La expansión de un derrame de hidrocarburos a lo largo de más de 630 kilómetros del Golfo de México ha detonado una crisis ambiental, económica y sanitaria con efectos visibles en Tabasco y Veracruz. El gobierno encabezado por Claudia Sheinbaum enfrenta cuestionamientos por su respuesta, mientras persiste la incertidumbre sobre el origen del incidente
Redacción Más
Ciudad de México, 28/03/26 (Más).- El derrame de hidrocarburos en el Golfo de México se ha convertido en una de las crisis ambientales más graves en lo que va de la administración de Claudia Sheinbaum, al extenderse por más de 630 kilómetros de litoral entre Tabasco y Veracruz, con impactos visibles en ecosistemas, economía local y salud pública.
La mancha negra, que comenzó a inicios de marzo, ha dejado al menos 51 sitios contaminados, mortandad de fauna y la paralización de actividades pesqueras en plena temporada alta.
De acuerdo con Meridiano, la emergencia ha generado cuestionamientos sobre la respuesta gubernamental, luego de que la presidenta minimizara las advertencias de organizaciones ambientales, mientras autoridades del sector energético han sido señaladas por no dimensionar la magnitud del problema.
La incertidumbre sobre el origen del derrame agrava la crisis. Según El Diario de Yucatán, el gobierno federal mantiene una investigación sobre posibles fuentes, incluyendo el Complejo Cantarell de Petróleos Mexicanos, donde se ha detectado una emanación cuyo origen –natural o por fallas en infraestructura– aún no se determina.
La Secretaría de Marina identificó tres posibles fuentes: un buque cercano a Coatzacoalcos y dos chapopoteras, una de ellas en la zona de Cantarell, considerada la más activa en la emisión de contaminantes.
Mientras tanto, se han desplegado barreras marinas para contener el hidrocarburo y evitar que continúe llegando a las costas, aunque el derrame suma ya más de 25 días de afectación.

El daño ecológico es profundo y podría tener consecuencias de largo plazo. Infobae reporta que especies como manatíes, tortugas marinas, delfines y aves costeras enfrentan riesgos severos por la exposición al petróleo, que afecta sus sistemas respiratorios, digestivos y su capacidad de supervivencia.
Además, los ecosistemas clave como manglares, arrecifes y pastos marinos –fundamentales para la reproducción de múltiples especies– están siendo contaminados.
La alteración de la cadena alimenticia también impacta directamente a especies comerciales como camarones, jaibas y peces, comprometiendo la biodiversidad y el sustento de comunidades enteras.
El derrame no solo es ambiental, también golpea la economía regional. Meridiano señala que la pesca y el turismo han quedado prácticamente detenidos, afectando a miles de familias en Tabasco y Veracruz que dependen de estas actividades, especialmente durante Cuaresma y Semana Santa.
La exposición a hidrocarburos también representa riesgos para la salud humana, con posibles efectos a largo plazo para las poblaciones costeras que han estado en contacto con el contaminante.



La crisis ha escalado al terreno político. De acuerdo con El Diario MX, el dirigente de Movimiento Ciudadano, Jorge Álvarez Máynez, presentó una denuncia formal y exigió que el derrame no quede impune, solicitando la identificación de responsables y acciones inmediatas del Gobierno federal.
Entre las demandas destacan la creación de un fondo de emergencia, apoyos económicos a comunidades afectadas, generación de empleos temporales para limpieza y programas de restauración ambiental. También pidió mayor transparencia y coordinación interinstitucional para atender la contingencia.
Mientras continúan las labores de contención, persisten las dudas sobre la magnitud real del daño, el origen del derrame y la capacidad del gobierno para responder a una crisis que ya marca un punto crítico en la administración federal.
Descubre más desde Más Información
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Otra mancha más a la piel de la presirvienta ya parece dálmata