Buenos Aires, 13/05/25 (Más).- A casi cinco décadas del inicio de la dictadura militar que dejó más de 30 mil desaparecidos en Argentina, la organización Abuelas de Plaza de Mayo ha dado un nuevo paso en su incansable lucha por la restitución de la identidad de sus nietos: comenzó a trabajar con inteligencia artificial (IA) para agilizar la identificación de cerca de 300 hijos e hijas de desaparecidos que aún permanecen sin conocer su origen.
El proyecto se desarrolla en colaboración con la Universidad de Buenos Aires (UBA) y la empresa Quantit, especializada en ciencia de datos. La iniciativa busca digitalizar y analizar los miles de documentos, archivos y testimonios que la organización ha reunido desde su fundación en 1977, para automatizar procesos de investigación que hasta ahora eran realizados de forma artesanal.
“Las Abuelas siempre están a la vanguardia”, afirmó Carolina Villella, coordinadora del equipo jurídico del organismo. “Siempre han tejido la sociedad con la ciencia, la tecnología y la innovación”, añadió.
Ciencia aplicada a la memoria y la verdad
Desde su creación, Abuelas de Plaza de Mayo ha restituido la identidad de 139 nietos y nietas. La última de ellas fue Paula Inama, hija de dos militantes secuestrados en noviembre de 1977, identificada en enero pasado.
Con esta nueva estrategia, el primer paso será digitalizar el archivo, que incluye más de 10 mil recortes de prensa, testimonios orales, documentos judiciales y material audiovisual. Luego, un sistema de IA analizará e identificará datos relevantes para establecer nuevas líneas de búsqueda.
Además, se aplicarán algoritmos para priorizar los casos con mayor probabilidad de éxito en la identificación, según explicó Villella. En una etapa posterior, y como siempre, se realizarán los análisis genéticos que confirman las identidades.
El desarrollo de estas herramientas está a cargo del Laboratorio de Inteligencia Artificial Aplicada de la UBA, bajo la dirección de Juan Kamienkowski, con participación de investigadores del Conicet y de la Universidad Nacional de San Martín.
Innovación con raíces históricas
La historia de Abuelas de Plaza de Mayo está marcada por la innovación científica al servicio de los derechos humanos. En 1982, recurrieron al genetista Víctor Penchaszadeh, quien las puso en contacto con la investigadora Mary Claire King. De esa colaboración surgió el “índice de abuelidad”, que permitió establecer el vínculo genético entre abuelos y nietos aun sin contar con los padres.
Dos años después, ese método fue utilizado para restituir la identidad de Paula Logares, la primera nieta recuperada mediante pruebas genéticas. En 1987, gracias a su impulso, se creó el Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG), pilar para las restituciones de identidad.
“La forma de organizar el trabajo siempre es utilizando las guías que marcaron a lo largo de su camino. Pensamos por fuera de lo ordinario”, sostuvo Villella.
Un archivo inmenso, una urgencia histórica
Actualmente, las Abuelas tienen cerca de 500 casos activos o en investigación, con documentos en distintos formatos. El objetivo es revisar esa información con herramientas modernas, establecer nuevas conexiones, y detectar datos fraguados, como certificados de nacimiento o de bautismo alterados.
Según Guillermo Durán, decano de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA, la IA permitirá cruzar datos de forma automatizada, sin reemplazar la validación humana ni los análisis genéticos.
“Hay que apurar la búsqueda. Los nietos ya tienen entre 45 y 50 años, y las abuelas, más de 90”, enfatizó Durán. “El olvido es peligroso”, recordó también Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas, al firmar el convenio con la universidad.
Un contexto político adverso
La tarea de las Abuelas continúa en un escenario político marcado por la negación del terrorismo de Estado por parte del gobierno de Javier Milei, quien eliminó el financiamiento estatal a organizaciones de derechos humanos y relativiza la cifra de desaparecidos.
Pese a ello, Villella reafirma que la sociedad debe involucrarse en la búsqueda. El universo en el que deben encontrar a cerca de 300 nietos y nietas abarca más de cuatro millones de nacimientos durante la dictadura.
“No hay un solo nieto o nieta que haya aparecido por una sola persona. Es un trabajo colectivo, con el compromiso de mucha gente que apunta a lo mismo: que los encontremos”, concluyó.
Con la inteligencia artificial como nueva herramienta, las Abuelas buscan acelerar el paso del tiempo, no para olvidar, sino para multiplicar los abrazos pendientes.
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