Por Miguel Villarello
“La pandemia del Coronavirus afectó de dos maneras a Cáritas de Saltillo AC, la primera, porque ya no recibimos los mismos donativos que recibíamos hasta el 2020 y, la segunda, porque se nos incrementó sobremanera las personas que solicitan ayuda”, reveló la presidenta del organismo local, Nona González de Salinas.
“El COVID-19 y otros efectos que vivimos en el mundo nos ha afectado sobremanera, primero, porque no recibimos los mismos donativos que antes y, segundo, porque la gente cada vez tiene más necesidades”, recalcó.
Y para que se den una idea, explicó, “nos hemos dado a la tarea de estar ofreciendo mil 500 alimentos calientes todos los días hasta hoy, en siete diferentes puntos de la ciudad, cuando antes de la Pandemia servíamos 500 alimentos”.
Inclusive se han topado con familias que es el único alimento que reciben en el día, además que las atenciones de salud en la Clínica Cáritas Lafonte, que es operada con el Christus Muguerza, en años anteriores daba de 15 a 16 mil atenciones, sólo en 2020 proporcionó 18 mil 500.
Nona González comentó que asimismo el asilo: “está rebasado, no podemos ya ni con los gastos y tampoco con las solicitudes de tanta gente que ha sido abandonada”.
“Tenemos gente que ni siquiera sabemos cómo se llama porque tienen alguna enfermedad mental y sus familias los dejaron; para nosotros cada vez ha sido más difícil poder sustentar estos programas y, volvemos a lo mismo, somos solamente un puente entre el más afortunado y el más desprotegido”, añadió.
González de Salinas explica el abandono: “Es la falta de conciencia civil hacia tu familia que es lo más importante, por ejemplo, del total de atenciones que brindamos, el 30% de las personas están en situación de abandono total y un 50% están en abandono, es decir, sus familias buscan la ayuda y cómo ingresarlos al asilo, sin embargo, los visitan de vez en cuando y luego los dejan; mientras que otros son asilados voluntarios, gente que está sola y que nos pide ayuda”.
El asilo la Casa del Buen Samaritano está administrado por Cáritas de Saltillo desde hace muchos años, se ubica en La Aurora, ahí están viviendo y reciben atención las 24 horas todos los días del año con calidad de vida, comida, vestido y atención médica, el mayor de los asilados está entre los 89 y 91 años.
La presidenta del Patronato de Cáritas de Saltillo AC revela que entre los asilados hay muchos enfermos mentales: “a los que damos medicamento especial; tenemos grupos de voluntarios, pero ha sido difícil ingresarlos por la situación en que nos sumió la Pandemia, afortunadamente gracias a nuestras medidas preventivas ningún abuelo se ha contagiado de COVID-19”.
Se le cuestiona ¿qué hacen en caso del fallecimiento de un asilado?, y expresa que Cáritas se encarga de todo, que cuenta con un grupo de voluntarios que: “sin conocer a los abuelos los acompañan hasta enterrarlos”.
Otro problema, dice Nona González de Salinas, es que aunque todos son de la ciudad o el estado, hay personas asiladas que ni siquiera tienen una identidad y el organismo altruista se ve en la necesidad de tramitarles su nombre.
“Tenemos dos personas, hombres, que no tienen ningún tipo de identificación, se las tramitamos a través de abogados y el registro civil, les calculamos la edad y tienen alrededor de tres años con nosotros”, expuso.
Si bien en este tiempo en el que México necesita de tanta unidad y que en vez de que nos anden separando necesitamos ponernos las pilas y unir a nuestro país con acciones de este tipo, dice finalmente: “definitivamente Cáritas de Saltillo AC nos sentimos muy afortunados porque la Pandemia nos ha pegado a todos, pero recibimos mucho apoyo”.
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