03/09/26
Por Juan Ciudadano
Preguntas muertas
Muy preocupante es el hallazgo realizado por integrantes de Grupo VIDA en un predio conocido como Salitrillo, en el municipio de Viesca, donde localizaron lo que podría ser otro campo de exterminio utilizado por grupos criminales durante los años más violentos de la Comarca Lagunera.
Hasta el momento se han ubicado dos fosas con resultados positivos; ahí aparecieron fragmentos de cráneo, huesos largos, piezas dentales y hasta pequeños objetos metálicos que podrían haber sido utilizados como brackets. Los restos están quemados y algunos presentan daños provocados aparentemente por combustible, una práctica utilizada para intentar desaparecer hasta la última evidencia de las víctimas.
Nada nuevo bajo el sol lagunero, quienes tengan buena memoria recordarán el ejido Patrocinio, en San Pedro de las Colonias, uno de los episodios más aterradores de la historia reciente de Coahuila.
Desde 2015 comenzaron a localizarse ahí restos humanos calcinados. Para octubre de 2016 las propias autoridades reconocían el hallazgo de 3 mil 488 fragmentos óseos, además de ropa, casquillos y otras evidencias. Grupo VIDA consideró desde entonces aquel lugar como un campo de exterminio.
Y casi once años después Patrocinio sigue dando muertos. En noviembre del año pasado se encontró otra fosa múltiple con restos calcinados y actualmente las familias continúan realizando búsquedas porque el terreno todavía no termina de contar su historia.
Ahora aparece Salitrillo, según los buscadores, con este suman ya diez sitios con características de campo de exterminio localizados en La Laguna y 29 puntos de búsqueda que han resultado positivos para restos humanos.
El dato debería encender todas las alarmas, porque una cosa es encontrar una fosa clandestina y otra muy diferente descubrir, una tras otra, zonas aparentemente utilizadas de manera sistemática para asesinar personas, quemarlas y tratar de borrar cualquier rastro.
No se vale argumentar que aquello ocurrió hace muchos años, precisamente por eso habría que saber quiénes fueron, cuántos fueron, quién los mató y cómo fue posible que durante tanto tiempo hubiera lugares utilizados para desaparecer seres humanos sin que nadie los viera, nadie los escuchara y ninguna autoridad se diera cuenta.
Casualmente hoy coincidieron en un evento público el Fiscal General del Estado, Federico Fernández Montañez, y el secretario de Seguridad Pública, Hugo Gutiérrez Maldonado.
Los reporteros buscaron entrevistarlos.
Ninguno quiso.
Y desde luego ambos funcionarios tienen derecho a no conceder entrevistas, tampoco existe una ley que los obligue a detenerse frente a cada grabadora que encuentren en el camino.
Pero vaya momento escogieron; justo cuando aparece información sobre otro posible campo de exterminio en Coahuila, los dos principales responsables de las instituciones encargadas de investigar delitos y garantizar la seguridad decidieron que no era buen día para las preguntas.
¿Sería para no responder sobre Viesca?
Quién sabe.
A lo mejor tenían mucha prisa.
A lo mejor no conocían todavía los detalles.
Simplemente no querían hablar.
El problema es que mientras las autoridades guardan silencio, las madres buscadoras siguen encontrando huesos y los huesos, aunque no hablan, hacen demasiadas preguntas.
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