Washington, Estados Unidos, 15/09/26 (Más).- El responsable de la Administración Federal de Aviación (FAA) de Estados Unidos, Bryan Bedford, comparecerá ante un subcomité de asignaciones presupuestarias de la Cámara de Representantes para abordar una propuesta de reforma integral del control del tráfico aéreo, valuada en 12 mil 500 millones de dólares, mientras persisten retrasos y cancelaciones asociados con la falta de personal y problemas tecnológicos.
De acuerdo con información de Forbes México, un sindicato de pilotos y un consultor de aviación señalaron que las aerolíneas también deben fortalecer sus mecanismos de preparación y recuperación ante interrupciones, particularmente en zonas donde la escasez de controladores y las condiciones meteorológicas generan afectaciones en cadena.
Las dificultades relacionadas con el control del tráfico aéreo han provocado retrasos y cancelaciones de vuelos en Estados Unidos, Australia y Reino Unido. Los problemas combinan déficits de personal con fallas tecnológicas y han representado un desafío para las compañías aéreas que deben reorganizar sus operaciones ante cambios en el flujo de aeronaves.
La comparecencia de Bedford se realizará un día después de que un organismo de control gubernamental advirtiera sobre déficits de financiación para el sistema estadounidense de tráfico aéreo. La reforma que será analizada contempla una inversión de 12 mil 500 millones de dólares para modernizar y mejorar su funcionamiento.
JetBlue Airways reportó que las cancelaciones relacionadas con el tráfico aéreo en el noreste de Estados Unidos casi se duplicaron durante este verano frente al promedio registrado en los tres veranos anteriores. La región enfrentó además tormentas que complicaron las operaciones y una escasez de controladores.
Datos de la consultora Cirium mostraron que JetBlue registró en julio una tasa de cancelación de 8.3 por ciento, mientras que otras grandes aerolíneas estadounidenses, entre ellas Frontier, Delta Air Lines y United Airlines, registraron porcentajes inferiores a 3 por ciento.
Ante las afectaciones, el sindicato de pilotos de JetBlue, que actualmente negocia un nuevo contrato con la compañía, pidió a la aerolínea adoptar medidas adicionales para evitar que los retrasos y cancelaciones se conviertan en interrupciones operativas generalizadas.
En un mensaje fechado el 7 de septiembre, Wayne Scales, presidente de la sección de JetBlue dentro de la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (ALPA), señaló que las operaciones del verano estuvieron marcadas por jornadas prolongadas, interrupciones y problemas que, desde la perspectiva del sindicato, pudieron reducirse mediante una mayor preparación.
Los pilotos también solicitaron a la empresa desarrollar un plan para enfrentar situaciones como las ocurridas en julio, cuando integrantes de las tripulaciones permanecieron a la espera de nuevas asignaciones y alojamiento debido a las alteraciones en los itinerarios.
El sindicato reconoció que las tormentas y las restricciones del tráfico aéreo no pueden eliminarse por completo, pero planteó que las aerolíneas sí pueden controlar su nivel de preparación y la capacidad para recuperar sus operaciones después de una interrupción.
JetBlue respondió que había realizado preparativos para sus operaciones de verano tomando como referencia las condiciones meteorológicas y el desempeño del sistema de control aéreo registrados en años anteriores. La empresa sostuvo que las tormentas y la falta de controladores pueden modificar incluso los planes operativos previamente establecidos.
La compañía también señaló que su amplia presencia en el noreste de Estados Unidos incrementa la exposición a este tipo de afectaciones. La región concentra uno de los espacios aéreos más congestionados del país, por lo que una interrupción puede repercutir en múltiples vuelos y tripulaciones.
Bob Mann, consultor del sector aéreo estadounidense, indicó que las aerolíneas que utilizan el espacio aéreo del noreste enfrentan mayores riesgos de retrasos. De acuerdo con su planteamiento, existen programas informáticos capaces de reducir el efecto en cadena generado por vuelos retrasados o cancelados, aunque estas herramientas todavía no son utilizadas de manera generalizada por las compañías.
El jueves previo a la comparecencia, Bedford se reunió con directivos de las principales aerolíneas estadounidenses para revisar los planes de la FAA relacionados con el uso de software avanzado para modificar la programación de vuelos y mejorar la administración de las operaciones.
Entre las herramientas analizadas se encuentra el sistema SMART, basado en análisis predictivos, que permitiría realizar una reprogramación más eficiente de vuelos cancelados debido a condiciones meteorológicas y otras limitaciones operativas.
JetBlue manifestó una postura favorable hacia el desarrollo del sistema y señaló que podría proporcionar tanto a la FAA como a las aerolíneas información adicional para anticipar restricciones, tomar decisiones operativas y mejorar la recuperación cuando ocurran interrupciones.
La discusión sobre la modernización del control del tráfico aéreo ocurre mientras las aerolíneas enfrentan la necesidad de responder a problemas que no dependen exclusivamente de ellas, pero que pueden amplificarse cuando existen dificultades para reorganizar vuelos, tripulaciones y recursos.
En ese escenario, la reforma propuesta por la FAA y las medidas internas de las compañías forman parte de las alternativas planteadas para reducir el impacto de futuros retrasos y cancelaciones.
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