19/08/25
Por Juan Ciudadano
El cerco
A veces en esta profesión de pregonero también prevalece el desánimo, se siente como si gritaras en el desierto y nadie te escucha, sobre todo en estas tierras coahuiltecas y particularmente las saltilleras, hacen como que no está pasando nada, es entonces cuando te preguntas si ejercer el periodismo vale la pena, con todos los riesgos y los peligros que implica y con tan pocas satisfacciones.
En este medio informativo llevamos más de un mes denunciando las irregularidades y abusos, avalados por la Comisión Nacional del Agua, que tiene como consecuencia la sobreexplotación de los acuíferos de la región, mencionamos datos precisos, nombres de supuestos prohombres de la comunidad, registros y folios oficiales, vaya, hasta ubicación de los pozos y nada pasa.
Ni siquiera se permite a nuestros reporteros cuestionar, las autoridades los ignoran cuando emiten una pregunta, y a codazos y empujones los avientan lejos para que no puedan inquirir al personaje público que está llamado ética y moralmente a realizar una declaración al respecto, vaya, hasta en ocasiones han pedido expresamente que no se toque el tema cuando se realice la entrevista.
Ante ese panorama desolador fue una grata sorpresa el ver como Jorge Álvarez Máynez, dirigente nacional de Movimiento Ciudadano, presentó una denuncia ante la Procuraduría Federal de Protección al medio ambiente por la sobre explotación ilegal del acuífero Saltillo- Ramos Arizpe a manos de particulares solapados por la Comisión Nacional del Agua.
Quienes estaban llamadas a presentar esa denuncia eran las autoridades locales, pero hicieron como el changuito que no ve, no escucha y no habla. Tuvo que venir a exigir justicia alguien que no vive en Saltillo, que vergüenza.
La denuncia fue presentada desde el miércoles de la semana pasada, pero el cerco informativo es tan eficiente que aquí prácticamente nadie publicó nada, seguramente recibirán condecoraciones y premios el día de la libertad de prensa, ese es el periodismo que han construido.
Vanguardia
Y hablando de libertad de expresión, la semana pasada quedó como cosa juzgada, o como dicen los abogansters, causó estado, (que en buen castizo significa: no hay nada que hacer) el caso Vanguardia, el periódico de mayor circulación en la capital de Coahuila.
El proceso judicial viene de hace tiempo y tiene que ver con la exigibilidad y el cobro de una supuesta deuda de la cual, hasta el momento, se desconoce el monto. Vanguardia argumenta que ese préstamo nunca se hizo efectivo, nunca se ejerció el dinero, sin embargo, las autoridades judiciales fallaron de manera adversa al medio.
Se trata, sin duda, de un golpe a la libertad de prensa, sobre todo si consideramos que, ha decir del periódico, atrás de todo el asunto se encuentra un exgobernador molesto con Vanguardia por publicaciones realizadas en su día, como dicen los españoles.
El tema tiene tres aristas importantes, todas ciertas y todas muy agudas: la vertiente jurídica, la política y la de negocios. a esta historia todavía le faltan varios capítulos.
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