Bogotá, Colombia 25/07/2025 (Más). – En un mundo hiperconectado, donde las pantallas median cada vez más la experiencia humana, el aislamiento y la soledad avanzan como fenómenos silenciosos. Frente a esta paradoja de la era digital —más comunicación, pero menos cercanía— el Festival Gabo 2025 ha decidido poner el foco en la necesidad urgente de repensar el periodismo y el rol de los medios como puentes entre las personas. Durante cuatro días, Bogotá se transforma en el corazón periodístico de América Latina, al recibir a más de 150 invitados de distintas partes del mundo para participar en charlas, talleres y encuentros abiertos al público.
El certamen, que llega a su 13ª edición, coincide además con el 30° aniversario de la Fundación Gabo, creada en 1995 por el Nobel colombiano Gabriel García Márquez, y se extenderá a lo largo de múltiples sedes de la capital colombiana, como el Gimnasio Moderno, la Biblioteca Nacional, la Universidad Javeriana, el Museo Santa Clara y la red de bibliotecas públicas, entre otras.
Entre los invitados más destacados figuran el Nobel de Economía Joseph Stiglitz, la periodista qatarí Dima Khatib, el reportero estadounidense Jon Lee Anderson, la argentina Laura Zommer, el ensayista español Jorge Carrión y la editora mexicana Mariana Alvarado. Del ámbito nacional también participarán figuras como María Teresa Ronderos, Yolanda Ruiz y Mábel Lara.
Uno de los momentos más esperados será la intervención de Stiglitz, quien conversará con la periodista Juanita León el sábado 26 de julio sobre su más reciente libro, Camino de libertad. En él, el economista analiza cómo el concepto de libertad ha sido transformado y manipulado por el neoliberalismo, en detrimento de los trabajadores y consumidores.
El director general de la Fundación Gabo, Jaime Abello Banfi, ha señalado que uno de los cuestionamientos centrales de esta edición es cuál es el valor agregado que ofrece hoy el periodismo, en un contexto en el que cualquiera puede comunicar. “El periodismo y contar historias son algo en lo cual empezamos a diluir fronteras, siempre y cuando haya una base ética. Respetar el pacto de lectura con las audiencias es decir: ‘aquí hacemos un esfuerzo honesto por contar la verdad’”, explicó en el pódcast A fondo.
Ese compromiso se ve reflejado en la programación del festival, que incluye talleres enfocados en ética, tecnología y el rol social del periodismo. La mexicana Mariana Alvarado impartirá dos de ellos: Explorar, narrar, innovar, sobre inteligencia artificial aplicada al trabajo informativo, y Herramientas para la cobertura electoral, una guía para mejorar las coberturas comiciales con rigor y veracidad.
El Festival Gabo también busca ampliar el horizonte del periodismo hacia otras dimensiones culturales. Ejemplo de ello son los talleres dedicados a resignificar la hoja de coca, históricamente estigmatizada por su vínculo con el narcotráfico. La artista visual María Alejandra Torres y la diseñadora Pía Castro conducirán Palabras para la coca, que explora este símbolo desde el arte y la memoria. Por su parte, la ecóloga Dora Troyano liderará Coca: palabra, sabor, futuro, donde se discutirá el valor cultural y tradicional de esta planta ancestral.
Como cada año, el festival también premiará los mejores trabajos periodísticos de Iberoamérica. En la categoría Texto de los Premios Gabo 2025, uno de los tres finalistas es el reportaje Chiapas, territorio tomado, de la edición mexicana de EL PAÍS. La investigación retrata la situación en la frontera sur de México, dominada por el crimen organizado y marcada por el abandono estatal. Con textos de Pablo Ferri, Alejandro Santos Cid, Beatriz Guillén, Mónica González Islas y fotografías de Nayeli Cruz y Gladys Serrano, el trabajo revela la lucha diaria de comunidades e inmigrantes por sobrevivir en medio del caos.
La elección de Bogotá no es casual. Fue una ciudad que deslumbró al propio García Márquez en su juventud, y hoy se erige como un escenario de reflexión cultural, con espacios diversos y públicos. Desde colegios hasta bibliotecas, pasando por teatros y universidades, el Festival Gabo tiende puentes entre el pensamiento crítico y las audiencias, en un momento donde la verdad, la ética y la empatía son más necesarias que nunca.
En medio de un panorama global que tiende al ruido, el aislamiento y la desinformación, el periodismo encuentra en el Festival Gabo un espacio para cuestionarse, renovarse y volver a su raíz: contar historias que acerquen a las personas.
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