Ciudad de México, 27/02/25 (Más / IA).- Miles de barrenderos y trabajadores de limpia en la capital mexicana realizan su labor en condiciones precarias, enfrentando agresiones, falta de reconocimiento y, en muchos casos, la ausencia total de un salario fijo.
De acuerdo con el estudio ‘Trabajadores invisibles dentro del servicio de limpia de Ciudad de México’, elaborado por la organización Mujeres en el Empleo Informal: Globalizando y Organizando (WIEGO, por sus siglas en inglés), al menos 10,000 personas trabajan de manera voluntaria dentro del servicio público de limpia sin recibir sueldo ni prestaciones, dependiendo exclusivamente del reciclaje informal y las propinas de los transeúntes.
A pesar de ser una labor esencial para la limpieza y el orden de las calles, los trabajadores de limpia suelen ser objeto de agresiones y menosprecio por parte de la ciudadanía. La indiferencia y la falta de empatía se reflejan en insultos y enfrentamientos cotidianos, lo que hace aún más difícil su jornada laboral.
Además, muchos deben cubrir con su propio dinero los costos de uniformes, herramientas como escobas y carritos, y hasta cuotas que sus supervisores les exigen, lo que los deja en una situación aún más vulnerable.

Aquellos que han logrado acceder a una plaza en la nómina gubernamental perciben salarios bajos. Los trabajadores registrados en programas como Nómina 1, 5 u 8 pueden recibir sueldos de entre 2,300 y 3,500 pesos quincenales, además de prestaciones de ley. Estos empleados están inscritos en la Caja de Previsión para los Trabajadores de Lista de Raya, un organismo descentralizado que brinda servicios y beneficios a los trabajadores activos, jubilados y pensionados. Sin embargo, la cantidad de plazas disponibles es insuficiente para cubrir a todos los barrenderos que realizan esta labor, dejando a una gran parte en la informalidad.
La falta de conciencia de la población y la precariedad de las condiciones laborales complican aún más su labor. El desconocimiento sobre su importancia lleva a muchos ciudadanos a ignorar las reglas básicas de recolección de residuos, afectando directamente su trabajo.
En parques y espacios públicos, los trabajadores denuncian que los desechos mal depositados, como las heces de perro, agravan sus condiciones de higiene y aumentan los riesgos de enfermedades.
Enfrentándose diariamente al desprecio y a la explotación, los trabajadores de limpia siguen desempeñando su labor sin el reconocimiento adecuado. La urgencia de mejores condiciones laborales y mayor empatía por parte de la ciudadanía es un reclamo constante entre quienes barren las calles de la capital, muchas veces sin recibir pago alguno.
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Deberían los mismos barrenderos ponerse un botecito lateral o atrás solicitando cooperacha
¿Y esto lo sabe la presidenta? ¿O la secretaría del trabajo? Es un abuso que casi raya en la esclavitud, además tienen que pagar derecho de piso y sus implementos de trabajo.
Y desde gobierno federal solo dando becas a lo puro pendejo.