
Con alianza y sin alianza
Comencemos por el final, la alianza entre el PRI y el PAN en Coahuila se va a dar, eso es seguro; eso de asegurar que los militantes decidirán si van o no en alianza es sólo una puesta en escena, una manera de dorar la píldora, de aplicar anestesia a la militancia azul de Coahuila y del Estado de México, particularmente a Enrique Vargas del Villar, aspirante mejor posicionado en el Edomex.
La decisión ya se tomó desde hace tiempo, lo que ocurre hoy es un engaño a ciertos panistas, haciéndoles creer que su opinión cuenta, no es así; sin embargo, al ser tan grande la rueda de molino con la que pretenden hacerlos comulgar, requieren una estrategia previa, que aparentemente ya está dando resultados, incluso los panistas llamados a oponerse a la alianza como Juan Antonio García Villa, Esther Quintana y Rosendo Villarreal, en lugar de rechazarla ya la comienzan a ver con buenos ojos.
Los panistas deben estar perfectamente conscientes de que se van a aliar con el PRI de Rubén Moreira, el mismo que se cansó de insultarlos y humillarlos, van a aliarse con el PRI de Alejandro Moreno y todas sus barbaridades, que ya quedaron expuestas públicamente; no van con el PRI de Beatriz Pagés o de Beatriz Paredes, sino con la versión más ruda de ese partido político.
¿Cuál sería el futuro del PAN ante una eventual alianza y cual si van solos en este proceso electoral?
En el primer escenario que seguramente ocurrirá, el PAN en alianza automáticamente perdería los votos de un alto porcentaje de simpatizantes, recordemos que el voto azul en Coahuila es un voto anti-PRI, todos ellos buscarían una opción política diferente, que incluso podría ser Morena, entonces se quedarían solo con el voto de los militantes que son muy pero muy pocos. Aún más preocupante que el resultado de la elección del 2023, es lo que pasará en los siguientes comicios locales; al perder sus votos tradicionales y aliarse con su némesis, el PAN firmaría prácticamente su sentencia de muerte, tendría que empezar de nuevo, pero sin esencia, sería una especie de PRI azul.
En el segundo escenario, si por alguna razón poco probable el PAN compitiera solo en la elección del 2023, su porcentaje de votos sería bajo, sí, pero mayor que si va en alianza, conservaría al menos un poco de su voto duro y además estaría en una mejor forma para competir en los comicios por venir. El PRI está a punto de morir a nivel nacional y la única oposición real a la cuarta transformación será el PAN, si se mantiene independiente en Coahuila podrá sobrevivir, además podrá ver como muere el tricolor y será el heredero natural de los votos anti morena, solo sería cuestión de esperar un par de años y no cometer errores. No obstante, a estas alturas del partido es mucho pedir que el PAN tome en cuenta consideraciones políticas, cuando lo que guía a quienes toman las decisiones son factores meramente monetarios. Con la alianza el PAN de Coahuila está destinado a desparecer, pero la fortuna personal de algunos líderes panistas crecerá ampliamente.
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Se calienta el agua
Además de enfrentar el reto de mantener el abasto de agua potable en tiempos de crisis, Aguas de Saltillo debe resolver ahora un par de asuntos que tiene pendientes desde hace años: la indemnización que reclaman los ejidatarios del Jaguey de Ferniza, quienes piden 300 millones de pesos y la explotación de dos pozos que se encuentran en terrenos de la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro, institución que pide el suministro del vital líquido para sus necesidades cotidianas.
La situación actual no está como para acumular problemas, de tal suerte que lo que más le convendría a Jordi Bosch, director de la paramunicipal, es negociar con ambos grupos que ayer, coincidentemente, se apersonaron en las instalaciones de la presidencia municipal. Bien haría la empresa operadora en no acarrearle problemas al alcalde José María Fraustro, por el contrario, debería solucionarlos antes de que se conviertan en manifestaciones afuera de la presidencia municipal.
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ICAI en la lona
Muy mal debe andar el ICAI de Luis González Briseño y Luis García Abusaid para que sea necesario que el Congreso del Estado exhorte a los gobiernos municipales a cumplir con la ley y difundir lo que debería ser del dominio público. Se ve muy mal que intervenga el legislativo ante una situación que no tiene por qué presentarse. El ICAI debe hacer valer su autoridad frente a las entidades públicas que creen estar exentos de cumplir con la ley; por el contrario, pareciera que ya nadie toma en serio al instituto encargado de garantizar la transparencia, el acceso a la información y la protección de los datos personales.
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