Lic. Marco Campos Mena
No cabe duda de que estamos empezando una nueva era, una en la que tantas cosas van a cambiar que nos resulta casi impensable en estos momentos el cambio que ya se está dando y del cual, queramos o no, ya somos parte y habremos de interactuar con él y adaptarnos para sobrevivir.
Desde la parte política, vivimos el fin de la izquierda mexicana, una que tenía el enfoque como tal y no solo ideologías de resentimiento y populismo, ¡OJO! Hay que saber que izquierda y populismo no son lo mismo y lamentablemente las divide una línea muy delgada.
No es lo mismo la perspectiva de la izquierda de crear apoyos y oportunidades para que la gente pueda salir adelante al populismo que crea apoyos para mantener clientelas electorales sin buscar que estos salgas adelante.
El PRD, si bien, fue un partido con muchas áreas de oportunidad, en su momento congregó a buenos perfiles que buscaban con sus propuestas un verdadero cambio con enfoque en la ciudadanía.
Muchos de esos perfiles se fueron a morena y descubrimos que en realidad no eran representantes de la izquierda, sino del populismo para el poder y el interés; otros de los que migraron sí demostraron ser de intención izquierdista real más no por ello podrán trabajar como esperan en morena.
Si algo caracterizó al partido en el poder durante estos años, fue el cómo benefició con obras y dinero a varias empresas, algo inesperado para como habían hablado desde las campañas y las pretensiones que externaban.
Con el final del sexenio de López Obrador cada vez más cerca, y, haciendo un balance, no fue el gobierno catastrófico que pensamos que podría ser, ni fue tan bueno como esperaban quienes votaron por él.
Hubo algunos cambios bastante buenos que sinceramente requería el país, como ejemplo, la nacionalización del litio como una apuesta estratégica que pudiera convertirse en el nuevo PEMEX, y no se puede dejar de lado la atención que se le dio a sectores olvidados, haya sido por cuestiones electorales o no, era algo que hacía falta.
Hace unos días escuché una entrevista con Max Cortázar en la que mencionaba cuál ha sido el mayor problema del PAN, no era otro que el haberse convertido en un partido de cúpula que dejó de poner atención a lo que es verdaderamente importante… sin duda, con ese comentario termina una época y comienza una nueva para la política mexicana, las cosas tienen que cambiar, el perfil político, para todos los partidos, se tendrá que ajustar si quieren tener una oportunidad de recibir el voto de la ciudadanía.
Otro cambio muy grande que estamos viviendo y que nada tiene que ver con la política, es el energético, pues, las necesidades están en aumento y la gasolina cada vez más cara.
Quizás ya se dio cuenta, cada vez hay más carros híbridos y eléctricos circulando y pese a los altos costos de cualquier vehículo, y más de estos, la gente los compra, sea por el ahorro en la gasolina o por conciencia ecológica.
El cambio tecnológico, al que muchos se resisten, se tendrá que dar de manera más acelerada y lo que veíamos como algo sumamente lejano, ahora está más cerca que nunca.
Para el año 2030 se espera ya un gran cambio que está por comenzar a gestarse y que tenía fecha previa el año pasado, pero que ahora ha quedado en 2028, la prohibición de venta de vehículos de combustión interna en España.
¿Cuánto tiempo falta para ello en México?
Podríamos esperar que la nueva presidente, la Dra. Claudia Sheinbaum, en congruencia con sus estudios y principios, sea partícipe de este cambio y lo impulse desde su gobierno, para lo cual, fuerza política no le habrá de faltar más, si muchos consensos con usuarios y armadoras.
Pudiéramos también estar frente a un cambio negativo con la aprobación de la reforma al poder judicial, politizarlo sería un grave error y propiciaría de manera sin precedentes la corrupción, la impunidad y el cobro de favores políticos.
Imagine esto para verlo desde otra forma: Hay que operar del corazón al presidente de la república y podemos, por votación, elegir a quien lo hará, un médico general, un odontólogo, un cardiólogo y un veterinario. ¿Qué nos garantiza que se escogerá al más preparado para ello? El veterinario puede hacer una excelente campaña con animalitos para ganar el voto y no por ello es el mejor perfil para semejante labor.
Lo mismo votar para elegir a jueces, ministros y magistrados. Sin embargo, coincido en que hace falta una reforma en el cómo se eligen a los magistrados, ya que de alguna manera está politizado y los resultados son claros con los últimos nombrados por López obrador, no cumplen con los necesarios para ser un buen jurista y están al servicio del ejecutivo.
Lo ideal sería que en vez de que el presidente nombre una terna, se abra la convocatoria para los juristas de alto nivel para que presenten los exámenes de conocimiento teórico/práctico, así como las pruebas de confianza, carrera judicial mínima y una debida investigación de antecedentes para poder ser candidato a la votación que haga el senado.
Con lo anterior no se politizaría la corte, sería mérito propio para llegar al máximo reconocimiento.
Muchos cambios más se comenzarán a dar con el transcurso de los días, el fin de una era está presente y comienza una nueva llena de retos y un mundo por descubrir.
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