VOY DERECHO Y NO ME QUITO  

Por Horacio Cárdenas Zardoni

Hubo una época en la que circulando por la calle de Hidalgo, a la altura de la Colonia República, llegaba al cruce con periférico Luis Echeverría, se detenía en la esquina, y con la debida precaución, podía uno atravesar todos los carriles que van de oriente a poniente de esta vía, para tomar hacia la izquierda. No solía haber mayor problema, había muy poco tráfico, no había enfrenones, nadie se enojaba, todo tranquilo. En ese mismo punto, cuando todavía no existía la famosa “joroba” que se construyó en el sexenio de Eliseo Mendoza Berrueto, los carros daban vuelta en “U”, sin ninguna complicación. Ya luego vino la modernidad, eso que llaman modernidad, se canceló ese corte de camellón, había entonces que ir a dar la vuelta hasta el cruce de periférico con Abasolo, total, ¿qué son 300 o 400 metros cuando uno anda en carro?, no se cansa, bueno sí un poco, se deprecia, se va haciendo viejito, gasta gasolina.

Hubo una época también, en la que sobre boulevard Venustiano Carranza, prácticamente en todas las calles de su largo recorrido entre la estatua de El Caballo, bueno, del Primer Jefe montado a caballo, y el paso deprimido en el cruce de Francisco Coss, podía dar uno vuelta a la izquierda. El carril considerado de “alta”, realmente no lo era tanto, porque era el que se usaba para dar vuelta pegándose al camellón. Daba uno vuelta a la izquierda para ir a la colonia y colegio la Salle, en Hinojosa para ir al Seguro Social, y en sentido contrario, para incorporarse a cualquiera de las calles de la colonia República. Sí, había que conducir con precaución, porque no sabía uno en qué momento el carro de enfrente iba a dar vuelta, si su conductor educadamente ponía la direccional, o todavía más tradicionalmente, sacaba el brazo indicando que se iba a detener o a girar, había ese lenguaje de señas de tránsito. Pero igual, llegó la modernidad, y se canceló la concurrida vuelta en La Salle, y es que ya comenzaban a formarse filas de varios carros, que no podían cruzar rápido porque del otro lado venía un flujo continuo de vehículos. Ni modo, a ir a dar la vuelta en Hinojosa, donde había una señal de vuelta, que era una de las más concurridas de toda la ciudad, en buena medida usada por los que iban al Seguro, los que iban para el colegio, y el cada vez mayor volumen de tráfico hacia las colonias y empresas de aquel lado.

Pero tuvo que llegar Jericó Abramo Masso, quien si por algo se ha significado en su desempeño político es por sus decisiones atrabancadas, y para pronto canceló esa vuelta, según sus explicaciones, con eso se aceleraba un 28%, quien sabe de dónde sacó el dato, el tránsito de sur a norte por carranza, mandando el tráfico hacia el poniente, por las calles de la colonia jardín, para deleite de los vecinos y goce de los conductores. Además vino a imprimirle un toque de emoción al crucero aquel, porque se autorizó, de palabra, quien sabe si por escrito, que las ambulancia que van al seguro, podían seguir cruzando, ahora sin luz protegida, siempre y cuando llevaran la sirena abierta. Los carros que vienen del otro lado, aun con el verde, tienen que hacer alto forzado para dar paso al vehículo de emergencia, en estos años no ha habido, que sepamos, un accidente motivado por el cruce de una ambulancia, sustos sí, mentadas, a pasto, pero accidente no, afortunadamente.

Fue el mismo Jericó quien, respondiendo a las quejas de los vecinos de que el tráfico era cada vez más complicado sobre Pedro Figueroa, que estaba viviendo sus años de auge, primero como zona residencial, y luego de comercio tras comercio tras comercio, efectivamente, ya era un martirio recorrerla desde la carretera Monterrey Saltillo, todavía no se le consideraba parte de Venustiano Carranza, olímpicamente decidió lo mismo: cancelar las vueltas a la izquierda, dejar solo una que otra, y que quienes tuvieran asuntos o vivieran del otro lado, tomaran sus providencias, que no son otras que adaptarse a la obligada realidad, o ir a dar la vuelta por otro lado, y llegar a su destino por atrás. Un genio Jericó, ¿a poco no hay menos tráfico y el que hay va más rápido?, pues claro, pero la vialidad dejó de ser funcional para mucha gente.

Hace unos días pasamos por lo que antes se llamaba Enrique Reyna, y que luego se rebautizó con abierto interés de clase y grupo como Mussa de León, y nos llamó la atención que en el corte de camellón a la altura de la calle Quetzalcoatl, se había hecho una de esas tan simpáticas instalaciones policiacas, cinco o más tambos de esos color naranja, unidos por su respectiva cadena asegurada a dos postes, impedía el que era uno de los cruceros más utilizados de la zona, y también uno de los más peligrosos.

Por si alguien, ya ve cómo somos los saltilleros al volante, quisiera hacer uso de su derecho de libre tránsito y saltarse el obstáculo, había destacada allí una patrulla de Tránsito municipal, y ahora sí, a ver quien es el guapo que quiere aventarse la hazaña.

Cierto, allí había habido muchos accidentes, el último en el que, sin ser tan grave el choque, sí provocó la muerte de una bebé de 18 meses de edad que viajaba en el asiento delantero, sin portabebés, al explotar la bolsa de aire. Y es que no solo la gente se iba por Quetzalcoatl, que hubiera sido una maniobra rápida, sino que daba vuelta en “U”, esquivando los tubos de protección instalados por los propietarios de plaza La Cantera, a los que seguro algún daño les ocasionaron los automovilistas en algún accidente olvidado. Total que ya no hay vuelta allí, el que quiera, tiene que recorrer algunos cientos de metros hasta la esquina de Mussa con Figueroa, y allí dar vuelta en “U” para regresarse. Este crucero, que de por sí ya era bastante lento y desesperante, ahora lo es más, habiéndosele cargado ese tráfico adicional, que por necesidad tiene que maniobrar lentamente, haciendo rabiar a los que no alcanzaron a pasar, al cambiar la luz a rojo, ojo, no dijimos a ámbar, porque esa nosotros la entendemos universalmente como acelera, todavía pasas.

¿Qué raro es Saltillo, no le parece, hablando nada más de las soluciones de tráfico? Si las nuevas vialidades que atraviesan y comunican nuevas colonias y fraccionamientos, se planearan como se debe, no habría necesidad de improvisar soluciones menos que balines, insatisfactorias para la mayoría y que terminan por crear más problemas, claro, en otro punto.

Las vialidades son, o deberían ser eso, para circular, pero aquí se les maneja como espacio para ubicar comercios que, obvio, requieren estacionamiento, que no exige la autoridad. Resultado, que las vialidades sirven para estacionarse y estorbar el tránsito. Luego, por más que van a Texas cada vez que pueden, nunca han aprendido a hacer cortes de camellón par vuelta a la izquierda, allá funcionan perfectamente, porque los gringos de plano dedican un carril central exclusivamente para eso, lo que permite que sean decenas de carros lo que puedan esperar la oportunidad de pasar, ah no, acá cancelamos la vuelta y el que necesite darla, puede irse hasta Ramos Arizpe o Arteaga, por lo que a las autoridades le importa.

Por lo pronto ármese de paciencia, si antes era difícil Mussa, ahora lo será más, una vuelta más a la izquierda ha sido cancelada, y ya le han de estar echando el ojo a otras más, porque el progreso no para.


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