Santa Clara, California, 09/02/26 (Más).- La fiesta latina se apoderó del Super Bowl el domingo 8 de febrero cuando Bad Bunny protagonizó un espectáculo de medio tiempo que marcó historia y desató la furia del expresidente Donald Trump.
Con solo 13 minutos sobre el escenario del Levi’s Stadium, Benito Antonio Martínez Ocasio ofreció un show cargado de símbolos culturales, mensajes políticos y orgullo latino, en un espacio tradicionalmente dominado por el espectáculo anglosajón.
De acuerdo con Animal Político, el gobernador de California, Gavin Newsom, declaró oficialmente la fecha como el Día de Bad Bunny antes del evento.

Una vez iniciado el show, el cantante puertorriqueño dejó claro su mensaje con una escenografía que representaba a Puerto Rico, al grito de “¡Qué rico es ser latino!” y una atmósfera tropical que incluía cañas de azúcar y casas coloridas. Desde ese momento, el espectáculo se convirtió en una celebración de la identidad latina y en un acto de desafío político, especialmente frente al discurso antimigrante del exmandatario estadounidense.
Trump reaccionó con dureza al espectáculo, calificándolo en su red Truth Social como “uno de los peores de la historia” y una “afrenta a la grandeza de Estados Unidos”, alegando que “nadie entiende una palabra” y que “el baile es repugnante”.
Sin embargo, para millones de espectadores, el show fue una reivindicación de la presencia y cultura latina en Estados Unidos, en un contexto donde comunidades migrantes suelen ser marginadas o perseguidas.

Durante el espectáculo, Bad Bunny habló en español de principio a fin y desplegó escenas que retrataban la vida cotidiana de las comunidades latinas, desde vendedores de coco frío hasta boxeadores y diseñadores de uñas. Se rindió homenaje a espacios icónicos como la Casa Toñita en Brooklyn y a figuras como Don Omar y Daddy Yankee, con fragmentos de ‘Dale Don Dale’ y ‘Gasolina’.
También compartió el escenario con artistas como Karol G, Pedro Pascal, Cardi B, Rauw Alejandro, Jessica Alba, y Lady Gaga.
Uno de los momentos más emotivos fue cuando entregó un Grammy a un niño en representación simbólica del pequeño Liam Conejo, detenido por el ICE, como una denuncia al sistema de detención migratoria. Más adelante, Ricky Martin se unió para interpretar ‘Lo que pasó en Hawaii’, canción incluida en el álbum premiado ‘Debí Tirar Más Fotos’.

El cierre fue aún más impactante. Mientras sonaba ‘El Apagón’, Bad Bunny apareció sobre un poste de luz, aludiendo a la crisis eléctrica en Puerto Rico, y gritó: “Ahora todo mundo quiere ser latino”, justo antes de que las banderas de todos los países del continente tomaran el escenario. El espectáculo culminó con la frase: “La única cosa más poderosa que el odio, es el amor” y el mensaje “Juntos Somos América”.
Aunque el marcador del partido seguía abierto, en el campo cultural y simbólico, Benito ya había anotado un gol para millones de personas. El Super Bowl número 60 dejó claro que la identidad latina tiene un lugar protagónico en el mayor escenario del entretenimiento estadounidense. Y, como si no quedara duda, seguía siendo 8 de febrero: el Día de Bad Bunny.
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