Ciudad de México, 11/08/25 (Más).- La presidenta Claudia Sheinbaum ha iniciado el proceso para impulsar una reforma electoral que contempla la revisión del esquema de representación proporcional en el Congreso de la Unión, conocido como plurinominales. Este mecanismo, que actualmente asigna 200 de los 500 escaños en la Cámara de Diputados y 32 de los 128 asientos en el Senado, ha sido objeto de cuestionamientos recurrentes por parte de diferentes partidos políticos, incluido el que hoy gobierna.
La figura de los plurinominales fue creada en la década de 1970 durante el régimen priista, como respuesta a las críticas por la falta de pluralidad y el control absoluto del partido en el poder. En 1977 se estableció la asignación de 100 curules para partidos minoritarios, con el fin de que sus votos se tradujeran en representación legislativa aun cuando no lograran triunfos en distritos uninominales. Simultáneamente, el número de distritos de mayoría relativa se incrementó de 178 a 300, lo que mantuvo el predominio del partido gobernante.
Javier Santiago Castillo, exconsejero del INE y expresidente del extinto IEDF, explicó que la medida tuvo una doble intencionalidad: darle un espacio a la oposición, pero también garantizar que no aspirara a tener triunfos de mayoría relativa. En 1986, tras ampliarse el número de escaños plurinominales a 200, se permitió que el partido mayoritario accediera también a estos puestos, lo que fortaleció su control legislativo.
A lo largo de los años, este modelo ha permitido que partidos minoritarios introduzcan temas en la agenda política nacional.
Alberto Espejel, especialista de la UNAM, destacó que gracias a este esquema se han incorporado debates como los cuidados o la reducción de la jornada laboral. Gustavo Martínez, también de la UNAM, señaló que el sistema ha evitado que la oposición desaparezca por completo en contextos de mayoría aplastante, como ocurrió con Morena en años recientes.
Los expertos advierten que eliminar por completo los plurinominales sin modificar el esquema de elección de los 300 distritos de mayoría relativa, podría generar distorsiones en la representación. Martínez advirtió que un partido podría obtener casi todos los escaños con apenas el 35% de los votos, dejando sin representación a millones de electores.
No obstante, Sheinbaum ha retomado la promesa que hizo en campaña: “Eliminación total de los plurinominales. 300 diputados y que no haya lista en el Senado”. La propuesta coincide con iniciativas previas de otros partidos para reducir su número, como la planteada por Enrique Peña Nieto en 2012 o la del PAN en el sexenio de Felipe Calderón. Movimiento Ciudadano ha propuesto disminuirlos a 100, excluyendo a partidos que ya tengan una representación proporcional a su votación en distritos uninominales.
Las críticas al sistema se centran en el control que ejercen las dirigencias partidistas sobre las listas cerradas de candidatos, lo que permite incluir perfiles cuestionados. Espejel recordó casos como el de Carlos Romero Deschamps, quien fue legislador plurinominal durante más de dos décadas, o el de Alejandro Moreno, actual dirigente del PRI.
Santiago Castillo añadió que las coaliciones de gobierno han usado el esquema para repartir posiciones sin competencia real.
Aunque las listas aparecen en las boletas electorales, la percepción entre la población es que estos legisladores se benefician del trabajo de quienes compiten en distritos de mayoría relativa, lo que ha llevado a la presidenta a afirmar que no son una verdadera representación. Sin embargo, especialistas consideran que la sentencia es simplista y que el mecanismo sigue cumpliendo funciones clave.
Entre las alternativas planteadas por expertos para reformar el modelo sin eliminarlo están las listas abiertas, como en Australia y Japón, que permiten al votante modificar el orden de los candidatos; o reforzar los procesos internos para seleccionar aspirantes más cercanos a la militancia.
Santiago Castillo propuso que los escaños proporcionales se asignen a los candidatos perdedores con más votos, esquema que ya funciona parcialmente en la Ciudad de México.
Con el respaldo de la mayoría calificada en ambas cámaras y el posible apoyo del PT y el PVEM, el gobierno federal podría aprobar la reforma sin la oposición.
Santiago Castillo advirtió que los cambios en el sistema de representación deben construirse mediante consensos para evitar riesgos de inestabilidad política. “La organización política responde a la tradición histórica de cada país. Están haciendo cambios en los equilibrios que pueden llevarnos a la inestabilidad, que es el gran riesgo. El camino al infierno está empedrado de buenas intenciones”, señaló.
La discusión sobre el futuro de los plurinominales se perfila como uno de los puntos centrales en la agenda legislativa del segundo semestre del año, en un contexto en el que el Ejecutivo busca consolidar su segundo gran paquete de reformas.
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