994.
En el comunicado, en el que piden la intervención del alcalde José María Fraustro Siller para llegar a un acuerdo adecuado con la empresa española, exponen que desde hace unos 20 años se semiprivatizó el servicio de agua y que Aguas de Barcelona surte del vital líquido a los ejidos, la ciudad y grandes empresas de la región.
Sin embargo, a los ejidos se les está saqueando el agua sin retribución, hasta el punto de dejarlos con déficit de abastecimiento tanto para consumo humano como para riego.
Debido a que el Municipio y Agsal han obtenido ganancias desmesuradas desde hace 20 años que llevan explotando irracionalmente los cuatro pozos ubicados en Jagüey de Ferniza, continúa el comunicado, el caso se judicializó hace siete años y es del conocimiento de la Presidencia de la República, pero se ha retrasado la resolución ya que Aguas de Saltillo ha interpuesto varios amparos.
Las cosas llegaron a tal punto que, a decir de uno de los 77 ejidatarios, la empresa suspendió el bombeo hacia el aljibe elevado y hoy sufren de problemas de abastecimiento del vital líquido para su consumo.
Por ello han emplazado a la autoridad municipal y lograr una solución justa para su problemática, la cual sería en tres vías: un aljibe con mayor capacidad para abastecimiento humano, destinar un porcentaje del agua extraída de uno de los cuatro pozos para riego de parcelas, así como la indemnización respectiva por el uso de suelo por la explotación de aguas subterráneas en el ejido.
De no encontrar solución a sus demandas, afirman mediante la asamblea ejidal, los cuatro pozos serán tomados y suspendida la extracción del vital líquido, inclusive llegarían hasta cerrar el tráfico de la carretera 57 aledaña al ejido.
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