Ciudad de México, 14/05/25 (Más).- Aunque los batidos de proteína se han popularizado como una opción práctica para incorporar este macronutriente en la dieta diaria sin sumar excesivos carbohidratos o grasas, su consumo excesivo puede ser indicio de una relación poco saludable con la comida y, en algunos casos, reflejo de trastornos emocionales o psicológicos, advierten especialistas.
Desde la psicología, se ha observado que el uso reiterado de suplementos proteicos, particularmente sin supervisión profesional, puede estar vinculado con conductas obsesivas relacionadas con la alimentación y el cuerpo. La psicóloga Verónica Velasco, de BluaU de Sanitas, señala que este tipo de hábitos podrían formar parte de la ortorexia, un trastorno caracterizado por una preocupación patológica por consumir únicamente alimentos considerados saludables.
“Esta pasión por lo sano puede derivar en lo contrario: graves problemas de salud”, advierte Velasco. En México, aunque la prevalencia de ortorexia es menor que en otros países, la Secretaría de Salud estima que a nivel internacional cerca del 28% de la población presenta síntomas asociados a este trastorno.
De acuerdo con Alma Erika García Corona, nutrióloga del Hospital General de México “Eduardo Liceaga”, las personas con ortorexia invierten grandes recursos de tiempo y dinero en diseñar su dieta diaria, revisan etiquetas minuciosamente y rechazan alimentos que no sean ecológicos o libres de aditivos. En caso de romper sus reglas autoimpuestas, se castigan mediante ayunos prolongados o restricciones extremas.
En ese contexto, los batidos de proteína pueden integrarse a este tipo de patrones, al ser percibidos como “puros” o ideales para alcanzar objetivos físicos. Ramón de Cangas, de la Academia Española de Nutrición y Dietética, indica que algunos de estos productos están formulados con ingredientes como hidroximetilbutirato, lo que los vuelve atractivos para personas obsesionadas con el rendimiento o la composición corporal.
Sin embargo, la ortorexia no solo conlleva riesgos nutricionales por exceso o déficit, sino que también genera efectos psicológicos importantes. Isabel Fernández, psicóloga de la Clínica CTA en España, menciona que este trastorno puede provocar desde anemia e hipovitaminosis hasta infertilidad y complicaciones cardiovasculares. Además, está asociado con síntomas como ansiedad, culpa, baja autoestima, y aislamiento social.
“El abordaje debe ser integral”, insiste García Corona, quien recalca que este tipo de problemáticas requiere atención tanto desde la nutrición como desde la salud mental. Subraya que el consumo de proteínas debe ser supervisado por profesionales, especialmente en casos donde se detecta una preocupación excesiva por el cuerpo o el rendimiento físico.
Según la Organización Mundial de la Salud, la cantidad adecuada de proteína diaria debe ser de 0.8 gramos por kilo de peso corporal. En personas adultas de 70 kilos con actividad física ligera, eso equivale a 56 gramos diarios. Para deportistas, la cifra puede subir a 1 o 1.3 gramos por kilo.
Un solo batido puede aportar cerca de 25 gramos, por lo que bastarían entre uno y tres al día para cubrir los requerimientos. No obstante, consumirlos en exceso sin justificación médica puede ser un signo de alerta.
Finalmente, expertos coinciden en que, si bien los suplementos son herramientas útiles en determinadas circunstancias, no deben convertirse en sustitutos constantes de una alimentación equilibrada. La obsesión por una supuesta perfección física o nutricional, lejos de contribuir al bienestar, puede convertirse en el origen de nuevas afecciones tanto físicas como mentales.
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