Como dice la canción: “Huele a peligro”

Una nueva historia de amor parece estar en ciernes, tal vez aún no es una relación formal, pero, al menos es un intenso coqueteo, o tal vez hasta un tórrido romance, claro que estamos hablando en sentido figurado, en todo caso sería amor político, nada más, no se emocionen.

     Los protagonistas de esta historia son el PRI y Morena, o para ser más preciso, Rubén Moreira, coordinador de la bancada priista en la Cámara de Diputados y el Presidente Andrés Manuel López Obrador; los nuevos enamorados comenzaron a agarrarse la mano con el tema del Ejército, Moreira le guiñó el ojo al Peje de Macuspana proponiendo que las fuerzas armadas sigan realizando labores de seguridad pública hasta 2028 y desde luego con su apoyo va el de todos los legisladores del tricolor. 

     Sus antiguos enamorados del PAN y del PRD se molestaron por lo que consideraron como una infidelidad, hasta le advirtieron a Rubén que estaba poniendo en peligro el matrimonio, ah no, perdón, fue el auto corrector, quise decir, la alianza; esos estúpidos celos no son para menos; si esos arrumacos y apapachos fueron en público, imagínense en privado que tanto no intercambiarán. 

     El chisme de los nuevos amigos con derechos llegó hasta la mañanera de hoy cuando López Obrador le sugirió a Moreira que se divorciara de Marko Cortés, o bueno, le sugirió al PRI que se divorciara del PAN, Un clásico, como siempre ocurre con los amantes: “Pues divórciate, a menos que te guste la mala vida, el masoquismo”, palabras más palabras menos, eso fue lo que dijo López Obrador; y sí, hasta reconoció públicamente que ya andan, o al menos, que la propuesta de Moreira si le gustó y la apoya. Lo que dijo se pudiera resumir en una frase: “Déjalos a ellos y vente conmigo”.

     Siempre que ocurren estas rupturas sentimentales, los divorcios y las infidelidades, también hay huérfanos e hijos adoptivos, de eso hablaremos en el siguiente apartado de esta columna.

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Huérfanos y adoptados

Pero el matrimonio entre el PAN y el PRI ya tenía varios hijos: la priista Alejandra del Moral, el panista Enrique Vargas, ambos del Estado de México y el priista Manolo Jiménez de Coahuila; Andrés Manuel también tiene los suyos Delfina Gómez y Ricardo Mejía Berdeja

     De entrada, si hay una separación entre el PRI y el PAN implicaría que el Acción Nacional tomaría a su hijo Vargas del Villar y lo postularía por su cuenta como candidato a Gobernador por el Estado de México, el PRI también lanzaría a su candidata Alejandra del Moral; ya sin alianza será muy, pero muy difícil que el candidato azul gane, el tricolor quedaría en tercer lugar y Morena obtendría el estado con mayor población, presupuesto y electores. Es decir, si el romance sigue, es más que probable un escenario en el que el PRI cede la entidad mexiquense, pero, ¿a cambio de qué?

     Adivinó usted estimado lector, a cambio de Coahuila. La ruptura de la alianza limpiaría el camino a Manolo Jiménez, no tendría el obstáculo de la equidad de género y aún que Morena está fuerte aquí, si hay negociación con el Presidente, podrían lanzar un candidato débil. Es decir, en un escenario de acercamiento y negociación entre Morena y el PRI el principal beneficiado sería Manolo y el principal damnificado Mejía Berdeja, quien en todo caso podría ser premiado con un ascenso en la estructura federal.

     Es decir, el PRI cede el estado de México y el apoyo al Ejército cumpliendo funciones de seguridad y Morena a cambio cede Coahuila. Desde luego, estimado lector, no espero que los actores reconozcan los acuerdos que se hacen en lo oscurito, pero lo cierto es que la política está llena de trueques en la penumbra.

     No digo que el acuerdo sea un hecho, digo que así pinta y, llámenme loco, pero, difícilmente me equivoco en este tipo de cosas. Debo decir también que siempre existe lo aquí planteado debe ser visto como la carta a Santa del PRI, porque el Estado de México ya lo tienen perdido de antemano y el Peje bien podría decir que no pueden usar como moneda de cambio una entidad que Morena ya tiene ganada, todo depende qué tanto valore la presencia del Ejército en las calles cumpliendo labores de seguridad pública o bien que tanto se atreve el PRI a votar en contra de las fuerzas armadas. Los detalles de los siguientes días revelarán el futuro.

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Pero, ¿le convendrá?

En un evento organizado al sur de Saltillo para presentar la tarjeta llamada “La Mera Mera”, a una persona sentada en la primera fila se le ocurrió lanzar el grito de: “¡Riquelme Presidente!». De inmediato el público comenzó a repetir la palabra “Presidente”;

    El Gobernador Miguel Riquelme reaccionó de manera mesurada, dijo tener los pies bien puestos en la tierra y resalto que su principal preocupación es entregar un estado fuerte.

     Por tratarse de un evento público, ese hecho fue el equivalente a un “destape”, formalmente Riquelme se inscribe en las grandes ligas y en la carrera presidencial, el destape coincide con la publicación de la encuesta de consulta Mitofsky en la que, por cuarto mes consecutivo, se ubica como el gobernador mejor evaluado del país. 

     Está claro que al interior del PRI tiene los merecimientos necesarios y es uno de los pocos cuadros priistas que se salvan de la debacle actual, pero la pregunta realmente relevante es si le conviene realmente competir en la contienda de 2024.

     En primer lugar, está más que claro que, salvo que ocurriera una gran sorpresa, Morena ganará la elección presidencial y entonces Riquelme sería el candidato perdedor.

Un escenario distinto se le presentaría si espera y asume la dirigencia nacional del tricolor después de la elección del 2024. Ese no deja de ser un paso sumamente riesgoso ya que para ese entonces quien sabe que quede del PRI.


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