Por Zitamar Arellano Trueba
Saltillo, Coahuila, 08/10/26 (Más).- Las columnas de humo negro que durante los últimos días han salido de las termoeléctricas de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), en Nava, han provocado denuncias ciudadanas en redes sociales y recomendaciones preventivas para reducir la exposición de la población, incluido el uso de cubrebocas entre estudiantes.
Mientras tanto, la empresa federal no ha ofrecido una explicación pública sobre el origen de las emisiones ni sobre las condiciones en que operan sus sistemas anticontaminantes.
La situación involucra al complejo carboeléctrico integrado por las centrales José López Portillo, también conocida como Río Escondido, y Carbón II, ubicadas sobre la carretera federal 57, cuyas emisiones han sido fotografiadas y difundidas por habitantes de Nava y otros municipios de la región Norte de Coahuila.
En Facebook, páginas informativas han difundido imágenes y reportes sobre las columnas de humo oscuro. Las publicaciones han dado visibilidad a las quejas de habitantes que cuestionan la calidad del aire y piden a las autoridades intervenir para determinar si las plantas operan dentro de los límites ambientales permitidos.
Los reclamos no se limitan a la apariencia de las emisiones. De acuerdo con testimonios públicos de familias del ejido El Encino, ejido Nava, Bosques de Río Escondido y colonia del Valle denunciaron que el polvo negro y las cenizas se acumulan en patios, viviendas, vehículos e incluso sobre las mascotas.
“Hay una gran cantidad de ceniza, de polvo negro en las viviendas, en los patios y eso va contra nuestra salud”, señalaron vecinos de El Encino a un periódico local.
La preocupación comenzó a traducirse en recomendaciones preventivas: planteles educativos emitieron recomendaciones para utilizar cubrebocas entre la población escolar.
Asimismo, otras publicaciones atribuyen a Protección Civil recomendaciones para que los habitantes de sectores cercanos eviten actividades al aire libre, mantengan cerradas puertas y ventanas y utilicen cubrebocas cuando las nubes de humo se aproximen a las zonas habitadas.
Pese a la inquietud ciudadana, hasta ahora la CFE no ha emitido ningún comunicado oficial de la dependencia que permita establecer el alcance territorial o la vigencia de esas medidas.
Tampoco se ha confirmado una declaratoria formal de contingencia ambiental, una suspensión de clases o la aplicación de medidas obligatorias por parte de las autoridades sanitarias.
La posible causa de las emisiones ha sido relacionada con fallas en los precipitadores electrostáticos, dispositivos instalados en las centrales para retener las cenizas y partículas que genera la combustión del carbón antes de que los gases salgan por las chimeneas.
Medios regionales difundieron versiones atribuidas a personal de la propia CFE que señalan posibles problemas de funcionamiento en esos equipos. No obstante, la información carece todavía de confirmación y no existen resultados públicos de una inspección reciente que permitan establecer qué sistemas están averiados.
Los antecedentes muestran que este tipo de problemas ya había sido documentado. En 2018, la Auditoría Superior de la Federación detectó deficiencias y retrasos relacionados con un contrato de aproximadamente mil 96 millones de pesos para sustituir precipitadores electrostáticos de las unidades 3 y 4 de Carbón II.
Aquella revisión identificó retrasos en la instalación de equipos destinados a disminuir las emisiones contaminantes. Aunque el antecedente no demuestra que las fallas actuales tengan el mismo origen, plantea interrogantes sobre el mantenimiento, la modernización y las condiciones de operación de los sistemas de control ambiental.
A las denuncias se sumaron cuestionamientos sobre la calidad del carbón utilizado para generar electricidad. Habitantes han solicitado revisar la composición del combustible, los procedimientos de recepción y los controles que aplica la CFE a los cargamentos que ingresan a las centrales. Hasta ahora no se dispone de análisis oficiales que permitan confirmar las irregularidades señaladas.
La preocupación ciudadana también tiene antecedentes recientes. Desde agosto pasado se habían difundido reportes sobre emisiones oscuras persistentes en la central Río Escondido, acompañados de solicitudes para conocer los resultados de los estudios de calidad del aire en las comunidades cercanas.
Pese a la difusión de las imágenes, las denuncias vecinales y las versiones sobre posibles averías, hasta este jueves 8 de octubre no se ha localizado una explicación pública de la CFE que precise qué ocurre en las centrales, cuáles son los contaminantes emitidos, si existen equipos fuera de servicio o qué medidas se están aplicando para controlar las emisiones.
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