Saltillo, Coahuila, 07/07/26 (Más).- Coahuila registra una disminución sostenida en el número de nacimientos, una tendencia que especialistas advierten tendrá efectos en el desarrollo económico, educativo y social del estado durante las próximas décadas, al reducir el tamaño de las generaciones que en el futuro deberán integrarse al mercado laboral y sostener los sistemas de salud, educación y seguridad social.
De acuerdo con información publicada por El Tiempo, las cifras de la estadística de nacimientos registrados del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) muestran que el estado pasó de 62 mil 807 nacimientos registrados en 2015 a 34 mil 698 en 2024, lo que representa una disminución de 28 mil 109 nacimientos, equivalente a una caída cercana al 45 por ciento en apenas 10 años.
El descenso forma parte de la transición demográfica que experimenta el país: cada vez son más las parejas que optan por retrasar la maternidad y la paternidad, tener menos hijos o incluso no formar una familia.
Entre los factores que influyen en esta decisión se encuentran el aumento en el costo de vida, el acceso a estudios superiores, la mayor incorporación de las mujeres al mercado laboral, la planificación familiar y la búsqueda de estabilidad económica antes de asumir la crianza de un hijo.
Las proyecciones del Consejo Nacional de Población indican que esta tendencia continuará en las próximas décadas, con un incremento sostenido de la población adulta mayor y una disminución relativa de niñas, niños y jóvenes. Este escenario implicará nuevos retos para los sistemas de salud, educación, empleo y seguridad social, que deberán adaptarse a una estructura poblacional distinta.
Los efectos de esta transformación ya comienzan a reflejarse en el sector educativo.
El director del Instituto Tecnológico de Monclova, Darío Chaplin, señaló que actualmente las instituciones requieren mayores esfuerzos para mantener su matrícula estudiantil. Explicó que el plantel ha fortalecido programas como RegresandoTEC, impulsado por el Tecnológico Nacional de México, además de realizar trabajo de campo para localizar a estudiantes que abandonaron sus estudios e invitarlos a concluir su formación profesional.

En la región Centro, datos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) indican que los embarazos de primera vez se han mantenido relativamente estables durante los últimos años, sin incrementos significativos.
Las mismas fuentes señalaron que la población de esa zona aún no recupera los niveles previos a la pandemia y que una parte importante de los jóvenes en edad productiva migra hacia otras ciudades por motivos laborales, mientras permanece una proporción creciente de población adulta.
El sector empresarial también observa con preocupación este comportamiento demográfico. El presidente de Coparmex Monclova, Mario Coria Rohel, consideró que la disminución de nacimientos debe analizarse junto con la salida de jóvenes hacia otras regiones y las condiciones económicas que enfrentan las nuevas generaciones. Señaló que el encarecimiento de la vivienda, la inflación y el incremento en el costo de vida llevan a muchas parejas a posponer la decisión de tener hijos o a reducir el tamaño de sus familias.
El dirigente empresarial advirtió que, de mantenerse esta tendencia, las empresas enfrentarán una menor disponibilidad de mano de obra, por lo que será necesario fortalecer la formación de capital humano y establecer condiciones que permitan retener a los jóvenes en Coahuila para garantizar el desarrollo económico del estado.

En la región Carbonífera, integrada por municipios como Múzquiz y San Juan de Sabinas, el cambio demográfico también comienza a ser visible mediante un menor crecimiento poblacional y un aumento gradual del número de adultos mayores, situación que anticipa una reducción en la matrícula escolar y una mayor demanda de servicios médicos y de asistencia social.
La frontera norte tampoco escapa a esta transformación. En Piedras Negras, especialistas identifican cambios en la integración familiar, con hogares más pequeños, maternidad a edades más avanzadas y una mayor participación de las mujeres en el mercado laboral.
En conjunto, estos factores apuntan hacia una nueva realidad demográfica en la que el descenso de la natalidad no sólo significa que nacen menos niños, sino que en los próximos años habrá menos estudiantes, menos trabajadores disponibles y una mayor presión sobre los sistemas públicos destinados a atender a una población cada vez más longeva.
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