Ciudad de México, 02/06/25 (Más).- En la histórica jornada electoral del 1 de junio, en la que por primera vez se eligieron por voto popular a jueces, magistrados y ministros del Poder Judicial, fueron las personas adultas mayores quienes protagonizaron la participación ciudadana. Desde temprana hora, en diferentes puntos del país, este sector poblacional acudió con determinación a las urnas, motivado por una consigna clara: “Esto lo hacemos por los jóvenes”.
Rocío, de 63 años, fue una de las primeras votantes en la casilla especial instalada en la sede central de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México. Aunque vive en Chalco, Estado de México, debió trasladarse a trabajar ese domingo a la capital, por lo que votó desde su lugar de trabajo. Llevaba en la mano un ‘acordeón’ con sus selecciones. “Ya quiero que haya un cambio. Tengo un sobrino preso desde hace 11 años, víctima de un proceso injusto. No se vale que siempre agarren al más necesitado. Yo soy mamá y soy abuelita, y hacemos esto sobre todo por los jóvenes”, expresó.
Así como ella, decenas de personas mayores acudieron a votar con guías impresas en mano. Don Carlos, de 74 años, fue claro al explicar que su “ayuda de memoria” fue elaborada tras un análisis profundo de las biografías de los aspirantes. “A esta edad no me puedo aprender tantos números, pero eso no significa que no me interese votar informado”, declaró tras emitir su sufragio en la alcaldía Álvaro Obregón.
En la misma demarcación, otra adulta mayor, la señora Martha, de 76 años, pasó de votante a funcionaria de casilla tras la inasistencia de uno de los responsables asignados. “Acepté ayudar, pero les pedí que no me pusieran en algo que requiriera vista, porque ya no veo bien. Voy a ser escrutadora”, comentó con orgullo.
En casillas instaladas en lugares como mercados, escuelas o parques, la constante fue la notable presencia de adultos mayores y la escasa participación de jóvenes. En la alcaldía Tlalpan, por ejemplo, mientras personas de la tercera edad hacían fila para sufragar, la presencia de un joven operador político evidenciaba otro fenómeno: el voto vigilado. Una mujer adulta mayor mostró en su celular fotos de sus boletas marcadas. “Somos de un grupo que buscamos justicia”, dijo al explicar que debían presentar esas imágenes para un “collage”.
Vecinos señalaron que la organización “Primero de Junio” es la que ha promovido este mecanismo entre la población, como parte de una estrategia de movilización electoral. La votante, sin embargo, no expresó molestia. “Aquí la gente pierde a sus hijos por la violencia y nadie los defiende. Por eso votamos”, afirmó.
A pesar de los contrastes, la jornada evidenció un involucramiento sólido de las generaciones mayores, ya fuera como votantes o como funcionarios voluntarios.
Andrea Medina Rosas, abogada y defensora de derechos humanos, acudió a votar pese a estar en desacuerdo con el nuevo mecanismo. “Creo que esta es la peor forma de reformar el Poder Judicial, porque elimina la carrera judicial profesional. Pero como ciudadana, decidí ejercer este pequeño margen que nos dejaron. La democracia se construye uno a uno”, reflexionó.
La elección judicial, inédita en la historia democrática del país, quedó marcada por la participación decidida de quienes, con años a cuestas, se hicieron presentes no por sí mismos, sino por las generaciones venideras. Su mensaje fue claro: el futuro también les pertenece, y su voz, incluso con ayuda de un acordeón, aún cuenta.
Descubre más desde Más Información
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Claro, los adultos mayores hacen lo que les diga el corrupto gobierno con tal que les den la principal señal del populismo salvaje, su bimesada, sacada de nuestros impuestos.
Que bueno que mis impuestos ahora sirvan para apoyar a los adultos mayores y ya no los sigan utilizado para enriquecer a políticos y funcionarios corruptos y empresarios fraudulentos.