Acapulco: los años dorados y la decadencia

El pasado 25 de octubre, la furia del huracán Otis golpeó por igual a ricos y pobres. La poderosa tormenta de categoría 5, la más fuerte que haya impactado en las costas del Pacífico mexicano, arrasó tanto la zona hotelera de lujo frente al mar como los barrios más pobres tierra adentro. Una catástrofe que dejó decenas de fallecidos y desaparecidos en lo que alguna vez fue llamada «la Perla del Pacífico mexicano».

Frente al mar, en la avenida Costera Miguel Alemán de Acapulco, están los grandes hoteles y las playas desde donde desde hace décadas los turistas han podido disfrutar de la radiante puesta de sol que se observa en este puerto del Pacífico mexicano. En su época dorada, a partir de los años 40 del siglo XX, esa belleza natural y el clima tropical húmedo, atrajeron a este mítico balneario a estrellas de Hollywood y a numerosas personalidades del mundo de la política y la cultura. Una postal de lujo y glamur que contrastaba con la vida de los acapulqueños de bajos recursos asentados en las montañas, colonizadas a lo largo de décadas de urbanización desordenada. La información fue publicada por la agencia BBC.

La historia de Acapulco se remonta cinco siglos atrás, cuando el virreinato español estableció en su bahía un puerto desde donde partía una preciada ruta hacia Oriente, hasta Filipinas, de donde los galeones regresaban cargados de las riquezas de aquellas tierras. La ciudad comenzó a tomar forma hacia la década de 1920, cuando el gobierno mexicano construyó una carretera que unía el puerto con Ciudad de México, convirtiéndose Acapulco en la playa más accesible desde la capital del país.

El presidente Manuel Ávila Camacho, explica el periodista y escritor Francisco Cruz, ordenó en los años 40 a su secretario de Gobernación, Miguel Alemán (por quien lleva el nombre la ruta costera), la expropiación de los mejores terrenos frente a las playas para la creación de grandes hoteles que atrajeran a los turistas nacionales e internacionales.

El huracán Otis golpeó al 80% de sus hoteles y muchos de ellos quedaron destruidos. El huracán también puso en evidencia, según señala Francisco Cruz, la desigualdad histórica que hay entre las áreas turísticas de la ciudad y los barrios más humildes, que también quedaron arrasados. “¿Por qué le pasa esto a un pueblo tan vistoso, que en el pasado atrajo a artistas, a la jet set, a empresarios? Porque nunca nadie prestó atención a los riesgos naturales cuando deberían haberlo hecho,» dice el periodista.

La historia de Acapulco es un relato de lujo, glamour y desafíos que ha evolucionado a lo largo de los años, y el huracán Otis puso de manifiesto la vulnerabilidad de esta ciudad frente a los desastres naturales.


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