Chihuahua, 14/05/25 (Más).- En la Casa del Migrante San Agustín, en la ciudad de Chihuahua, al menos 80 personas aguardan un retorno asistido a sus países de origen tras el endurecimiento de las políticas migratorias en Estados Unidos. Muchas de ellas, como Génesis y Walter, migrantes hondureños, han decidido abandonar el llamado “sueño americano” luego de enfrentar múltiples intentos fallidos de cruzar la frontera, y tras la desaparición de la aplicación CBP One, que permitía agendar citas de asilo en territorio estadounidense.
“Ya todo está bien difícil allá para los emigrantes”, relató Génesis, de 40 años, al recordar una conversación reciente con su tía en Estados Unidos. “Ella ni sale a trabajar por miedo a que la detengan los del ICE”. La hondureña, que espera apoyo de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), dice estar cansada, sin dinero y con problemas de ansiedad. “Ahora estar con mis hijas será mi nuevo sueño americano”.
La situación que enfrentan migrantes como ella se ha agravado desde el retorno de Donald Trump a la presidencia estadounidense. Con la desaparición de CBP One, muchos migrantes quedaron sin posibilidad legal de acceder a un proceso de refugio desde territorio mexicano, y enfrentan una política migratoria más agresiva, tal como lo evidenció la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, al afirmar que las detenciones en la frontera han caído a menos de 200 por día, “la cifra más baja en la historia de EE.UU.”.
El endurecimiento de estas medidas ha derivado en una saturación de los albergues mexicanos. Linda Flores, coordinadora de la Casa del Migrante San Agustín, confirmó que han recibido a un número creciente de migrantes desde marzo. “Antes teníamos entre 15 y 20 personas. Ahora estamos llenos con más de 80”, indicó. La defensora explica que, además de migrantes extranjeros, también atienden a deportados, jornaleros y desplazados mexicanos por violencia, todos con necesidades específicas y urgentes.
Flores señaló que la política económica de Trump, especialmente sus amenazas de imponer aranceles a productos mexicanos, ha afectado las donaciones empresariales a los albergues. “No nos ha llegado ni una donación de alguna maquiladora en todo lo que va del año”, lamentó, y solicitó a las autoridades apoyos básicos como condonaciones de luz y predial, así como programas de vivienda y empleo para personas desplazadas por la violencia en México.
Walter, otro migrante hondureño, aseguró que tras intentar cruzar tres veces con su familia y ser expulsado, ya no tiene recursos para pagar un coyote. “Mi tío me dijo que la migra está más dura que nunca con Trump. Si te ayudo, es tirar el dinero”, relató. Agregó que en su ciudad, San Pedro Sula, la violencia de pandillas sigue obligando a las personas a pagar extorsiones diarias. “Tenés que trabajar para tu familia y para los pandilleros”.
El regreso a sus países tampoco es sencillo. Según denuncian los migrantes, las autoridades mexicanas del Instituto Nacional de Migración (INM) sólo los trasladan a estados del sur como Tabasco, obligándolos a buscar por su cuenta la manera de regresar a Honduras, Guatemala o El Salvador. “Quisiéramos que nos llevaran directo a nuestro país”, pidió Génesis.
Mientras tanto, el albergue San Agustín sigue operando a máxima capacidad. Flores concluye con un llamado urgente: “No estamos pidiendo sueldos. Solo lo básico para seguir ayudando. Necesitamos apoyos reales ante un contexto migratorio cada vez más adverso”.
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