Por Horacio Cárdenas Zardoni
Muy curiosa nos pareció la nota aparecida hace algunos días en periódicos de la ciudad en la que se decía con todas sus letras que los abonados a Airbnb, la famosa aplicación de hospedaje en inmuebles particulares, sigue sin cubrir sus impuestos en el estado de Coahuila.
¿O sea cómo, somos o no somos?, durante años, dieron la lata los hoteleros con que lo de Airbnb era competencia desleal para con los negocios de hospedaje registrados como tales. No quedándose atrás, el gobierno del estado, siempre necesitado de dinero, consideraba más que justo que estos negocios, empresas sin el membrete de serlo, estuvieran esquilmándole de un ingreso que deberían cubrir por concepto de impuesto sobre hospedaje, y ya entrados en gastos, los demás aplicables, desde licencia de funcionamiento hasta impuesto sobre la renta, impuesto al valor agregado y un montón más que no nos sabemos, pero que los contadores manejan del dedillo.
La nota da cuenta de que hace cosa de un año, y luego de mil reuniones y negociaciones, se llegó a la firma de un convenio entre la Secretaría de Turismo y Pueblos Mágicos, y los representantes de Airbnb, todo perfecto hasta allí, pero resulta que doce meses después, no se han concretado los mecanismos para que los asociados a esta última, puedan cubrir la contribución que finalmente se acuerde que deben de pagar, solo por el concepto de Impuesto sobre Hospedaje, los otros se manejarán aparte.
La triste realidad es que, si un hotelero amateur, pues eso es lo que finalmente son los que rentan a través de Airbnb, amateurs a los que puede irles excelentemente bien a nivel económico mediante la renta de sus inmuebles, pero que con todo y que el negocio va viento en popa, no hay una manera legal para que la secretaría de finanzas pueda cobrar la contribución correspondiente, todo porque… no hay un sustento legal para que esto funcione.
Ah vaya, ¿entonces para qué tanto brinco que dieron durante años y años, de que este asunto urgía?, o bueno, sí urgía y si nos aprietan un poquito sigue urgiendo y así seguirá porque no se ha logrado cuadrar la ley de hacienda, la local, con la nacional, con la internacional y en un descuido hasta la intergaláctica, para poder hacer efectiva una contribución que finalmente tendrá beneficio para todos los involucrados.
Porque se entiende, pagando impuesto sobre hospedaje, se incrementa la bolsa destinada a la infraestructura que da soporte a la hotelería en Coahuila, es de esos impuestos etiquetados, no puede destinarse a otra cosa que no sea la autorizada, que en este caso específico, la que fomente los atractivos de los destinos turísticos coahuilenses.
Otra cosa que se entiende es que es un mero impuesto de transferencia, en cuanto que lo termina pagando el cliente final, no el hotelero, que solo lo carga a la cuenta final y así lo entera a la Secretaría de Finanzas. Para que este impuesto operara no debería haber mayor complicación, y sin embargo la hay…
Resulta que siendo como es Airbnb una plataforma tecnológica internacional, debe adecuarse a la legislación del país de origen de la aplicación, y allí es donde la cosa se pone interesante, porque hasta donde tenemos entendido, está plataforma, para darse de alta para querer operar en México, debió obtener un registro federal de causantes, un permiso para operar, y reportar sus ingresos, so pena de que de no hacerlo conforme a la ley mexicana, se haría acreedora a sanciones, si no se hace acreedora a clausura, persecución judicial, y toda clase de disposiciones que están perfectamente explicitadas, ¿o creerá alguien que el gobierno no sabe cobrar impuestos?
Suele citarse el caso de la gallina, que cacarea el huevo, bueno, pues es el caso que en el asunto del ISH para Airbnb, no había huevo y ya lo estaban cacareando, y tan fue así que… luego de la firma del convenio, que no tiene carácter de ley, ya no se volvió a tocar el tema, si no es que hasta ahorita alguien se acordó del penoso asunto ese.
Decíamos al principio que el gobierno siempre está necesitado de recursos económicos para hacer todo lo que tiene que hacer. En el caso concreto del actual gobierno de Coahuila, que tanto interés le ha puesto al turismo como actividad económica, se ve muy triste que no haya podido encontrarle la cuadratura al círculo para entrar y resolver este tema específico.
Que sí, es complicado, ¿pero a poco solo opera en Coahuila y solo aquí no se le cobran impuestos?, nos parecer muy difícil de creer algo así. Tal vez no sea demasiado dinero, pero alguien ya calculó que podría incrementarse tranquilamente en un 15% el monto del Impuesto sobre Nóminas anual contando con el ingreso de Airbnb, ¿y pues a qué están esperando?
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