Madrid, 05/09/24 (Más/IA).- La sextorsión, una variante de extorsión digital que involucra la coacción mediante imágenes sexuales, está en auge, particularmente en España. Este fenómeno, que se ha vuelto común con el uso extendido de aplicaciones de citas y el intercambio de contenido íntimo, es una forma de violencia digital que ha dejado a muchas víctimas atrapadas en una espiral de chantaje y humillación.
Marcos (nombre ficticio para proteger su identidad) es una de esas víctimas, según publica el diario El País.
Todo comenzó hace cuatro años, cuando inició una relación a distancia con un chico a través de una app. Lo que al principio parecía una inocente interacción se tornó en un calvario que aún persiste. Tras semanas de conversaciones, el supuesto joven le envió una fotografía desnudo y le pidió que hiciera lo mismo. Marcos, aún afectado por una reciente ruptura sentimental, accedió. Poco después, comenzó la extorsión.
El chantaje fue ejecutado con precisión. Una tercera persona, en realidad el mismo extorsionador, se contactó con Marcos para exigirle más contenido sexual bajo la amenaza de difundir las imágenes que ya tenía. Al no acceder, las amenazas evolucionaron hacia exigencias monetarias que alcanzaron los 2,000 euros. Desesperado, Marcos acudió a la policía, donde no encontró el apoyo esperado.
El auge de la violencia digital
La sextorsión, como la que sufrió Marcos, es solo una de las formas de violencia digital que se han multiplicado en los últimos años. Según datos del Ministerio del Interior español, las denuncias por divulgación de imágenes íntimas sin consentimiento pasaron de 1,691 en 2018 a 4,460 en 2023. Estos números, aunque alarmantes, representan solo una fracción del problema, ya que muchas víctimas no denuncian por miedo o vergüenza.
Encarni Iglesias, presidenta de la asociación Stop Violencia de Género Digital, advierte que este tipo de crímenes suelen quedar impunes, y muchos extorsionadores, como en el caso de Marcos, logran evadir la justicia. Iglesias subraya la importancia de no ceder ante las amenazas. “Si accedes una vez, no pararán”, recalca.
La normalización del intercambio de imágenes íntimas
El intercambio de contenido sexual entre adultos ha sido una práctica común durante siglos. Un estudio reciente de Kaspersky revela que el 24 por ciento de las personas ha compartido imágenes íntimas alguna vez, siendo más frecuente entre los jóvenes de entre 16 y 24 años (42 por ciento). Sin embargo, este comportamiento, cada vez más normalizado en la era digital, conlleva riesgos significativos.
El experto en seguridad David Emm, de Kaspersky, recuerda que una vez se envía una imagen, el control sobre ella se pierde. Aconseja reflexionar antes de compartir contenido íntimo y conocer bien al destinatario, para evitar posibles situaciones de abuso o extorsión.
La realidad de la violencia digital, potenciada por las redes sociales y las apps de citas, exige una mayor concienciación y medidas preventivas tanto por parte de las autoridades como de los usuarios. Mientras tanto, casos como el de Marcos continúan evidenciando los riesgos de la interacción digital sin las debidas precauciones.
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