Ahora si la megadeuda


Por Horacio Cárdenas Zardoni


Uno de los temas recurrentes de las pasadas campañas electorales, fue el de la megadeuda, ya ni siquiera tenemos que decirle “así llamada” o algún otro subterfugio, pues todos y cada uno de los coahuilenses con cierto grado de interés en la cosa pública, sabe de qué estamos hablando, más precisos… sabe de cuánto estamos hablando.


Ni que decir que los tres candidatos de oposición lo tomaron como bandera, más por razones de corte político electoral, atraer simpatías a su persona y votos en la boleta, más que la parte del pago de la deuda pública que mantiene el gobierno del estado de Coahuila. También el candidato de la alianza por la seguridad le tuvo que entrar al asunto, y como ni modo, se le identificaba con el régimen, y no solo eso, sino que Ricardo Mejía Berdeja se encargó de correr el borrego de que Manolo formaba parte de la legislatura que aprobó que la deuda fuera asumida como pública, apegándose al principio de tú calumnia, que algo queda.


Las propuestas de los partidos opositores se centraron en lo más mediático, las promesas de “meter en la cárcel” a los responsables de la megadeuda, si bien uno de ellos, Evaristo Lenin propuso pagarla, para lo cual se aventó la gracejada de implantar un impuesto que tuviera ese como único objetivo, liquidar la deuda en el corto plazo, para que otra vez Coahuila pudiera disfrutar más o menos íntegramente del presupuesto de egresos de cada año, que hoy está seriamente baldado por esa carga financiera que da la impresión de ser irreductible.


De la primera parte, suena bien, sobre todo para aquellos que tienen su venita morbosa, nada como ver detenidos a dos que tres exgobernadores, si lo de menos es si son culpables de algo y en qué medida, a la masa le encanta el linchamiento y a eso es a lo que le apostaban, a jalar votos para su causa, que serían entendidos y exhibidos como un respaldo a esas, que era una de sus principales, por no decir que el más socorrido durante sus discursos.


Ok con la propuesta, pero ¿qué tan realista puede ser una cuestión como la planteada?, si no recordamos mal, hace pocos años se presentó y aprobó una reforma al código penal federal, en el que al desvío de fondos públicos se le quitaba el carácter de delito grave que ameritara pena corporal, se dijo que se aumentaban las penas, pero los atenuantes enredaban el proceso, de tal forma que más que ganas de perseguir, daban la impresión de sacarle la vuelta a lo que sabían que era difícil o imposible.
Además está el mínimo detalle de… los delitos en este país, no son para siempre, al contrario, tienen fecha de caducidad, que no es particularmente lejana, si más parece que se preparó de esa manera para que… entre que se realizan las auditorías, se integran los expedientes, se entregan los citatorios, y se deja correr el tiempo del proceso, los tales delitos ya prescribieron o están a punto de hacerlo.


Para el caso específico de la megadeuda, el asunto data del año 2011, doce años después… ya los presuntos culpables pueden presumir de una pureza parecida a la que decía Gloria Trevi que tenía, luego de salir de la prisión donde la tuvieron guardada, ella sí, purgando respectiva pena. Eso solo ya complica el cumplimiento de la promesa, que a los perdedores no les será exigible, y que seguro de aquí en delante sacarán a relucir en todas las conversaciones: yo tenía toda la intención de perseguir a los que endeudaron Coahuila, pero ya ven… el pueblo bueno y sabio votó por otro. A nivel de ejercicio, nos hubiera gustado ver los malabares que emprendieran para terminar saliendo con lo que aquí le estamos contando, que los delitos contra la administración pública ya prescribieron, y a ver que le decían a los que reclamaran.


Pero bueno, todo eso es secundario. Lo verdaderamente importante de la megadeuda es que hay que pagarla. Mientras no la paguemos, seguirá pesando como una losa encima de la espalda de generaciones de coahuilenses, para quienes representará una pérdida en su nivel de vida, del que pudieran tener, al que tienen porque el dinero para obras, para servicios, para programas asistenciales, se va para cubrir intereses y amortizar el capital.
En honor a la verdad, los últimos dos gobiernos, los que podríamos calificar de “los gobiernos de la megadeuda”, no le echaron muchas ganas que digamos, a salir del problema, más bien a lo que se dedicaron fue a patear el bote para más adelante, para lo cual eso sí, se esforzaron por renegociar los vencimientos a corto plazo para que se convirtieran de mediano y largo, y que además aparentaran que no había perjuicio para el estado.


Pero los números son los números, y sabemos que cuando reventó la bronca, se debían algo más de 36 mil quinientos millones de pesos, pagaderos a veinte años, según se dijo, habiendo transcurrido la primera década del plazo, era para que debiéramos ya solamente la mitad de eso, 18 mil millones, y que para el 2030, más o menos, estuviéramos los coahuilenses libres de esa carga que nos tiene sumidos en el subdesarrollo.


Pero oh sorpresa, el brillante manejo financiero privilegió el pago de intereses y la renegociación a la amortización del capital, llevándonos a que a la vuelta de esos diez primeros años, en vez de deber menos… debamos más. Según el último corte anual, la deuda ya llegaba a los 39 mil 500 millones, y no faltó quien aderezara con los terribles datos de que en ese lapso se había pagado, por concepto de intereses, más del total del adeudo, más de 40 mil millones… ah y que anualmente se cubren 3 mil millones, solo de intereses.


Tres mil millones es un montón de dinero. Recordamos que cada puente de los que hacía Humberto Moreira se cotizaba en ciento cincuenta millones, estamos hablando, en puentes, de veinte… por año, nada más y nada menos que 200 en la década perdida de la megadeuda, infraestructura que nos hace falta por toda la geografía estatal, y que por falta de dinero, por entregarlo a los bancos que gentilmente nos quitaron el lazo del cuello, no se han construido, pero esto es solo una referencia que ofrecemos aquí nada más para entender de cuánto dinero estamos hablando.


Ahora, para lo del pago… con un presupuesto anual de 64 mil millones de pesos, si el gobierno se apretara el cinturón, en un solo año podría liquidarse la deuda, siempre y cuando se comprometieran a vivir, sobrevivir, con solo 14 mil millones un año, a cambio de lo cual, los demás les sabrían a gloria.
Pero ponga que no se haga así, en México y en Coahuila a los grandes males, no ponemos nunca grandes remedios, pero sí se pueden plantear objetivos realistas, sólidos, que hagan una diferencia. ¿Qué le parecería que el nuevo gobierno, el que comienza el primero de diciembre, se comprometiera a reducir la deuda a la mitad en el curso de 6 años, y sin que se melle ninguna de las funciones prioritarias de la administración?, con la mera reducción de intereses, al primer año ya se verían resultados, la gente vería resultados, la gente respiraría más tranquila, habría más confianza en un gobierno pagador, un círculo virtuoso pues, que nos condujera a no deber nada, y ser dueños de nuestro dinero.


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