Ginebra, Suiza, 12/05/25 (Más).- Tras una serie de reuniones de alto nivel en Ginebra, Suiza, China y Estados Unidos acordaron una tregua comercial de 90 días, con lo que ambas naciones decidieron reducir sustancialmente los aranceles que se habían impuesto desde el inicio de su guerra comercial.
El pacto representa un intento por relajar las tensiones económicas bilaterales que se intensificaron desde abril de 2024, cuando el entonces presidente estadounidense Donald Trump inició una serie de gravámenes contra productos chinos en lo que denominó el Día de la Liberación.

De acuerdo con la declaración conjunta publicada este lunes, Estados Unidos reducirá los aranceles sobre productos chinos del 145% al 30%, mientras que China hará lo propio bajando sus impuestos a productos estadounidenses del 125% al 10%.
Sin embargo, Trump aclaró posteriormente que seguirán en pie los aranceles del 25% a los automóviles, así como al aluminio y el acero. También señaló que Washington se reserva la opción de aplicar nuevos gravámenes a la industria farmacéutica con el objetivo de traer de vuelta ese negocio a Estados Unidos.
“La relación entre ambos países es muy amistosa y no queremos hacer daño a China”, dijo Trump desde la Casa Blanca. También anunció su intención de mantener una conversación con su homólogo chino Xi Jinping, seguramente a finales de esta semana.
Según el mandatario estadounidense, han estado de acuerdo en abrir completamente su mercado; será maravilloso para ellos y para nosotros, también para la paz.
En el texto conjunto, ambas partes reconocen la importancia de las relaciones económicas y comerciales bilaterales para ambos países y para la economía mundial y acordaron continuar las consultas. Asimismo, se comprometieron a crear un mecanismo bilateral de seguimiento del diálogo económico y comercial, que estará encabezado por el viceprimer ministro chino He Lifeng y el secretario del Tesoro estadounidense Scott Bessent, junto con Jamieson Greer, representante de Comercio Internacional.
La medida estadounidense se alinea parcialmente con la moratoria aplicada el pasado 9 de abril al resto de países, en medio de las presiones del mercado y de voces críticas dentro del propio Partido Republicano. En esa ocasión, Trump pausó durante 90 días los denominados aranceles “recíprocos” para diversos socios comerciales, dejando fuera a China como represalia por sus medidas de respuesta.
En esta nueva tregua, Estados Unidos homologa la tasa base del 10% para todas las naciones, pero mantiene un 20% adicional que justificó anteriormente con acusaciones de tráfico ilícito de fentanilo contra China.
El viceprimer ministro chino He Lifeng calificó las conversaciones como “sinceras, profundas y constructivas”. Añadió que las dos jornadas de reuniones celebradas en la embajada estadounidense en Suiza representaron un paso importante hacia la solución de las diferencias mediante el diálogo y la consulta en igualdad de condiciones.
La reunión en Ginebra fue el primer encuentro de alto nivel entre funcionarios de ambos países desde que Trump asumió la presidencia.
Por parte de Estados Unidos, Scott Bessent comentó que representaron muy bien sus intereses nacionales y que ambos tenemos interés en un comercio equilibrado. En conferencia de prensa desde Ginebra, también señaló: “El consenso es que a ninguna de las dos delegaciones le interesa una ruptura”.
Sin embargo, en una entrevista con MSNBC, Bessent adoptó un tono más crítico al afirmar: “Hay algo que llaman el shock chino, y en nuestro caso ha masacrado nuestro sector manufacturero”. Añadió que durante la pandemia se evidenció que “las cadenas de suministro que nos parecían eficaces no son seguras”.
La reducción de aranceles se presenta como una respuesta a la escalada previa que comenzó en febrero de 2024, cuando Estados Unidos impuso un 10% inicial a todos los bienes chinos. En marzo, ese porcentaje aumentó a 20% con el argumento del fentanilo, extendido también a países como México y Canadá. El 2 de abril, Trump impuso un 34% adicional, que se fue acumulando hasta alcanzar un histórico 145%. China respondió con un 125% a los bienes estadounidenses y se negó a aceptar más incrementos, alegando que la dinámica se había tornado absurda y perjudicial para ambas economías.
Durante marzo, las importaciones estadounidenses desde China cayeron a 29,.400 millones de dólares, su nivel más bajo desde marzo de 2020, según datos del Departamento de Comercio. Para ese momento, los productos chinos estaban afectados por un arancel del 20% vinculado al fentanilo. También entraron en vigor entonces los aranceles del 25% sobre el acero y el aluminio.
El Fondo Monetario Internacional redujo sus previsiones de crecimiento global para 2025 en medio punto porcentual, afectando particularmente a Estados Unidos con una baja de 0.9 puntos y a China con una reducción de 0.6 puntos. Esta presión económica, sumada a la incertidumbre en los mercados bursátiles, ha sido un factor clave para reactivar las negociaciones entre las dos economías más grandes del mundo.

El acuerdo alcanzado en Ginebra podría replicar, en menor escala, lo sucedido en 2018 cuando ambas naciones firmaron un gran pacto comercial tras una disputa similar. El actual entendimiento establece un margen de tres meses para continuar las negociaciones. El plazo vencerá el 10 de agosto, fecha en la que se evaluará si las posiciones avanzaron o si se retoman las medidas arancelarias.
Los analistas han considerado que el eventual diálogo entre Trump y Xi Jinping podría marcar una nueva etapa. Ambos líderes no han conversado desde el 17 de enero. “Reducir los aranceles al mismo ritmo que Washington indicaría que Pekín está dispuesta a dejar atrás todo este lío”, afirmaron analistas de Trivium China.
Aunque aún no hay confirmación de una llamada entre ambos mandatarios, los mercados reaccionaron positivamente al anuncio del acuerdo.
El documento final prevé que las futuras consultas puedan celebrarse en China, en Estados Unidos o en un tercer país, según acuerden las partes. El seguimiento al nuevo proceso estará a cargo de las mismas figuras que participaron en las conversaciones de Ginebra, y se espera que los próximos pasos estén marcados por la evolución de las condiciones económicas globales y el cumplimiento de los compromisos adoptados por ambas partes.
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