Ciudad de México, 23/07/26 (Más).- El senador Emmanuel Reyes Carmona presentó una iniciativa para establecer atención psicológica permanente, protocolos obligatorios de prevención del suicidio y garantías laborales para los integrantes de las instituciones de seguridad pública que soliciten apoyo emocional o psiquiátrico.
De acuerdo con información publicada por Infobae, la propuesta, denominada ley Orlando, plantea reformas a la Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública y a la Ley General de Salud, con el propósito de convertir el cuidado de la salud mental de policías y demás elementos de seguridad en una política permanente del Estado mexicano.
El proyecto contempla la creación de un modelo integral de prevención, detección temprana, atención psicológica y acompañamiento emocional para quienes desempeñan labores de seguridad pública. También busca que los servicios especializados sean gratuitos, oportunos y confidenciales, de manera que los agentes puedan pedir ayuda sin temor a sufrir represalias o afectaciones en su carrera.
La iniciativa lleva el nombre de Orlando García Maciel, integrante de la Policía Vial de León, Guanajuato, quien antes de quitarse la vida hizo pública la profunda depresión que enfrentó durante años; su caso fue retomado como ejemplo de las dificultades emocionales que pueden permanecer ocultas dentro de las corporaciones.

Reyes Carmona señaló que los policías enfrentan de manera constante hechos violentos, jornadas prolongadas, pérdida de compañeros, agresiones, accidentes y situaciones potencialmente traumáticas. Estas condiciones, advirtió, pueden propiciar ansiedad, depresión, estrés postraumático y otros padecimientos que incrementan el riesgo de conductas suicidas cuando no son atendidos oportunamente.
“Cuidar a quienes nos cuidan también es una obligación del Estado”, afirmó el legislador al presentar la propuesta, mediante la cual pretende que la protección de la salud mental sea considerada una responsabilidad institucional y no una decisión individual de cada elemento.
Uno de los planteamientos centrales consiste en modificar la percepción de que los integrantes de las corporaciones deben mostrarse permanentemente fuertes o inmunes a los problemas emocionales. “El uniforme no vuelve invencible a quien lo porta. Detrás de cada insignia hay una persona con emociones, con familia, con miedos y con heridas que muchas veces permanecen en silencio”, expresó.
La iniciativa establece que todas las instituciones de seguridad pública deberán contar con programas permanentes de promoción, prevención y atención de la salud mental, así como con procedimientos para identificar de manera temprana factores de riesgo entre sus integrantes.
También propone protocolos obligatorios para intervenir durante crisis emocionales y prevenir el suicidio, además de mecanismos de atención especializada para policías que hayan participado en enfrentamientos armados, sufrido agresiones o accidentes graves, perdido compañeros o presenciado acontecimientos traumáticos.
El objetivo es evitar que este tipo de experiencias sean procesadas en silencio y sin ayuda profesional, pues sus consecuencias pueden aparecer tanto inmediatamente como meses o años después. El acompañamiento psicológico y psiquiátrico permitiría reducir los riesgos y mejorar las condiciones en las que los elementos desarrollan sus funciones.
La propuesta concede especial importancia a la confidencialidad. La información obtenida durante las consultas o tratamientos no podrá ser utilizada para sancionar, discriminar, separar del cargo o perjudicar la permanencia laboral de quienes soliciten apoyo.
Además, se plantea separar los servicios de salud mental de las evaluaciones de control de confianza, con la finalidad de impedir que reconocer un problema emocional sea interpretado automáticamente como incapacidad para continuar en una corporación.
Este punto busca disminuir uno de los principales obstáculos para que los policías acudan con especialistas: el temor de perder el empleo, frenar un ascenso o ser considerados no aptos para realizar sus tareas. “Cuidar la salud mental de nuestros policías no significa debilitar a las instituciones; significa fortalecerlas”, sostuvo Reyes Carmona.
La llamada ley Orlando también contempla capacitar a los mandos para que puedan detectar señales de alerta, proporcionar primeros auxilios psicológicos y canalizar oportunamente a los elementos que requieran atención especializada.
Los procesos de formación y profesionalización policial deberán incorporar contenidos relacionados con autocuidado, manejo del estrés, identificación de crisis emocionales y prevención del suicidio. De esta manera, la salud mental formaría parte de la preparación regular de los integrantes de seguridad pública.
Otro de los ejes es la coordinación entre las autoridades sanitarias y las instituciones de seguridad de los tres órdenes de gobierno. La Secretaría de Salud, junto con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública y las autoridades correspondientes, tendría que elaborar lineamientos nacionales para atender crisis emocionales y prevenir conductas suicidas.
Asimismo, se establecerían mecanismos de seguimiento para las personas expuestas a hechos traumáticos y se recopilaría información estadística que permita conocer la dimensión del problema. Estos datos tendrían que ser manejados bajo criterios estrictos de privacidad y protección de la identidad de los agentes.

El legislador señaló que el propósito de la reforma no es solamente reaccionar después de una tragedia, sino transformar de manera estructural la forma en que las corporaciones protegen a su personal. La prevención, el diagnóstico y el tratamiento pasarían a formar parte de las obligaciones permanentes de las instituciones.
“La ley Orlando busca que ninguna familia vuelva a perder a un hijo, una hija, un padre o una madre por falta de atención oportuna”, expresó Reyes Carmona, quien sostuvo que la historia del policía vial debe servir como un llamado para fortalecer los mecanismos de apoyo antes de que una crisis tenga consecuencias irreversibles.
“Que el nombre de Orlando permanezca en nuestra memoria, no sólo por el dolor de su partida, sino porque inspiró una reforma que puede salvar muchas vidas. Ese será el mejor homenaje que podamos rendirle”, afirmó el senador.
En caso de avanzar en el proceso legislativo, la reforma establecería nuevas obligaciones para las autoridades de salud y las corporaciones policiales, que tendrían que destinar personal, recursos y protocolos específicos para proteger el bienestar psicológico de sus integrantes.
La iniciativa parte de la consideración de que un policía que recibe atención profesional y acompañamiento oportuno puede estar mejor preparado para enfrentar las exigencias de su trabajo. Con ello, la salud mental, la prevención del suicidio y el respeto a los derechos laborales serían incorporados como componentes fundamentales de la política nacional de seguridad pública.
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