Por Leslie Zamora
Saltillo, Coahuila, 18/08/2026 (Más).- La narrativa de estabilidad planteada por el presidente de Canacintra Coahuila Sureste, Arturo Reveles Márquez, contrasta con los indicadores económicos y laborales que ha documentado Más durante 2026, los cuales muestran una contracción de la actividad económica estatal, pérdida de empleos manufactureros y ajustes en empresas de la región.
En entrevista, Reveles Márquez aseguró que la región Sureste de Coahuila ha sido de las zonas menos afectadas y sostuvo que, aunque existen altibajos en la actividad industrial, continúa la demanda y las empresas mantienen sus niveles de producción.
“Creo que Coahuila somos los menos afectados en todo caso”, afirmó.
Sin embargo, el comportamiento de la economía estatal muestra un escenario distinto.
De acuerdo con el indicador trimestral de la actividad económica estatal (ITAEE), difundido por el Inegi y reportado por Más, la economía de Coahuila disminuyó 4.5% durante el primer trimestre de 2026 respecto al mismo periodo del año anterior; la entidad fue además la que más restó al crecimiento económico nacional en ese periodo.
El deterioro se concentra precisamente en las actividades secundarias, donde se encuentran buena parte de las industrias manufactureras, la minería y la construcción. En el primer trimestre, este conjunto de actividades registró una caída anual de 8.9%, mientras que Coahuila se ubicó entre las entidades con peor desempeño en este componente económico.
La situación también se refleja en el empleo manufacturero de exportación. Un reporte publicado por este medio con datos del Inegi mostró que los establecimientos del programa de la Industria Manufacturera, Maquiladora y de Servicios de Exportación (Immex) de Coahuila empleaban en mayo de este año a 255 mil 857 trabajadores, 15 mil 243 menos que en mayo de 2025, cuando registraban 271 mil 100 plazas.
La reducción resulta todavía mayor si se amplía el periodo de comparación. En mayo de 2024, las empresas manufactureras Immex del estado tenían 283 mil 55 trabajadores, por lo que en dos años desaparecieron 27 mil 198 puestos, equivalentes a una disminución acumulada de 9.6%.
Estos datos no significan que toda la industria se encuentre paralizada ni que no exista recuperación en algunos indicadores. De hecho, Coahuila registró una recuperación de empleos formales durante 2026; no obstante, esa recuperación ocurre después de una pérdida considerable registrada en 2025.
Al cierre de 2024, Coahuila contabilizaba 862 mil 791 puestos de trabajo registrados ante el IMSS, mientras que terminó 2025 con 840 mil 104, una reducción de 22 mil 687 empleos formales. Para julio de 2026 se habían recuperado 19 mil 927 plazas, por lo que el estado todavía se encontraba alrededor de 2 mil 760 empleos por debajo del nivel con el que cerró 2024.
En este contexto se encuentran los ajustes registrados en empresas de la región Sureste. General Motors eliminó mil 900 empleos tras cancelar un turno de producción en Ramos Arizpe, mientras que el cierre de las plantas de Palliser representó alrededor de 900 empleos afectados. También se documentaron recortes de 590 plazas en Fujikura y movimientos de personal en empresas proveedoras como Martinrea, Lear, LG Magna, Vuteq y Utility.
Reveles Márquez reconoció que durante el año sí se han presentado pérdidas laborales, aunque señaló que no cuenta todavía con el balance definitivo del primer semestre y afirmó que parte de los empleos perdidos ya fueron recuperados.
“Muchos de los que se perdieron a inicio de año ya se recuperaron”, explicó.
El dirigente industrial tampoco anticipó una nueva ola de despidos como la registrada a principios de año, aunque admitió que continuará la rotación de personal conforme cambie la demanda en Estados Unidos.
“No considero que vaya a haber recortes como fue el inicio de año, pero sí, seguramente en la rotación se va a seguir dando”, señaló.
La incertidumbre que reconoce Canacintra tiene además un componente comercial.
Reveles Márquez atribuyó parte de la cautela empresarial a la falta de certeza sobre el T-MEC y señaló que algunas plantas mantienen en reserva posibles expansiones mientras esperan conocer las condiciones que prevalecerán en la relación comercial con Estados Unidos.
El problema es que la incertidumbre ya tiene efectos visibles en la actividad productiva. Más documentó en julio que la falta de claridad sobre el T-MEC estaba frenando decisiones de inversión del sector automotriz, precisamente una de las actividades de las que depende buena parte de la economía del Sureste de Coahuila.
Para Reveles Márquez, la respuesta de largo plazo debe ser reducir la dependencia del sector automotriz mediante una mayor diversificación industrial. Consideró que la industria de semiconductores representa una de las principales oportunidades para Coahuila y señaló que ya existen trabajos de vinculación entre instituciones educativas para preparar personal especializado.
“La de semiconductores, esa es la que tenemos que virar”, sostuvo el presidente de Canacintra Sureste, al considerar que el desarrollo de nuevas industrias permitiría disminuir la dependencia que mantiene la entidad respecto a la manufactura automotriz.
El contraste entre ambos escenarios no implica que Coahuila carezca de fortalezas industriales. La entidad mantiene una posición relevante en el sector manufacturero de exportación y conserva cientos de establecimientos Immex; sin embargo, los datos muestran que esa fortaleza convive con una pérdida significativa de empleos y con una contracción económica que se ha prolongado durante varios trimestres.
Así, mientras el discurso empresarial apunta a una industria que mantiene demanda, producción y capacidad para recuperarse, los indicadores publicados durante el año muestran que la economía estatal todavía no regresa completamente a los niveles previos a la desaceleración y que el sector industrial continúa siendo el principal lastre para el desempeño económico de Coahuila.
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