Ciudad de México, 30/03/26 (Más).- El flujo de armas provenientes de Arizona se ha convertido en un factor clave en la violencia que atraviesa México, particularmente en la guerra interna del Cártel de Sinaloa, conflicto que lleva más de un año y medio sin mostrar señales de disminución.
De acuerdo con información publicada por Infobae, basada en un reportaje de The Guardian, el 62% de las armas decomisadas en México durante 2024 –y rastreadas a compras recientes en Estados Unidos– provino de Arizona, lo que revela el peso de este estado como principal fuente de armamento ilegal.
Este fenómeno coincide con el recrudecimiento del conflicto interno tras la detención de Ismael Zambada García en julio de 2024, lo que detonó una disputa entre facciones del grupo criminal. Por un lado, una estructura vinculada a su hijo, y por otro, los hijos de Joaquín Guzmán Loera que permanecen en libertad.
Especialistas citados señalan que Arizona ha desplazado a Texas como principal punto de origen de armas traficadas hacia México, particularmente desde ciudades como Phoenix y Tucson. Esto se explica, en parte, por las leyes permisivas en la compra de armamento, lo que facilita la operación de intermediarios, que adquieren armas legalmente para después introducirlas de forma ilegal al país.
Entre el armamento más demandado destacan rifles de alto poder como AR-15 y AK-47, cuyo valor se incrementa considerablemente en territorio mexicano, incentivando el tráfico y las redes criminales.
Las autoridades estadounidenses han identificado redes de tráfico; incluso, la fiscal general de Arizona, Kris Mayes, informó sobre la imputación de 20 personas vinculadas a la compra de más de 330 armas destinadas al mercado ilegal en México, aunque reconoció que se trata solo de una fracción del problema.
El corredor entre Arizona y Sonora no solo es relevante por el tráfico de armas, sino también por el flujo de drogas sintéticas como el fentanilo hacia Estados Unidos, lo que convierte a esta franja fronteriza en un punto estratégico para el crimen organizado en ambos sentidos.
Ante este panorama, el gobierno de México mantiene acciones legales contra armerías estadounidenses señaladas por facilitar el tráfico, mientras la presidenta Claudia Sheinbaum ha solicitado a autoridades de Estados Unidos reforzar las medidas para frenar el ingreso ilegal de armas.
Pese a ello, el intercambio ilícito continúa alimentando la violencia en distintas regiones del país, evidenciando la dimensión transnacional de un problema que impacta tanto la seguridad pública como la estabilidad regional.

