Verástegui regresa a la IP

La noticia que marcó la semana en el sector privado fue la llegada de Jorge Verástegui Saucedo a la Dirección de Operaciones del Grupo Empresarial Alianza, comandado por César Cantú. Verástegui es recordado como un alfil de los grandes capitales de la región, durante más de 19 años se encargó de las relaciones públicas del Grupo Industrial Saltillo, además, fue Presidente de la Cámara de la Industria de la Transformación y del Centro Empresarial Coahuila Sureste. Era la figura visible de la iniciativa privada y si bien su línea discursiva nunca fue particularmente severa contra el Gobierno del Estado, si pugnaba siempre por la honestidad; por eso llamó mucho la atención cuando, de pronto, en 2009, pasó a formar parte de la administración estatal que encabezó Humberto Moreira, uno de los gobernadores más cuestionados en los tiempos recientes, luego formó parte del gobierno encabezado por Rubén Moreira, fue Secretario de Fiscalización y Rendición de Cuentas, desde luego que su fiscalización  no se distinguió por ser particularmente estricta con la anterior administración de la que formó parte, y tampoco con los funcionarios de primer nivel en el sexenio de Rubén. Cuatro años después, en 2016, fue nombrado Secretario de Salud, cargo que ocupó dos años, Precisamente en esa administración estatal se construyeron hospitales e incluso se inauguraron, pero nunca estuvieron listos para prestar servicio, recientemente fue incautado equipo médico adquirido en ese tiempo, se encontraba abandonado en una bodega, el hallazgo despertó muchas dudas que hasta el momento no han sido aclaradas. Verástegui es una persona honorable, pero, al formar parte de esas administraciones estatales, su estricto código de ética se tuvo que volver laxo, debe tener muchas historias que contar. En fin, sin duda regresar a la iniciativa privada es lo mejor que le pudo haber pasado a Jorge Verástegui.

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Guadiana

Éramos muchos y parió la abuela, de por si el rechazo a la reforma eléctrica y la modificación a la ley minera ya planteaban un escenario complicado para la cuarta transformación, como para que además se sumara la voz discordante del Senador coahuilense Armando Guadiana Tijerina, quien subió a tribuna y no fue precisamente para mostrarse a favor de la iniciativa presidencial que nacionaliza el litio. Es como si el legislador hubiera dicho ¡fuera mascaras! y es que, todo parece indicar, que bajo ese sombrero tejano pesan más los intereses comerciales que los conceptos ideológicos o la filiación partidista, para nadie es un secreto que Guadiana es un próspero empresario minero, que en algún momento tuvo que ver con intereses canadienses en ese giro económico y adivine qué pasó, pues resulta que fue una empresa canadiense la que recibió las concesiones para explotar el litio, mismas que serán anuladas por el gobierno federal, ya sabiendo ese dato si suena muy lógica la oposición de Guadiana, no vaya siendo que los intereses canadienses afectados sean cercanos al hombre de la guaripa y el bigote, es solo una posibilidad.

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Desapariciones

La desaparición de mujeres y en general la violencia en su contra es un hecho preocupante y aberrante, la ley debe ser particularmente estricta con quien incurra en esas conductas. Aún que se tratara de un solo caso el tema sería prioritario, aún más cuando la situación se repite continuamente, sin embargo, es importante que los hechos se sitúen en su justa dimensión, porque la psicosis social puede llevar a tragedias derivadas que pudieran evitarse y es que no es sano que las mujeres vivan con miedo permanente y actúen bajo la regla de que siempre les puede pasar lo peor, un caso ocurrido aquí en Saltillo puede servir de ejemplo es el de la joven que perdió la vida al saltar de un taxi en movimiento, aún que las circunstancias no se conocen con claridad, si se infiere que la joven se sintió amenazada al grado que optó por lanzarse cuando el vehículo circulaba a una velocidad considerable, ahí perdió la vida y aún hoy no está claro que el taxista hubiera hecho algo para agredirla, sin embargo fue ingresado al penal donde murió en circunstancias extrañas; dos tragedias que posiblemente se habrían evitado. Por eso es importante la forma en que se manejan las estadísticas y es que la gran mayoría de las mujeres que “desaparecen”, lo hacen por voluntad propia y luego regresan a su casa, de tal forma que no deja de ser un tanto falaz el decir que en el año van mas de 90 mujeres desaparecidas, quien no profundiza en la lectura pudiera creer que todas ellas fueron sustraídas y no han sido encontradas cuando la realidad es otra. Llamemos desparecidas a las no han sido localizadas después de un tiempo razonable y no a todas las que se ausentan de sus hogares.


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