El crimen organizado en territorio morelense tiene antecedentes desde los años noventa, con distintos capos y grupos. Se observa una infiltración profunda basada en financiamiento de campañas políticas
Cuernavaca, Morelos, 27/05/26 (Más).- Morelos volvió a quedar bajo la sombra del crimen organizado tras la detención de seis funcionarios acusados de presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa, en un operativo federal que exhibió la profundidad de la infiltración criminal en municipios de la entidad.
De acuerdo con información de Infobae, las capturas fueron realizadas el 20 de mayo por elementos de la Fiscalía General de la República, la Guardia Nacional y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, como parte de una investigación contra una estructura presuntamente encabezada por Júpiter Araujo Bernard, alias “El Barbas”.
Entre los detenidos figuran un presidente municipal en funciones, un exalcalde, un secretario y un tesorero de ayuntamiento, un oficial mayor y una excandidata. Además, el alcalde de Cuautla, Jesús Corona Damián, permanece prófugo, según la información difundida tras el operativo.
La FGR sostiene que la organización de El Barbas habría infiltrado al menos ocho municipios de Morelos mediante el financiamiento de campañas electorales, amenazas e intimidación contra actores políticos.
El caso forma parte de la llamada Operación Enjambre, que suma más de 70 servidores públicos detenidos en distintas partes del país.
La presencia del narcotráfico en Morelos, sin embargo, no es reciente. Desde los años noventa, Cuernavaca fue elegida como zona de residencia y operación por capos como Amado Carrillo Fuentes, “El Señor de los Cielos”, y Juan José Esparragoza Moreno, “El Azul”, quienes habrían vivido a unos metros de la Casa de Gobierno estatal.
En esa etapa, de acuerdo con versiones periodísticas citadas en el reporte, los capos contaban con protección de mandos policiacos y operadores oficiales. La presencia de sus grupos de seguridad también fue relacionada con el incremento de secuestros en la región, incluido el ascenso de criminales como Daniel Arizmendi López, “El Mocha Orejas”.
Después llegaron los Beltrán Leyva, cuya influencia se consolidó hasta el abatimiento de Arturo Beltrán Leyva en 2009, en un complejo de lujo de Cuernavaca. A partir de ese hecho, el mapa criminal se fragmentó y surgieron grupos como los Rojos, Guerreros Unidos, los Mayas, los Aparicio, La Familia Michoacana, el CJNG, la Unión Tepito y los Tlacos.
Hoy, según los análisis citados por Infobae, 35 de los 36 municipios de Morelos tienen presencia acreditada de al menos una organización criminal. Cuernavaca concentra operaciones de 10 de las 11 estructuras identificadas, mientras Hueyapan aparece como el único municipio sin presencia acreditada, debido a su organización comunitaria.
El caso de El Barbas representa una nueva etapa de esa historia: ya no sólo se trataría de comprar protección, sino de financiar campañas, colocar operadores en ayuntamientos y cobrar cuotas mensuales a cambio de supuesta tranquilidad.
En mayo de 2024, según el reporte, candidatos habrían sido llevados armados a una finca en Totolapan, donde se les planteó: “Nosotros aportaremos votos a su campaña y, una vez que ganen, cobraremos mensualmente una cuota para mantener tranquilos los municipios”.
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