Tiger Woods experimentó un desafiante Abierto Británico en el Royal Troon, donde igualó su récord personal más alto de 36 hoyos como profesional, registrando un total de 156 y no logrando pasar el corte por tercera vez consecutiva en un major.
Woods admitió que su juego no estuvo a la altura, careciendo de precisión en sus golpes y enfrentando dificultades para hacer birdies, lo cual resultó en múltiples bogeys.
El golfista, que cumplirá 49 años a finales de año, reconoció que necesita jugar más para recuperar su forma competitiva, pero también debe equilibrar su salud física, que ha sido afectada por varias cirugías importantes y un grave accidente automovilístico en 2021.
Este año, Woods jugó todos los majors por primera vez desde 2019, pero sus resultados fueron inconsistentes, con un promedio de 75.6 en 10 rondas y ninguna bajo par desde entonces.

