Ciudad de México, noviembre 10.- Una familia del municipio de Natívitas, Tlaxcala, vivió una experiencia extraordinaria al albergar en su propia casa a una colonia que llegó a superar los dos mil murciélagos, luego de que en un inicio descubrieran alrededor de mil ejemplares en el sótano de su vivienda. El hallazgo se produjo cuando Jorge Nocelo bajó a la bodega familiar en busca de la tapa de una olla y se encontró con cientos de pequeños quirópteros colgados entre objetos almacenados. Su hija, Enriqueta Nocelo, relata que no sintieron miedo, pero sí preocupación por la gran cantidad de animales y los mitos asociados a ellos. Tras solicitar apoyo a Protección Civil, autoridades y científicos confirmaron que los murciélagos habían convertido el lugar en un refugio temporal, alcanzando picos de hasta 2.000 individuos.
En el segundo párrafo acredita la información original al portal de El País México.
De acuerdo con la información publicada por El País México, la familia buscó asistencia para retirar a los murciélagos, pero especialistas de la Estación Científica La Malinche, del Centro Tlaxcala de Biología de la Conducta de la Universidad Autónoma de Tlaxcala, ofrecieron una alternativa distinta: permitir que los animales completaran su ciclo migratorio sin ser perturbados. El doctor Jorge Ayala, investigador con más de tres décadas de experiencia en el estudio de estos mamíferos, confirmó que pertenecían a la especie leptonycteris yerbabuenae, también conocida como murciélago magueyero menor, polinizadora esencial del agave azul y, por ende, pieza clave en la producción de tequila.
El especialista explicó que estos murciélagos son migratorios, se alimentan de néctar y brindan servicios ambientales como el control de plagas y la dispersión de semillas. Ante la dificultad de capturar a todos los ejemplares y el riesgo de provocar su muerte, sugirió a la familia mantener el espacio sin intervención mientras los animales permanecieran allí temporalmente. También impartió un taller para derribar mitos, como el falso supuesto de que todos los murciélagos chupan sangre, cuando solo tres de las 1.500 especies registradas en el mundo lo hacen.
La presencia de los murciélagos generó preocupación entre algunos vecinos, quienes difundieron rumores sobre riesgos de rabia y ataques. Para atender la inquietud, los especialistas y la municipalidad de Natívitas organizaron una sesión informativa ante más de 100 habitantes. Paralelamente, la familia evitó entrar en la bodega para no alterar a los animales, que se mostraban nerviosos con la presencia humana, aunque no representaban peligro de ataque. El doctor Ayala señaló que la incidencia de rabia en estas especies es muy baja.
Uno de los retos durante la estancia de los quirópteros fue el mal olor originado por sus excrementos y por el distintivo parche odorífero que los machos utilizan para atraer hembras. Para enfrentarlo, personal de la Estación La Malinche, junto a instituciones como el Zoológico del Altiplano, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, realizaron dos jornadas de limpieza con aproximadamente 12 participantes. Cuando se efectuó la segunda limpieza, a inicios de septiembre, los murciélagos ya se habían marchado por completo después de más de dos meses de residencia.
La familia Nocelo detectó la partida de los animales una noche al escuchar fuerte aleteo y movimiento. Desde su llegada en julio hasta su salida, los murciélagos habían convertido la bodega en un refugio seguro que permitió completar su ciclo sin alteraciones. Por esta labor, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente reconoció a la familia por su manejo responsable y ético de la colonia. La familia expresó sentirse agradecida por la experiencia y por haber podido contribuir al ecosistema. Asimismo, el doctor Ayala reveló que la organización estadounidense Bat Conservation International planea otorgarles un reconocimiento adicional.
El investigador adelantó que es muy probable que la colonia regrese en 2026, ya que encuentran favorable el sitio. La familia aún no decide si permitirá nuevamente su estancia, aunque no descarta la posibilidad. Para Ayala, la experiencia ha sido exitosa independientemente de la elección futura. La familia, afirma, actuó como verdadera protagonista en la protección de una especie ecológicamente fundamental.
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