2025… Lo que se nos viene

ENRIQUE ABASOLO

El año que hoy inicia -seamos honestos- sólo se antoja “especial” por lo que viene arrastrando del que le precede.

Es como un hijo de AMLO, “nepo-baby” que les llaman ahora (“nepo” de nepotismo): Que de origen no tiene nada de particular, pero es por su ascendencia que lo observamos con una buena dosis de ansiedad aplacada con Xanax.

Así es: El 2025 nada tendría de particular si no fuese sólo porque es hijo del 2024. Pero ya volveremos a ello.

Primero me parece necesario reflexionar… ¿Se percató de que ya nos echamos un cuarto -¡un cuarto!- del Siglo 21 en puras pendejadas?

Porque Internet ya teníamos cuando arribamos al celebérrimo año 2000, nomás le han ido colgando más y más periquitos a las redes sociales para vendernos teléfonos cada vez más caros. Y la primera película de Spider-Man (antes le decíamos Hombre Araña) llegó dos años después, así que Hollywood tampoco nos ha sorprendido desde entonces.

Admitámoslo, se nos ha ido la cuarta parte del siglo 21 en checar el “féis” y esperar la siguiente película de MARVEL, a cual más mala que la anterior.

Pero en lo que va del siglo ni acabamos con el PRI (sólo lo afiliamos a MORENA), ni colonizamos Marte, porque el güey que nos iba a llevar, Elon Musk -otro “nepobaby”- resultó un especulador bursátil-empresarial sin escrúpulos, más preocupado por influir en la política que en la ingeniería del futuro.

A propósito, el primer sainete programado para el 2025 será la toma de protesta para un insólito segundo periodo presidencial en la Casa Blanca de Donald John Trump, en la que estará precisamente acompañado en todo momento por su Primera Dama: “Melonia Musk”, que es como le llaman ya al dueño de X antes “tuíter”.

No me encanta. Sabe Dios, lo sabe usted y lo sabe el mundo que detesto al “Míster”, pero quizás sea eso lo que los EEUU necesitan: Cuatro añitos de “idiocarcia” y populismo; para ver si las facciones progresistas del mundo vuelven a preocuparse por los asuntos relevantes de la humanidad en lugar de estar abanderando a las legiones de “ofendides” en las Guerras Culturales (ya ahondaremos al respecto si el 2025 nos da la ocasión).

Nosotros en México que ya tenemos sexenio y fracción viviendo el sueño populista, tenemos agendado para el año que inicia un evento también sin precedentes.

Y cuando decimos “sin precedentes”, en esta ocasión no es sólo una hiperbólica muletilla retórica. Lo que se está fraguando (consumando, más bien) no tiene antecedente en ese mundo democrático del que tanto esfuerzo nos costó obtener la membresía, misma que no tiene carácter de irrevocable para ninguno de sus miembros (en cualquier momento la sociedad más avanzada vota a un tarado mesiánico que los regrese en dos decretos al más rancio vasallaje).

En México celebraremos en 2025 lo que los expertos en materia jurídica de todo el mundo califican como barbarie y a la cual los catedráticos de Harvard se refieren como “oiesamamada”.

Los mexicanos habremos de elegir a los juzgadores del Poder Judicial sin tener la más pálida, escuálida, diminuta, insípida, intrascendente o desvencijada idea de quiénes son los aspirantes, en un proceso que de origen viene viciado y que el Gobierno no tiene idea de cómo implementar y para el cual se está economizando en aspectos vitales, por lo que desde ya se anticipa que tendrá el mismo valor de una encuesta banquetera; cosa que no les importa porque se trata de apropiarse del Poder Judicial, no de esa falsa pretensión de “democratizarlo”.

Desde luego, ya estaremos haciendo la respectiva crónica de esa catástrofe anunciada.

Y ahora, el “main event”, la pelea estelar, el plato fuerte: Lily Phillips, una joven británica de 23 años acaba de saltar a la volátil  fama que ofrece la era informática tras culminar el reto autoimpuesto de hacer el delicioso con 100 varones voluntarios.

Su hazaña fue registrada por un documentalista que dio fe y testimonio de esta prueba del espíritu y la resistencia humana y como reacción los opinólogos saltaron a debatir si aquello fue realmente un acto valiente, liberador y empoderador o, por el contrario, es sólo el resultado de la objetificación de la mujer y el abaratamiento de la experiencia erótica como vil mercadería.

La chica fue objeto de severas críticas por la falta de controles sanitarios en su maratón de embutidos pero, sobre todo, porque al final de dicho buffet, lejos de vérsele contenta, plena, realizada, se le veía más bien apagadona, apachurrada, deprimida y con los ojos rojos (aunque no necesariamente por las ganas de llorar).

Yo no voy a emitir juicio o comentario respecto a su conducta, mucho menos uno de índole moral porque, ya usted sabe, nosotros no hacemos eso aquí.

Sólo quería comentar que la señorita (¡ja!) Philips también tiene planes para el 2025 y son los de pasarse por las armas ahora a UN MILLAR de comensales.

De manera que esos serán los eventos que marquen el año que estamos iniciando. En cualquier caso, trátese de una nación, el mundo, el Poder Judicial o una jovencita, se anticipa una jodienda multitudinaria.


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