Ciudad de México, 15/07/26 (Más).- El maíz y el frijol, alimentos fundamentales de la dieta tradicional mexicana, contienen compuestos bioactivos que investigaciones científicas recientes relacionan con una menor probabilidad de desarrollar algunos tipos de cáncer, además de aportar beneficios para la salud cardiovascular y metabólica.
De acuerdo con cuatro estudios científicos publicados entre 2024 y 2026 señalan que la combinación de ambos alimentos aporta antioxidantes, fibra, aminoácidos y almidón resistente que actúan sobre distintos procesos celulares vinculados con la prevención de enfermedades crónicas, entre ellas algunos tipos de cáncer.
Una revisión publicada en la revista científica Biology reporta que el frijol común contiene flavonoides como quercetina y kaempferol, compuestos con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias.
El documento reúne evidencia epidemiológica que relaciona el consumo habitual de frijol con una reducción de hasta 47 por ciento en el riesgo de cáncer de colon, alrededor de 22 por ciento en cáncer de próstata y aproximadamente 67 por ciento en cáncer de mama.
Los investigadores precisan que esos porcentajes provienen de estudios epidemiológicos y modelos preclínicos, por lo que consideran necesario desarrollar ensayos clínicos controlados para confirmar una relación causal entre el consumo del alimento y la disminución del riesgo de cáncer.
Por otra parte, especialistas del Tecnológico Nacional de México publicaron en la revista CienciaUAT un análisis sobre los péptidos bioactivos presentes en las semillas del frijol común.
El estudio indica que estos compuestos podrían contribuir a detener el crecimiento de células dañadas e inducir la apoptosis, proceso conocido como muerte celular programada.
Los autores también documentaron propiedades antioxidantes, antihipertensivas y antidiabéticas del frijol, por lo que consideran que este alimento puede formar parte de estrategias nutricionales orientadas a la prevención de enfermedades crónicas no transmisibles.
En el caso del maíz, una revisión elaborada por investigadores de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo y de la Universidad Nacional Autónoma de México analizó 33 estudios publicados entre 2018 y 2025.
El trabajo identificó la presencia de antocianinas, carotenoides, polifenoles, fitoesteroles, fibra dietética y almidón resistente, compuestos asociados con mecanismos de prevención y control del cáncer y otras enfermedades.
Los especialistas señalaron que, aunque la evidencia obtenida en estudios de laboratorio y modelos experimentales resulta consistente, aún son necesarios más estudios clínicos en humanos para confirmar los efectos observados.
Asimismo, destacaron la importancia de fomentar el consumo de variedades nativas de maíz como parte de estrategias de salud pública.
Otra investigación publicada en la revista Frontiers in Nutrition, realizada por especialistas de diversas instituciones mexicanas, plantea que la denominada dieta de la milpa, integrada principalmente por maíz, frijol, calabaza y chile, constituye un patrón alimentario con beneficios potenciales para reducir el riesgo de determinados tipos de cáncer, además de enfermedades cardiovasculares y renales.
El estudio explica que el frijol aporta aminoácidos esenciales como lisina y triptófano, mientras que el maíz nixtamalizado genera almidón resistente que favorece el crecimiento de bacterias benéficas en el intestino.
La interacción de estos componentes fue descrita por los investigadores como una «polifarmacia natural», al actuar sobre múltiples procesos metabólicos de manera simultánea.
Especialistas en nutrición coinciden en que ningún alimento por sí solo previene el cáncer. Sin embargo, sostienen que una alimentación equilibrada basada en productos tradicionales, acompañada de actividad física, control del peso corporal y revisiones médicas periódicas, constituye una de las principales estrategias para disminuir el riesgo de enfermedades crónicas.
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