Nuevo México, 21/10/24 (Más / IA).- En el vasto desierto de Nuevo México, una comunidad de viviendas sostenibles conocidas como Earthships está revolucionando la forma en que enfrentamos el cambio climático. Estas casas, construidas con materiales naturales y reciclados como neumáticos, latas de cerveza y botellas de vino, no solo destacan por su diseño futurista, sino también por su enfoque de emisiones netas cero.
Creaciones del ecoarquitecto Michael Reynolds, las Earthships surgieron hace casi 40 años en Taos, donde hoy en día son símbolo de un estilo de vida autosuficiente y ecológico.
Las Earthships, que se venden entre 500,000 y 900,000 dólares, están diseñadas para ser autosuficientes, utilizando energía solar y, en algunos casos, eólica. Cada vivienda cuenta con un invernadero para que los residentes puedan cultivar sus propios alimentos, una característica clave del diseño de Reynolds. Este innovador concepto surgió tras una revelación que tuvo en los años setenta: “Vi todas esas latas de cerveza tiradas a la basura y me dije: ‘¿Por qué no construimos con latas de cerveza y no con árboles?’”, comenta el arquitecto.

Las primeras Earthships, construidas en la década de 1970, fueron consideradas excentricidades arquitectónicas. Sin embargo, con el tiempo, han ganado reconocimiento internacional, con exhibiciones en el Museo del Louvre y el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA), donde un ladrillo hecho con latas de cerveza se vendió por 4,500 dólares.
Cada una de estas casas está diseñada para ser resistente al clima extremo, manteniendo una temperatura interna cercana a los 21 grados Centígrados sin necesidad de energía externa, a pesar de los inviernos fríos y los veranos calurosos del desierto. Esto se logra gracias a la gruesa pared de neumáticos llena de tierra y a un sistema de ventilación cruzada.
A pesar de su atractivo ambiental, las Earthships aún no son vistas como una solución masiva para la crisis climática y de vivienda. Reynolds, sin embargo, está decidido a cambiar eso. Actualmente trabaja en el desarrollo de un modelo más económico llamado Refuge Earthship, que podría ayudar a combatir la pobreza y la falta de vivienda al eliminar las facturas de servicios públicos.

Reynolds, quien ha vivido en una Earthship durante 35 años, afirma: “Es tan cómodo que no queremos irnos”. Para él, estas casas representan no solo una solución arquitectónica, sino también una forma de cuidar tanto a las personas como al planeta.
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