Ciudad de México, 26/02/26 (Más).- El Gobierno de México manifestó su rechazo a la subasta presencial ‘Les Empires de Lumière’, programada para este 27 de febrero en París por la casa francesa Casa Millon, donde fueron identificadas 40 piezas arqueológicas consideradas propiedad de la Nación e inalienables por ley.
La Secretaría de Cultura exigió la suspensión de la puja y reiteró que dichos objetos forman parte del patrimonio cultural del país.
De acuerdo con información publicada por el diario El País, la dependencia federal, encabezada por Claudia Curiel, apeló “a la ética y respeto” de la entidad organizadora para evitar la comercialización del “legado invaluable de las culturas ancestrales y de la historia nacional”.
Asimismo, informó que el Estado mexicano ha iniciado acciones legales y diplomáticas para gestionar la repatriación de las piezas.
El dictamen realizado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia al catálogo de la subasta determinó que los objetos están protegidos por la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos, que los reconoce como bienes inalienables e imprescriptibles.
En el comunicado oficial se recuerda que “Su exportación está prohibida desde 1827, porque su presencia fuera del territorio nacional deriva de una extracción ilícita”, y se subraya que estos vestigios constituyen la memoria de los pueblos originarios.



La controversia se suma a una serie de disputas similares en años recientes. París es considerado uno de los principales centros mundiales de subasta de arte, particularmente de piezas precolombinas y africanas, lo que ha generado constantes reclamos del Gobierno mexicano. Sin embargo, pese a comunicados oficiales y protestas diplomáticas, las ventas han continuado.
En 2021, la firma Christie’s realizó en la capital francesa subastas de arte precolombino que incluyeron decenas de piezas mexicanas, alcanzando recaudaciones millonarias.
Ese mismo año, la casa alemana Gerhard Hirsch vendió 74 objetos arqueológicos que también fueron reclamados por México.
Más recientemente, autoridades mexicanas protestaron por ventas organizadas por Société Baecque et Associés y Société Binoche et Giquello, en las que se identificaron 50 bienes considerados Monumentos Arqueológicos Muebles.
Incluso, la propia Casa Millon concretó anteriormente la venta de al menos 34 piezas mexicanas, pese a los señalamientos oficiales.
En respuesta a las acusaciones, representantes de la firma francesa han sostenido que sus operaciones se realizan conforme a la legislación local y han rechazado que fomenten el tráfico ilícito.
A estos casos se suma la solicitud hecha a la empresa estadounidense Heritage Auctions para detener la subasta “Arte Etnográfico”, en la que se identificaron 15 objetos arqueológicos mexicanos.
De acuerdo con la Secretaría de Cultura, el INAH determinó que las piezas “son bienes arqueológicos e históricos que forman parte del patrimonio cultural de la nación mexicana”, por lo que se iniciaron procedimientos jurídicos “pertinentes” para su recuperación por la vía diplomática.
Entre los lotes ofertados se encuentran figuras y vasijas con precios estimados de hasta 30 mil dólares.
El Gobierno mexicano ha reconocido que frenar estas comercializaciones representa un desafío, debido a que en países como Francia la regulación permite la venta de piezas pertenecientes a colecciones privadas, aunque se desconozca la forma en que salieron de sus territorios de origen.
No obstante, México ha reiterado que la extracción y exportación de estos bienes es ilícita conforme a su legislación nacional.
En el ámbito internacional, la defensa del patrimonio cultural también se sustenta en la Convención de 1970 de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura que establece medidas para prohibir e impedir la importación, exportación y transferencia de propiedad ilícitas de bienes culturales, y promueve la cooperación entre Estados para combatir el tráfico y el expolio.
Frente a este nuevo episodio, México reiteró su exigencia de suspender la subasta en París y mantener la defensa de su patrimonio histórico, en una disputa que, pese a los constantes reclamos oficiales, continúa repitiéndose en distintos mercados internacionales de arte.
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