Editorial

AGUAS RESIDUALES


Por Horacio Cárdenas Zardoni


De entre todas las capitales del país, Saltillo fue de las últimas en contar con una planta recicladora de aguas residuales. Ya ve cómo somos por acá, que no nos gusta que nos vengan a imponer nada, y menos cosas que no nos interesan a nosotros. ¿Reciclar las aguas del drenaje? ¿Porqué o para qué? ¿Qué les importa lo que hagamos con el agua sucia?, además que esta siempre se ha tirado en los arroyos, y tiene generaciones sirviendo para regar los cultivos en las parcelas de Ramos Arizpe… eso es lo que se solía decir cuando la federación comenzó a apretar al gobierno de Coahuila y este a los de los municipios, para que se pusieran las pilas, cumplieran la ley, y se ahorraran broncas, broncas y multas.


No fue hace demasiado tiempo que se estableció la planta tratadora de aguas residuales. Si no recordamos mal, fue durante la administración de Óscar Pimentel González como alcalde, que se concretó el proyecto, uno que venía quedándose pendiente desde tres o más trienios anteriores, cuyos titulares no encontraban las ganas, el dinero, el apoyo o lo que se necesitara para ello.


Cabe recordar que tratándose de un ordenamiento federal, y dada la carga presupuestal que representaba instalar una planta tratadora, había fuertes cantidades de dinero de la federación para los proyectos. De esta manera los municipios tenían la manera de comprar el terreno en el que ubicar la planta, realizar las obras de la misma, y hacer el tendido para conducir el líquido que entraba y el líquido que salía, además los préstamos eran a fondo perdido, no había la obligación de devolverlo, con lo que todo era ganancia para los municipios, y aun así, se hacían los que la virgen les hablaba.


Del otro lado estaban la multas… ciudad que no cumpliera a tiempo se hacía acreedora a multas de cientos de millones de pesos, que en eso tasaba el gobierno federal el daño al medio ambiente al continuar vertiendo las aguas no tratadas a los arroyos, ríos y lagos. Claro, con los gobiernos priístas mal que bien se podía hablar, allí iban los alcaldes a hacerle la llorona, de que mire, ahora sí, ya la voy a construir, y les quitaban la multa y los mandaban con todavía más dinero para la ejecución de las obras.


Bueno, pues todo esto es historia antigua, y tanto que al parecer, acá en Saltillo el tema del reciclamiento de aguas residuales, si alguna vez, lo fue, ha dejado de ser prioridad para la administración municipal, según podemos deducir de la decisión del presidente municipal Javier Díaz González, de retirar el presupuesto de la planta tratadora, para destinarlo al programa Aquí vamos gratis, el modelo de transporte público gratuito que trae entre manos su administración, un programa costoso, de puros egresos de dinero y nada de ingresos, pero en el que fincan la esperanza de un beneficio político electoral a corto y mediano plazo, por más que deje la finanzas municipales bastante maltrechas.


Okey con el programa de transporte, la movilidad es uno de los puntos críticos en la relación gobierno y gobernados, y hay que meterle dinero… pero que eso sea a costa del tratamiento de aguas negras, es una aberración. No podemos decir que esto sea más importante que lo otro… o quizá sí, porque la gente encuentra la manera de transportarse, en cambio que cada vez más agua sucia de cada vez más habitantes de una ciudad que no para de crecer, tarde o temprano terminará por afectar a los saltillenses por generaciones, si no es que ya lo está haciendo al contaminar los mantos acuíferos que nos surten de agua potable.


Según una estimación dada a conocer por el alcalde, se necesitan como 800 millones para rehabilitar y modernizar la planta de tratamiento… dinero que por supuesto no hay, ¿y qué hace el gobierno municipal?, le quita los 50 millones anuales, que a lo mejor es verdad que no resolvían los problemas de obsolesencia, desgaste y demás inherentes a la operación.


No queremos pensar en cómo está saliendo el agua reciclada, si hay tantas necesidades, y desde cuándo están mandando al ambiente líquido no suficientemente tratado, o de plano sin tratar, y encima le quitan.
Luego que le quiten su presupuesto, se pondrán a pensar en qué solución darle, si se lo pasan a AgSal, si lo opera el municipio, se concesiona, o a ver, pero se nota que para esto no hay ninguna prisa, y eso sí nos preocupa. Destapar hoyos para tapar hoyos, no es la mejor manera de administrar una comuna, pero parece que no se les ocurre otra.


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