Por Horacio Cárdenas Zardoni
Si no nos acordamos mal, corrían los primeros meses de la administración de Andrés Manuel López Obrador, y era la primera gira que efectuaba ya como presidente de la república por el estado de Coahuila. Concretamente le tocó la visita a Torreón, donde fue recibido por el entonces gobernador, Miguel Ángel Riquelme Solís, a quien en el evento multitudinario le recetaron ‘la morenaca’, lo abuchearon, rechiflaron y ningunearon los asistentes hasta hartarse, la mayoría, obvio, militantes de MORENA convocados para el efecto de recibir a su presidente, y así le pudieron haber seguido, hasta que el propio Andrés Manuel llamó a la calma, a respetar la autoridad del gobierno estatal, aunque para todos los que estuvieron presentes y quienes supieron leer las crónicas del evento, quedó clarísima cuál sería la tónica de los actos populares durante el sexenio que iniciaba.
En ese evento también tuvo lugar una muestra de cómo se resolverían las cosas durante los seis años siguientes, ante la petición que se hizo al mandatario de recursos económicos para dar continuidad al proyecto de transporte urbano Metrobus Laguna, o como quiera que se llame, pues si no ha funcionado ni un día, ni nombre merece, iniciado por Riquelme cuando era presidente municipal, y que ya para cumplir diez años de su lanzamiento, nomás no ha podido concretarse, pese a la gran necesidad que hay de un transporte intermunicipal eficiente para la región.
No nos pida demasiado, no me acuerdo si ya había ocurrido la encuesta para cancelar el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, o en esas andaba, pero el presidente prefirió algo mucho más simple, barato y en corto: a ver, ¿qué es lo que prefieren los laguneros, agua potable en sus domicilios, o camiones en las calles?, vaya usted a saber si entendieron la pregunta, o si ya venían aleccionados de qué es lo que deberían contestar, el caso es que a mano alzada, sin necesidad (según López Obrador) de contarlos, fueron los asistentes a ese evento, que sí estaba lleno, pero no eran todos los habitantes de la Comarca Lagunera, ni de relajo, decidieron que el agua… seis años después, los laguneros no tienen ni una ni otra cosa, el programa Agua Saludable para la Laguna no se ha concluido, pese a haberse inaugurado, como debe ser, al finales del sexenio, y del transporte, ni hablar. Se gastaron los diez mil millones de pesos que a ojo de buen moreno, calculó López Obrador que debería costar, y todavía más, y no, ni agua, ni saludable.
Bueno, pues parece que desde entonces como que se ha hecho una asociación mental, política y presupuestal entre ambas cuestiones, la del transporte público y la de la dotación del servicio público de agua potable, en calidad y cantidad suficientes para toda la población, de la demaración que se esté tratando en específico. En efecto, nos sorprendió, y no vamos a caer en el lugar común de decir que, agradablemente, enterarnos que el tan llevado y traído programa ‘Aquí vamos gratis’ se financiará con lo que el presidente municipal Javier Díaz González ha llamado ‘ahorros’ de la planta tratadora de aguas residuales.
Pese a todo lo que se presupuestó durante la administración municipal anterior, todo lo que se gastó, en algún momento se llegó a hablar de noventa millones de pesos que se pagarían o se pagaron, vaya usted a saber, a una empresa para que diseñara un modelo de transporte para la capital de Coahuila, de lo que se supo unicamente que había una ‘app’ para teléfonos celulares, que no sirvió de nada. Pese a todo el dineral presupuestado, y no bien aplicado, resultó que no, a la administración entrante no le dejaron recursos económicos para el asunto del transporte, al menos no en las cantidades necesarias como para adquirir los camiones que, eso sí, se estimaba que se necesitaban, alrededor de cuatrocientos, solo para sustituir a los que se habían ido dando de baja al paso de los años, sin ser reemplazados, con lo que las rutas cada vez disponían de menos unidades para prestar el servicio.
¿de dónde, de dónde, de dónde sacar dinero para el programa de transporte?, además de que la vara se las pusieron altísima, con eso de que las comparaciones son odiosas, Ramos Arizpe, el rico municipio vecino, había anunciado que crearía una línea de transporte municipal para las escuelas y unversidades… sin costo para los usuarios. ¿De dónde sacar dinero para un programa todavía más relumbrante que el de Ramos, con el agravante de que aquí en Saltillo se tiene menos dinero que allá?, ah pues de la planta tratadora de aguas residuales…
Total que a nadie le importa que luego de los años que tiene trabajando, lo que requiere es una inversión masiva para ponerla al día, y si ya necesita ochocientos millones, no iba a importar mucho que le quitaran los cincuenta millones de presupuesto anual, así que… ya salió para los camiones, y el agua, eso luego lo vemos, si es que lo vemos, o a ver quien lo ve.
Así, olímpicamente, le quitan el dinero a la planta tratadora, y se le da al transporte, y además en el discurso lo manejan como ‘ahorros’ para aquella e inversión para esta. Nosotros no lo vemos así, dejar de tratar el agua, o que se trate hasta que se pare por falta de insumos, es un crimen, sobre todo dada la carencia de líquido que hay en la región sureste, y lo otro… nos da la impresión de tratarse de un negocio donde se va a perder mucho, pero mucho dinero, no ahorita, sino cuando se den cuenta que es imposible sostener un servicio de transporte gratuito, sin un nivel de ingresos municipales que le de viabilidad.
En fin, la historia tiende a repetirse, aquí en corto, en La Laguna y hace muy pocos años, donde se quedaron sin Juan y sin las gallinas. Así nos vamos a ver dentro de no mucho.
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