Activista advierte que, si no corrige su modelo de crecimiento, habrá problemas en agua, movilidad e infraestructura. Sin regulación ni participación ciudadana, la ciudad será más desigual y saturada
Por Zitamar Arellano Trueba
Saltillo, Coahuila, 09/04/26 (Más).- Saltillo se encamina a una crisis urbana en los próximos años si no corrige desde ahora su modelo de crecimiento actual, advirtió el activista Armando López, quien alertó sobre riesgos cada vez más visibles en agua, movilidad, infraestructura y desigualdad territorial ante el aumento proyectado de población en la ciudad y con un gobierno que enfrenta el reto de planear correctamente y una ciudadanía que debe ser más demandante y participativa.
El señalamiento de López ocurre en un contexto en el que la proyección demográfica ya encendió focos rojos sobre el futuro de la región. La Secretaría General del Consejo Nacional de Población señala en sus proyecciones municipales 2021-2040, una base estadística sobre la cual distintos análisis locales han advertido la presión que enfrentará la zona metropolitana de Saltillo en los próximos años.
Armando López, lidera organizaciones ciudadanas relacionadas con el desarrollo urbano –una de las cuales representa a 400 familias de colonias afectadas por procesos de urbanización– y forma parte de asociaciones de vecinos que articulan a 16 o 17 colonias de Saltillo.
Señaló desde esa doble trinchera que la ciudad ya resiente los efectos de un crecimiento que no ha sido acompañado por infraestructura suficiente ni por mecanismos eficaces de participación social.
El activista puso como ejemplo el caso de Parque Centro, desarrollo que, según relató, alteró la vida cotidiana en colonias como Jardín, Jardín Oriente, Los Ángeles y Los Parques. Habló de viviendas con cuarteaduras, polvo permanente, banquetas destruidas, saturación vial, afectaciones en servicios y una movilidad cada vez más hostil para peatones y adultos mayores.
A su juicio, el problema no es el crecimiento urbano en sí, sino que éste avance anárquico, sin estudios suficientes, sin consulta vecinal y sin una visión de largo plazo sobre sus costos sociales.
Los datos demográficos refuerzan la alerta. De acuerdo con cifras de Conapo citadas en análisis recientes sobre la zona metropolitana de Saltillo, el conjunto formado por Saltillo, Ramos Arizpe y Arteaga pasará de 78 mil 864 personas de 65 años y más en 2026 a 155 mil 833 en 2040, un incremento de 97.6 por ciento.
En contraste, la población menor de edad apenas crecería de 387 mil 647 a 392 mil 795, es decir, 1.3 por ciento, lo que dibuja un proceso acelerado de envejecimiento que obligará a replantear servicios, movilidad, equipamiento urbano y espacio público.
Para López, ese horizonte vuelve más delicada la falta de planeación. En entrevista insistió en que Saltillo enfrenta límites físicos y ambientales claros, especialmente por la presión territorial hacia zonas vinculadas con la sierra y la captación de agua.
Recordó que la ciudad depende en gran medida de fuentes subterráneas y cuestionó que nuevos desarrollos habitacionales sigan avanzando en áreas sensibles, mientras la autoridad, dijo, mantiene una lógica de corto plazo, más enfocada en resolver lo inmediato que en preparar la ciudad para los próximos diez o quince años.
Su advertencia central es que, si el crecimiento poblacional no se acompaña de inversión pública, regulación urbana y participación ciudadana, Saltillo puede acercarse a una “gran crisis urbana”.
En su diagnóstico, eso significaría una ciudad con más desigualdad territorial, mayores conflictos por agua, más tiempos de traslado, saturación vial, presión sobre servicios básicos y una expansión que profundice la brecha entre zonas favorecidas y zonas rezagadas.
El referente que menciona es el de metrópolis que crecieron sin orden, como Monterrey o la Ciudad de México, y que después enfrentaron problemas estructurales más difíciles y costosos de corregir.
López también dirige la mirada hacia la sociedad. Sostuvo que el problema no se resolverá sólo desde el gobierno y llamó a los vecinos a organizarse, usar los instrumentos legales disponibles y exigir cuentas a las autoridades.
A su juicio, la ciudad “va a crecer sola” si se deja a la inercia del mercado y la política, pero sólo podrá crecer de manera sostenible si la población se vuelve más exigente, ocupa los espacios de participación y defiende su hábitat y su patrimonio.
La advertencia llega cuando Saltillo sigue consolidándose como uno de los polos urbanos más dinámicos del norte del país, pero también como una ciudad que deberá decidir pronto si su crecimiento será guiado por la planeación o por la improvisación.
Conapo ya trazó el tamaño del reto demográfico; la discusión de fondo, a la luz de voces como la de Armando López, es si la infraestructura, el ordenamiento territorial y la participación ciudadana estarán a la altura del cambio que viene.
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