Lic. Marco Campos Mena
Para algunos la noción de un año y cuatro meses puede sonar como una gran cantidad de tiempo donde pueden suceder tantas cosas como nos podamos imaginar, para otros, es un simple suspiro y en menos de lo que nos damos cuenta ya estaremos allí, ¿cómo lo ve usted?
De una forma u otra, es un tiempo tan corto que veremos pasar rápidamente, pero eso no implica que no vayan a suceder acontecimientos trascendentales que cambien el rumbo de nuestras vidas.
Durante estos meses veremos cómo los candidatos a la gubernatura de Coahuila y Estado de México se comienzan a destapar, algunos ya muy evidentes, otros con intenciones de contender.
Posteriormente veremos cómo esos candidatos comienzan una lucha encarnizada por el poder, misma que se enfocará en descalificaciones y ataques a su contra parte, lo cual a los ciudadanos nos “entretiene” pero también sabemos que un candidato que solo descalifica y ataca, no tiene una propuesta verdadera y por tanto será un pésimo gobernante cuya única estrategia será culpar a los demás.
En psicología se conoce como trastorno de la personalidad paranoide, refiriendo, claro, a una persona que cree que todos están en su contra, genera enemigos imaginarios y desconfía hasta de sus más cercanos, ¿le suena?
También veremos cómo puede suceder uno de dos caminos en Coahuila, como puede ganar nuevamente el PRI y reafirmar su poder en su último bastión, como puede llegar la alternancia y un gran cambio, mas no sabemos si para bien o para mal.
En menos de un año podríamos estar presenciando un cambio de partido histórico en el Estado y eso sin duda será tema de conversación por años, mas, como lo he dicho, no sabemos si esto en verdad nos pudiera beneficiar.
Por un lado, al ser del partido gobernante, puede que se levante la “venganza” presupuestaria contra Coahuila, hay que recordar que el gobierno de la 4T ha sido responsable de las enormes reducciones al presupuesto del Estado y por tanto de la dificultad con la que se atiende a la ciudadanía… ¿resolvería la mega deuda una recompensa política? Quizás los ciudadanos no lleguemos a ver los resultados en sí de lo que ello signifique.
Consideremos también que el gobernador entraría para finales de 2023 y el presupuesto se tendría que ajustar al vapor para recibir más dinero en 2024, mismo que pudiera ser mal utilizado para ganar las preferencias electorales con rumbo a la carrera presidencial.
Por otro lado, en juego se encontrarían la seguridad y la economía Coahuilenses, ya que no es para nada un secreto que en los Estados gobernados por morena la delincuencia ha crecido a niveles incontrolables, tal es el caso de Zacatecas que se encuentra en uno de sus peores momentos.
En economía, los empresarios han sido blanco constante del presidente desde su púlpito mañanero, la incertidumbre les ha hecho especular y caminar por una cuerda floja por estos casi cuatro años: ¿cómo sería recibida la noticia? En especial considerando la situación actual con el TMEC. La economía de Coahuila depende más de 80% de la exportación y la industria, un gobernador morenista estaría entre la espada y la pared, entre su lealtad obradorista y el bienestar del Estado.
No hablo del Estado de México porque ese al parecer ya ha sido entregado a morena antes siquiera de la elección, las negociaciones y acercamientos no han sido discretos y esto en verdad es un tema que merece un espacio completo, pero menester de sus habitantes.
En el transcurso de los meses seguiremos viendo cómo las piezas se van acomodando para la elección presidencial, pero los asuntos colaterales pueden ser los que cambien todo por completo, nuevamente, el irse a panel en la relación TMEC y su probable resolución en contra de nuestro país en pleno año electoral puede desencadenar una inflación de dos dígitos que cambiaría por completo la percepción de las preferencias.
Los aranceles pudieran ocasionar que nuestro país tenga una inflación de gran tamaño o bien que nuestros productos se encuentren en desventaja competitiva, por lo que nuestra economía se contraería enormemente ante la baja de ingresos, distanciando nuevamente la meta del presidente de crecer 6% todos los años, lo cual por cierto quedó como fue pronosticado, un sueño fantasioso imposible de realizar, una mentira politiquera para ganar la presidencia.
Este error estratégico puede cambiar el rumbo por completo y hacer que la oposición, con el candidato correcto, gane las elecciones utilizando el mismo estilo de política con el que ganó la presidencia López Obrador, culpar al presidente y antecesores de todos los problemas y prometiendo un cambio.
¿Sería difícil? La verdad, no.
Imaginemos este panorama, desempleo, crisis económica y una inflación desmedida, culpar a López Obrador sería muy sencillo, más por su determinada austeridad que ha sido un freno a la economía mexicana y su pésimo manejo de las relaciones internacionales.
Como dato, hay que recordar que su historial académico deja en evidencia que la economía no es su fuerte y cada declaración que hace reafirma lo dicho.
Sin embargo, desde otra perspectiva pudiera ser que se tomen las medidas correspondientes para estabilizar la economía y solo entonces se podría llegar con la ventaja estratégica a la recta final para justificar que “a pesar de las adversidades, México fue un país con estabilidad económica” lo cual es solamente una verdad a medias, pero estas son las que engañan y ganan elecciones.
Después de contrastar realmente los datos con lo dicho en el informe, solo me queda pensar en un punto importante, mientras las opiniones se controlen desde la narrativa presidencial, su aprobación seguirá siendo alta a pesar de los malos resultados que son fácilmente evidenciados pero negados por los seguidores, la política ambivalente en la mente obnubilada del elector.
Este tiempo se irá volando y sin duda estaremos muy pronto analizando hecho por hecho todo lo que pueda suceder.
No pierda la capacidad de asombro, seguramente nos tienen todavía algunas sorpresas por delante.
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