Pekín, 21/04/25 (Más).- El gobierno de China advirtió que tomará represalias contra cualquier país que firme acuerdos comerciales con Estados Unidos si estos comprometen los intereses del país asiático, en el marco de una escalada de tensiones comerciales que ya ha impactado a diversos mercados internacionales.
La advertencia se produce después de que trascendieran reportes sobre los planes de Washington para negociar con sus socios comerciales reducciones arancelarias a cambio de restringir su comercio con China.
Las declaraciones fueron emitidas por un portavoz del Ministerio de Comercio chino, quien afirmó que el apaciguamiento no puede traer la paz, y el compromiso no puede ganar respeto. Añadió que China se opone firmemente a que cualquier parte llegue a un acuerdo a expensas de los intereses de China y advirtió que en tal caso tomará contramedidas con resolución.
Las tensiones comerciales se han incrementado desde que Donald Trump asumió nuevamente la presidencia de Estados Unidos en enero. Desde su regreso al poder, ha impuesto una nueva serie de aranceles elevados sobre las importaciones chinas, en un intento por estimular la industria nacional estadounidense y reducir el déficit comercial con Pekín.
Al mismo tiempo, Washington ha iniciado conversaciones con países como Japón, Corea del Sur, India y Reino Unido, proponiendo exenciones a los aranceles a cambio de limitar las relaciones comerciales con China.
Una delegación japonesa encabezada por Ryosei Akazawa visitó Washington la semana pasada para iniciar conversaciones. Por su parte, Corea del Sur tiene previsto comenzar negociaciones similares esta semana.
India, que enfrenta la amenaza de una tasa arancelaria del 26% sobre sus productos si no alcanza un acuerdo, también se encuentra en el radar de Washington. El vicepresidente estadounidense JD Vance tiene programada una reunión con el primer ministro indio Narendra Modi durante su visita al país asiático esta semana.
En un contexto de crecientes presiones, Japón ha mostrado cautela ante la necesidad de equilibrar sus vínculos con ambas potencias. “Alrededor del 20% de la rentabilidad de Japón proviene de Estados Unidos, y alrededor del 15% proviene de la República Popular China”, explicó Jesper Koll, ejecutivo del Monex Group, operador japonés de comercio electrónico.
Añadió que ciertamente, Japón no quiere tener que elegir entre Estados Unidos y la República Popular China.
Las declaraciones del Ministerio de Comercio chino se alinearon con un editorial publicado recientemente en el China Daily, medio oficial del Partido Comunista, que advirtió específicamente a la Unión Europea sobre los riesgos de apaciguar a Estados Unidos en medio de las disputas comerciales.
La postura estadounidense ha incluido aranceles de hasta 145% a productos provenientes de China. En algunos casos, al sumar los nuevos impuestos a los existentes, los gravámenes podrían alcanzar un total de 245%. Como respuesta, China impuso un impuesto del 125% a los productos estadounidenses y ha reiterado que está dispuesta a luchar hasta el final en este conflicto.
A pesar del tono agresivo, Trump ha dado señales contradictorias. Pocas horas después de la entrada en vigor de los nuevos aranceles sobre decenas de países, el presidente estadounidense anunció una suspensión temporal de 90 días para todos los socios comerciales, con la excepción de China. La decisión se produjo tras fuertes caídas en los mercados bursátiles.
Estados Unidos ha defendido sus políticas arancelarias argumentando que incentivarán el consumo de productos fabricados internamente, incrementarán la recaudación fiscal y atraerán inversión. Sin embargo, críticos han advertido que repatriar procesos manufactureros complejos podría tomar décadas y afectar la economía en el corto plazo.
La ofensiva comercial ha despertado preocupación entre gobiernos y actores económicos internacionales, al considerar que podría derivar en una nueva era de proteccionismo que impacte cadenas de suministro globales y agrave la incertidumbre financiera. Las medidas unilaterales, acompañadas por las amenazas de represalias, están ejerciendo presión sobre países que mantienen relaciones comerciales importantes con ambos gigantes económicos.
La guerra comercial entre Estados Unidos y China, que inició durante la primera presidencia de Trump, ha resurgido con fuerza tras su regreso al poder. En los últimos días, las advertencias de Pekín y las acciones de Washington han agudizado el conflicto, sin señales claras de una resolución próxima. El curso que tomen las negociaciones con aliados estadounidenses y la respuesta china podrían definir el tono económico global en los meses venideros.
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