La ciudad de Zacatecas está atrapada entre asesinatos y una lucha de cárteles por la ruta del fentanilo
REDACCIÓN MÁS / IA
En el corazón del estado de Zacatecas, en la colonia Tecnológica de Fresnillo, se llevó a cabo un acto violento que conmocionó a la población el pasado miércoles 7 de febrero. Juan Pérez Guardado, director de Desarrollo Social del Ayuntamiento y cuñado del influyente senador Ricardo Monreal, fue abatido a tiros por dos individuos que viajaban en una motocicleta, según reportó Animal Político.
Este asesinato se suma a una larga lista de crímenes que han azotado al estado de Zacatecas, un territorio donde la violencia ha alcanzado niveles alarmantes en los últimos años. De acuerdo con datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública, solo en el año pasado se registraron más de 700 casos de homicidio y 900 víctimas en la región, una estadística que refleja la escalada de violencia que enfrenta la entidad.
El asesinato de Juan Pérez Guardado, quien aspiraba a la candidatura para la presidencia municipal de Fresnillo, ha dejado en evidencia la peligrosa situación de inseguridad que vive la localidad y sus alrededores. Fresnillo, un municipio de alrededor de 300 mil habitantes, ha sido testigo de un aumento significativo en la violencia, con un incremento del 500% en casos de homicidio en los últimos cuatro años, según estadísticas oficiales.

Expertos en seguridad como David Saucedo advierten que la presencia del Cártel Jalisco Nueva Generación ha exacerbado la situación en Zacatecas. Esta organización criminal ha expandido su influencia en la región, desencadenando enfrentamientos con otras facciones del crimen organizado y las autoridades locales.
Fresnillo, situado estratégicamente en el centro del estado, se ha convertido en un punto de conflicto donde las diferentes facciones criminales luchan por el control del territorio. Los enfrentamientos armados entre grupos delictivos y las fuerzas de seguridad son cada vez más frecuentes, dejando un saldo de muerte y temor entre la población.
La percepción de inseguridad en Fresnillo es abrumadora, con más del 96% de los habitantes considerando que viven en un entorno sumamente violento, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Esta percepción se ve respaldada por las cifras de homicidios, que muestran un incremento constante en los últimos años.

Si bien las autoridades han implementado estrategias para contener la violencia, como la firma de acuerdos de seguridad con el gobierno de Estados Unidos, los resultados han sido insuficientes. La tasa de homicidios en Zacatecas supera ampliamente la media nacional, situando al estado como uno de los más peligrosos del país.
El control del territorio zacatecano es crucial para los cárteles de la droga, que utilizan la región como ruta de paso para el trasiego de estupefacientes hacia Estados Unidos. Tanto el Cártel Jalisco Nueva Generación como otras organizaciones criminales compiten por el dominio de este territorio estratégico, desatando una ola de violencia que parece no tener fin.

La lucha por el control del territorio no solo ha cobrado la vida de civiles indefensos, sino también de funcionarios públicos y agentes de seguridad. En los últimos años, decenas de policías han sido asesinados en Zacatecas, evidenciando la vulnerabilidad de las autoridades locales frente al poderío del crimen organizado.
La situación en Zacatecas es crítica y requiere de una respuesta urgente por parte de las autoridades. La violencia desatada por el crimen organizado está afectando la vida cotidiana de los ciudadanos y socavando el tejido social de la región. Es necesario un esfuerzo conjunto entre los distintos niveles de gobierno y la sociedad civil para restaurar la paz y la seguridad en Zacatecas y poner fin al reinado del terror impuesto por el narcotráfico.
Con información de Animal Político.
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Esto muestra la enajenación del presidente en relación a la seguridad social. Jamás le ha importado, insistiendo en que la violencia ha disminuído en su sexenio. Que sigan los abrazos y no balazos.