Agente de la CIA resultó depredador sexual de mexicanas

Washington, 19/09/2024 (Más / IA).- Brian Jeffrey Raymond, un exagente de la CIA y antiguo empleado de la Embajada de Estados Unidos en México, fue sentenciado a 30 años de prisión tras ser declarado culpable de agredir sexualmente a por lo menos 28 mujeres, muchas de ellas en México.

La sentencia, impuesta el miércoles por la jueza federal Colleen Kollar-Kotelly, ha sido el resultado de una investigación que reveló el patrón de abuso sistemático que Raymond ejercía sobre sus víctimas, a quienes drogaba y agredía mientras permanecían inconscientes.

Raymond, de 48 años, fue arrestado en Ciudad de México en octubre de 2020, luego de que las autoridades locales respondieran al llamado de auxilio de una mujer que apareció desnuda y aterrorizada en el balcón de su apartamento en la colonia Polanco. Sin embargo, debido a su inmunidad diplomática, el exagente no pudo ser procesado en México y fue repatriado a Estados Unidos. Ahí, una investigación exhaustiva descubrió cientos de fotografías y videos en los que se documentaban los abusos cometidos por Raymond.

Entre 2018 y 2020, Brian Jeffrey Raymond ocupó el cargo de primer secretario en la Embajada de Estados Unidos en México, mientras seguía trabajando para la CIA. Utilizaba su residencia oficial, un departamento en una de las zonas más exclusivas de la capital mexicana, como escenario para drogar y agredir a mujeres que conocía a través de aplicaciones de citas como Tinder. Las víctimas, muchas de las cuales no tenían memoria de los eventos debido a las drogas que les suministraba, eran fotografiadas y grabadas mientras se encontraban inconscientes. La investigación encontró al menos 500 archivos de fotos y videos en los dispositivos del exagente.

Las denuncias en su contra comenzaron a acumularse después de que la mujer que escapó de su departamento en 2020 desencadenara una pesquisa. Al ser arrestado, las autoridades estadounidenses continuaron indagando sobre su historial de abusos, descubriendo que estos se extendían desde 2006 y habían tenido lugar en otros países donde Raymond había sido asignado, como Perú.

La jueza Kollar-Kotelly, al dictar la sentencia, describió a Raymond como un depredador sexual y recalcó que pasará mucho tiempo para pensar en sus actos.

Durante la audiencia, el acusado, quien compareció con barba canosa y un traje naranja, escuchó los testimonios de algunas de sus víctimas, quienes narraron los devastadores efectos que los abusos tuvieron en sus vidas. Una de las mujeres relató que descubrió lo ocurrido solo después de que el FBI le mostrara fotografías de su cuerpo inconsciente en la cama de Raymond. “Ahora tengo pesadillas en las que me veo muerta”, dijo una de ellas. Otra víctima habló de los traumas psicológicos que le provocaron comportamientos peligrosos, como pasar semáforos en rojo mientras conducía.

El caso de Raymond no es un hecho aislado dentro de la CIA. En las últimas semanas, se han dado a conocer otros incidentes de mala conducta sexual en la agencia. Un oficial veterano enfrenta cargos en Virginia por agredir sexualmente a una compañera de trabajo durante una fiesta, mientras que otro exempleado será juzgado en octubre por un incidente ocurrido en las instalaciones de la CIA en Langley. Estos hechos han impulsado a más mujeres a denunciar experiencias similares de acoso y agresión dentro de la agencia, y a señalar intentos de encubrimiento.

La CIA ha condenado los crímenes de Raymond, asegurando en un comunicado que no hay absolutamente ninguna excusa para el comportamiento reprensible y atroz de Raymond y reafirmando su compromiso de colaborar con las autoridades para esclarecer estos casos. Sin embargo, a pesar de que Raymond se declaró culpable a finales de 2023, los fiscales no han revelado los detalles específicos de su trabajo para la agencia ni han divulgado una lista completa de los países en los que cometió las agresiones.

La defensa de Raymond intentó justificar sus acciones alegando que su trabajo “cuasi militar” para la CIA, especialmente en los años posteriores al 11 de septiembre, lo habría llevado a un estado de “insensibilidad emocional”.

Según su abogado, Howard Katzoff, el agente había descuidado su salud mental y emocional debido a las exigencias del servicio, lo que lo llevó a desarrollar una objetivación de las personas a su alrededor y, eventualmente, a sus actos de abuso. Sin embargo, esta argumentación no fue suficiente para evitar la sentencia máxima que ahora lo enfrentará a pasar las próximas tres décadas tras las rejas.

El caso de Brian Jeffrey Raymond deja al descubierto un oscuro patrón de abusos que, a pesar de los esfuerzos de las autoridades, sigue poniendo en cuestión los mecanismos de control dentro de agencias gubernamentales como la CIA.


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