Por Zitamar Arellano Trueba
Saltillo, Coahuila, 02/09/26 (Más).- La oposición al Arco Vial Metropolitano comenzó a cobrar nueva fuerza en redes sociales, donde una petición para detener el proyecto reunió 193 firmas durante la última semana y alcanzó mil 740 adhesiones verificadas, mientras organizaciones vecinales, ambientalistas y especialistas alertan que la carretera podría intensificar el crecimiento urbano sobre las faldas de la Sierra de Zapalinamé.
La cifra semanal representa más del 11 por ciento de todas las firmas reunidas desde que la petición fue creada el 17 de marzo. El ritmo reciente, de casi 28 adhesiones diarias, es cerca de 2.7 veces superior al promedio registrado durante los cinco meses anteriores, lo que permite advertir una aceleración de la inconformidad, aunque todavía no alcanza las dimensiones de un movimiento viral masivo.
La petición publicada en Change.org fue promovida por Nidia Estela Ibarra González, presidenta del Consejo de Residentes de Lomas de Lourdes A.C., y plantea que la vialidad representa una amenaza para la seguridad hídrica de Saltillo, la flora, la fauna y las zonas de recarga de los acuíferos asociados a Zapalinamé.
“El desarrollo de infraestructura en esta área impactará negativamente la flora y fauna autóctona”, advierte el documento, que llama a los gobiernos estatal y municipal a reconsiderar la obra y analizar alternativas de desarrollo urbano que no comprometan los recursos naturales.
La conversación digital se concentra principalmente en páginas de organizaciones vecinales, publicaciones de medios locales, Facebook e Instagram. El mensaje dominante entre los opositores es que el problema no se limita a la superficie que ocuparía la carretera, sino al crecimiento inmobiliario e industrial que podría producirse alrededor de ella.
En contraste, quienes respaldan el proyecto destacan que permitirá retirar tráileres y transportes de personal de las vialidades interiores, disminuir congestionamientos y conectar la zona industrial de Derramadero con la autopista a Monterrey. Entre los comentarios favorables aparecen expresiones que presentan la obra como una necesidad para el progreso y la competitividad regional.
También existe una tercera corriente de conversación que cuestiona a los residentes de Lomas de Lourdes por oponerse ahora al crecimiento urbano después de habitar una colonia construida junto a la sierra.
Algunas respuestas llegan a señalar que los propios desarrollos habitacionales modificaron previamente esa zona. Los vecinos responden que permitir una afectación anterior no justifica extender la urbanización sobre terrenos ambientalmente más sensibles.

Advierten expansión urbana
Uno de los señalamientos con mayor peso técnico provino del economista y especialista en movilidad Alejandro Dávila Flores, quien sostuvo que una carretera de estas características atraerá nuevos asentamientos e industrias hacia Zapalinamé.
“Nosotros literalmente bebemos de esa sierra, y una infraestructura de esa naturaleza lo que hace es jalar el crecimiento y generar una presión muy fuerte para la ocupación legal o no de esos terrenos”, declaró a Zócalo en marzo pasado.
Dávila Flores identificó particularmente los tramos 4 y 5, que sumarían 14.4 kilómetros por las faldas de la sierra, como los segmentos con mayor posibilidad de provocar un impacto ambiental. También propuso privilegiar alternativas como la modernización y electrificación del transporte público para resolver los problemas de movilidad con menor costo ecológico.
Por su parte, Armando López Romero, coordinador general de la Organización de Vecinas y Vecinos de Saltillo, acusó desde marzo que el proyecto avanzaba sin suficiente consulta pública y sin transparentar completamente sus estudios técnicos y ambientales.
“Lo que tomemos de decisiones hoy seguro afectará a esta ciudad los próximos 50 años. Merecemos los ciudadanos de Saltillo ser consultados en obras de alto impacto”, declaró entonces a Más.
López Romero informó que la inconformidad involucraba a habitantes de alrededor de 20 colonias del sur y sur poniente, entre ellas Lomas de Lourdes, Lourdes, El Álamo, Brisas, Country Club, Los Parques, Jardín, Los Ángeles, Latino y La Salle.
La organización vecinal señaló que la carretera podría convertirse en el eje de una nueva expansión urbana, al mejorar el acceso y elevar el valor de terrenos ubicados entre las colonias del sur y la franja protegida de Zapalinamé.
La advertencia coincide con el crecimiento inmobiliario documentado durante los últimos años en Teresitas, Nuevo Teresitas, Lomas del Refugio, Lomas del Sur, Parajes de Santa Elena y otros desarrollos próximos a la zona de amortiguamiento de la reserva.
Una vialidad de alta capacidad podría incrementar la presión para autorizar nuevos cambios de uso de suelo y desarrollos en predios actualmente alejados de las principales avenidas, además de alterar escurrimientos, vegetación y áreas de infiltración.
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